Adrián Suar suele moverse con comodidad entre los sets, los escenarios y la producción audiovisual. Sin embargo, esta vez sorprendió al meterse de lleno en un terreno que no suele explorar públicamente: la política. En una entrevista con Luis Novaresio en A24, el actor, productor y gerente de programación de El Trece habló de su interés por la actividad, en una charla que también abordó la vigencia de figuras como Moria Casán y Mirtha Legrand y anticipó novedades sobre el regreso de la ficción nacional.
Una puerta abierta
Consultado sobre la posibilidad de ocupar algún cargo o asumir un rol político, Suar fue contundente y reconoció que se trata de un mundo que lo apasiona. "Si yo tuviese el talento para hacer política, en un momento de mi vida me encantaría, pero no tengo ese talento. La política me encanta. Yo soy un hombre político, me encanta", aseguró.
La charla también derivó hacia Boca Juniors, una de las grandes pasiones del productor, y surgió la posibilidad de que en algún momento pudiera involucrarse en la dirigencia del club. Sin embargo, Suar puso reparos y marcó una diferencia entre tener interés por la política y saber administrar una institución. "A veces hay que tener cuidado quiénes son los que van… Te puede gustar la política y no saber gestionar. Y Boca no creo que sea para mí. Me encantaría por el amor que le tengo a Boca y le podría aportar", explicó, aunque no descartó por completo una futura candidatura a la presidencia del club, que fue motivo de risas en el estudio.
El precio de exponerse
Más allá de sus ganas, Suar también reveló cuál es el principal motivo que hoy lo mantiene alejado de una participación activa. Para el productor, ingresar a la política implica un riesgo personal que todavía no está dispuesto a asumir, especialmente por el nombre que construyó a lo largo de su carrera. "La honra se te diluye. La honra que uno, el nombre, el bueno. Y eso todavía no lo estoy por entregar, porque me construí mucho para ser más o menos una persona que construya un nombre", sostuvo.
De esta manera, Suar dejó planteado un escenario que combina las ganas de participar con la cautela de quien prefiere, por ahora, cuidar el capital construido durante décadas frente a cámara. La puerta quedó entreabierta, sin fecha ni forma definida, pero con una declaración de intenciones que no pasó inadvertida en el ambiente político y mediático.
