Soledad Silveyra construyó una de las carreras más extensas y reconocidas de la televisión argentina. Actriz, conductora y figura de cine y teatro, comenzó su trayectoria artística siendo apenas una niña. Sus primeras fotografías muestran a una joven que rápidamente se convirtió en protagonista de algunas de las ficciones más recordadas del país.
Soledad Silveyra: cómo fueron sus primeros años
Lía Soledad Silveyra Villegas nació el 13 de febrero de 1952 en el Sanatorio Lavalle, bajo el signo de Acuario. Su infancia transcurrió en un hogar antiperonista, atravesado por una historia familiar vinculada a la política argentina.
Según recordó en distintas entrevistas, su abuela llamaba a Eva Perón “la Perona”, mientras que su madre llegó a estar presa por defender al Jockey Club. Su bisabuelo, además, había combatido junto a Leandro Alem en Plaza Lavalle.
Durante su infancia también tuvo algunas fantasías particulares. En una etapa llegó a imaginar que sería monja y acostumbraba colocarse una toalla sobre la cabeza para imitar el velo religioso.
La vida familiar estuvo marcada por ausencias y situaciones dolorosas. Su padre, Juan Eduardo Silveyra, había sido jugador y entrenador de rugby del CASI y murió cuando la actriz tenía 16 años. Sobre él, recordó: “Lo habré visto unas diez veces en mi vida. Era de San Isidro, muy buena pinta”.
Las fotos de Soledad Silveyra cuando era joven
El comienzo de la carrera de Soledad Silveyra llegó mucho antes de la adultez. Cuando tenía apenas 12 años, una visita del actor español Zelmar Gueñol modificó el rumbo de su vida. En aquel momento, la joven representaba Antígona e imitaba a Pinky, quien vivía en el mismo edificio.
Gueñol le preguntó si quería trabajar en televisión y poco después realizó una prueba en Teleonce. Fue seleccionada y así comenzó una trayectoria que se extendería durante más de cinco décadas.
La propia actriz resumió el impacto que tuvo aquel comienzo temprano con una frase contundente: “No tuve niñez. Mi debut artístico hizo que saltara el orden que la naturaleza fija”.
A raíz de su incorporación al mundo artístico, abandonó la escuela secundaria durante cuarto año. Con el tiempo, reconoció que el trabajo había sido una forma de atravesar una etapa familiar particularmente difícil.
Soledad Silveyra y el éxito de Rolando Rivas, taxista
Uno de los grandes saltos en la carrera de Soledad Silveyra llegó en 1972, cuando protagonizó junto a Claudio García Satur la histórica telenovela Rolando Rivas, taxista, con libros de Alberto Migré.
La historia seguía a Rolando, un taxista porteño, trabajador y de barrio, cuya vida cambiaba al conocer a Mónica Helguera Paz, una joven perteneciente a una familia adinerada. La ficción conquistó rápidamente a la audiencia y se convirtió en un clásico de la televisión argentina. Para entonces, Silveyra ya se había instalado como una de las grandes figuras jóvenes de la pantalla.
La trayectoria de Soledad Silveyra en televisión, cine y teatro
La carrera de “Solita” atravesó distintos períodos de la historia argentina. Durante la última dictadura militar, su nombre apareció en listas negras y entre 1976 y 1982 tuvo prohibido trabajar en medios dependientes del Estado. En ese período, el teatro se convirtió en su principal alternativa laboral.
A lo largo de las décadas, su recorrido se amplió al cine, la televisión y la conducción. Participó en numerosas películas y telenovelas, además de conducir tres temporadas de Gran Hermano y formar parte del jurado de Bailando por un sueño.
En el cine, su filmografía incluye alrededor de 46 películas, mientras que su trabajo televisivo abarca algunas de las ficciones más emblemáticas de la Argentina.
Actualmente, a los 74 años, Soledad Silveyra conserva una vigencia construida sobre más de medio siglo de trabajo. Al recordar sus comienzos, suele volver a aquella niña que inició una carrera extraordinaria antes de siquiera terminar la adolescencia.
