La muerte de Fernando Confessore conmocionó al ambiente televisivo. El meteorólogo de TN, de 58 años, se descompensó de golpe durante la madrugada de este viernes 16 de octubre en su casa del barrio porteño de Versalles. Con el correr de las horas empezaron a conocerse detalles de su salud que hasta ahora no habían trascendido.
Una madrugada trágica en Versalles
Según la información policial difundida, fue su esposa quien llamó a los servicios de emergencia al advertir que el periodista se había descompensado. Al domicilio llegaron efectivos policiales y médicos del SAME, que le realizaron maniobras de reanimación cardiopulmonar, pero no lograron salvarlo. La familia confirmó la noticia, y luego sus compañeros la comunicaron al aire.
El lado menos conocido de “Confe”
En TN, el canal donde construyó su carrera, el golpe fue enorme. Guillermo Lobo, amigo y compañero desde los inicios de la señal, contó una faceta que pocos conocían: “Él obtuvo la Orden Italiana de Caballero. La embajada italiana lo condecoró porque él siempre mantuvo sus raíces”.
El columnista de salud recordó que juntos arrancaron en la franja de 7 a 10, un horario que casi no existía en el cable por el peso que tenían las radios. Lo describió como un bromista incansable: escondía baterías en las mochilas de sus compañeros y se divertía cuando notaban el peso extra. Una vez, una taza de café con leche terminó dentro de la cartera de una compañera. La risa no los dejó salir al aire, y eso les costó una suspensión de dos días.
Lobo admitió que entrar al estudio y ver la silla vacía de su amigo fue “un palazo”. También destacó lo bien que jugaba al fútbol. Entre risas, contó que era “muy pollerudo” con Paula, su esposa y madre de sus tres hijas.
La operación que tenía programada
En medio de las despedidas surgió un dato que sorprendió a todos: Confessore tenía una cirugía agendada para los próximos días. Lo reveló Sergio Lapegüe, otro de sus compañeros de pantalla: “Se estaba por hacer una operación de próstata la semana que viene y se había hecho los estudios prequirúrgicos, y estaba bien”.
Los análisis previos no habían mostrado alarmas. Sin embargo, su entorno conocía un hábito que preocupaba: “Tenía un problema que era que fumaba mucho. Yo siempre se lo decía”. Esta revelación hace todavía más dolorosa una partida que nadie imaginaba.
