El mundo del periodismo argentino amaneció conmocionado este miércoles tras conocerse la muerte de Chiche Gelblung, a los 82 años. El histórico conductor, con más de cinco décadas de trayectoria en radio, televisión y gráfica, había sido internado en terapia intensiva luego de presentar dificultades respiratorias, un cuadro que se sumaba a un año particularmente complicado en materia de salud, marcado por sucesivas internaciones.
Una despedida con errores
En medio de la ola de mensajes de colegas y figuras del medio que lamentaron su fallecimiento, uno de los posteos generó sorpresa por un motivo inesperado. Luis Majul quiso sumarse al homenaje a través de su cuenta de X, pero terminó protagonizando un papelón: escribió mal el apellido del periodista fallecido.
El insólito tweet
"Querido Chiche Gelblum, lamento que sea tarde para decirte que fuimos algo injustos con vos. No te pudimos devolver todo lo que nos diste: entretenimiento con firma, y del bueno. Hasta siempre, colega", publicó Majul, confundiendo "Gelblung" con "Gelblum" en el mismo mensaje pensado para despedirlo.
El error no pasó desapercibido entre los usuarios, que rápidamente marcaron la equivocación en medio de un momento sensible para la familia del conductor y para el ambiente periodístico en general. Lejos de tratarse de una confusión menor, el desliz llamó la atención justamente por el contexto: un mensaje de despedida hacia un colega con el que, según el propio Majul reconoció en el texto, la relación no siempre había sido sencilla.
Un legado que trasciende la anécdota
Más allá del traspié, el fallecimiento de Chiche Gelblung dejó un vacío difícil de llenar en los medios argentinos. Referente indiscutido del periodismo de espectáculos y policiales, su estilo directo y su capacidad para innovar en distintos formatos lo consolidaron como una de las figuras más influyentes y polémicas de las últimas décadas.
El episodio del tweet mal escrito, aunque anecdótico, quedó como una postal curiosa en medio de una jornada marcada por la tristeza y los homenajes de gran parte de la farándula y el periodismo nacional, que despidieron a Gelblung como uno de los grandes de su generación.
