Mariano Iúdica habló públicamente de un problema de salud que lo acompaña desde hace tiempo y que, hasta ahora, había mantenido lejos de la exposición. El conductor de Polémica en el bar sorprendió durante su paso por Intrusos, en América TV, cuando decidió contar su experiencia personal con una afección que, según describió, lo llevó al límite del dolor en más de una ocasión.
Una charla que cambió de rumbo
La revelación llegó casi de casualidad. En medio del intercambio en el estudio, Rodrigo Lussich comentó que venía sintiendo una molestia en el dedo gordo de uno de sus pies y deslizó la sospecha de que podía tratarse de gota. Lejos de dejar pasar el comentario, Iúdica tomó la palabra y sumó su propio testimonio.
“Tuve gota. La sufro, la sufrí mucho más en viajes al exterior, comiendo jamón crudo, jamón jabugo en España. El jamón es veneno”, contó el conductor, que vinculó los peores episodios con sus estadías fuera del país y con un alimento en particular.
Cristales en la articulación
La conversación sumó entonces la voz de Guillermo Capuya, quien aportó una explicación sobre el origen de la afección. “El dolor de la gota es tremendo. Se acumulan cristales de ácido úrico en la articulación”, detalló.
Según relató Iúdica, las crisis llegaron a ser tan fuertes que se le hacía cuesta arriba atravesarlas, incluso en pleno descanso de vacaciones. Lejos de tratarse de una incomodidad ocasional, sus palabras pintaron un cuadro mucho más severo.
“Me hace llorar”
El momento más crudo llegó cuando el conductor intentó poner en palabras lo que siente durante un ataque. Sin vueltas, admitió el impacto que le genera: “A mí la gota me hace llorar”.
Y para que nadie dudara de la magnitud de lo que describía, recurrió a una imagen que dejó helado al panel: “Es como que tenés un taladro con un vidrio en el dedo, el talón, o lo que te agarre”. La comparación bastó para dimensionar un padecimiento que, hasta entonces, el público desconocía.
Un mensaje de alivio
Pese a la crudeza del relato, la charla no terminó en tono sombrío. Capuya llevó calma al aclarar que hoy existen tratamientos farmacológicos para la gota, un dato que cobró especial valor para Lussich, quien había abierto el tema con sus propias dudas.
Así, lo que empezó como una consulta al pasar terminó convirtiéndose en una de las confesiones más inesperadas de Iúdica frente a cámara, que mostró un costado vulnerable poco habitual en una figura acostumbrada a la exposición permanente.
