El mundo del espectáculo despide a Barbara Barrie, una de las intérpretes más versátiles de Hollywood y Broadway, que murió a los 95 años en su casa de Manhattan, Nueva York. La actriz, que llegó a estar nominada al Oscar y al premio Tony a lo largo de una carrera de más de seis décadas, falleció el miércoles 28 de octubre, según confirmó su hija, Jane Harnick, al diario The New York Times.
La noticia provocó una ola de mensajes de despedida en redes sociales, donde colegas y seguidores recordaron su calidez en pantalla y su enorme trayectoria. Su nombre quedó asociado a personajes entrañables, muchos de ellos ligados a historias familiares atravesadas por el humor y la sensibilidad.
El diagnóstico que marcó sus últimos días
Según trascendió en la prensa estadounidense, Barrie atravesaba un cáncer en etapa terminal. Ante ese escenario, y de acuerdo con lo publicado por The New York Times, la intérprete recurrió a un procedimiento de muerte médicamente asistida, una decisión personal con la que buscó poner fin al sufrimiento físico que le provocaba la enfermedad.
La revelación tuvo un fuerte impacto a nivel internacional y multiplicó los homenajes. Para muchos, la forma en que eligió despedirse terminó de completar el retrato de una mujer que siempre manejó su vida y su carrera con enorme determinación.
De Cannes a la carrera por el Oscar
Su primer gran reconocimiento en el cine llegó en 1964, cuando se quedó con el premio a mejor actriz en el Festival de Cannes por One Potato, Two Potato. En esa película interpretó a una mujer divorciada que se casaba con un hombre afroamericano y debía enfrentar el riesgo de perder la custodia de su hija por los prejuicios raciales de la época.
Sin embargo, el papel que la instaló definitivamente en la memoria del público fue el de Breaking Away (1979), estrenada en la Argentina como Los muchachos del verano. Allí dio vida a la madre de un joven de pueblo obsesionado con convertirse en ciclista profesional, un trabajo que le valió la candidatura al Oscar como mejor actriz de reparto.
Una rival de lujo
Aquella noche, la estatuilla quedó en manos de Meryl Streep, premiada por Kramer vs. Kramer. Perder frente a quien con los años se convertiría en una de las actrices más laureadas de la historia no fue, sin dudas, una derrota para lamentar demasiado.
En televisión, Barrie también se ganó el cariño del público como Liz, la esposa del protagonista en la comedia Barney Miller, mientras que en Broadway brilló en el musical Company. Con semejante currículum, no sorprende que su despedida tenga, como sus mejores personajes, una mezcla justa de emoción y aplausos de pie.
