La muerte de Oscar "Negro" González Oro, confirmada este viernes a los 74 años, reavivó el recuerdo de una serie de publicaciones que el conductor había compartido en Instagram durante los últimos años. Aquellos textos, cargados de nostalgia y con un inconfundible tono de despedida, habían encendido en su momento las alarmas de sus seguidores, que temían que detrás de esas palabras se escondiera un problema de salud. Hasta ahora, no se dieron a conocer detalles sobre las causas de su fallecimiento.
El primer aviso
El antecedente más resonante se remonta a agosto de 2023, en los días posteriores a las elecciones primarias en la Argentina. En ese momento, el periodista publicó un mensaje que desconcertó a quienes lo seguían: "Siento o sé que el final se acerca. Y no me arrepiento de nada, si me voy, me voy entero, cumplí con todo lo que me propuse". El texto terminaba con una súplica de tono casi religioso: "Dios, si es que hay Dios... Salva mi alma si es que tengo alma".
La reacción fue inmediata. Muchos usuarios le pidieron que dejara de escribir de esa manera, y el tema llegó a la televisión. En A la tarde (América TV), el panelista Luis Bremer contó que había hablado directamente con él y explicó que esos mensajes estaban vinculados a un distanciamiento con sus hijos, aunque descartó que existiera un cuadro grave. Poco después, el propio González Oro llevó calma con una nueva publicación.
Una reflexión sobre las despedidas
La inquietud volvió a aparecer en junio del año pasado, cuando el conductor compartió en sus historias una reflexión sobre lo inesperado de los adioses: "Abrazá fuerte, porque el último abrazo no avisa. Saca tiempo, porque la última reunión familiar no avisa; acepta esa invitación, porque el último café no avisa; haz esa sobremesa, porque la última comida juntos no avisa; besa con el alma, porque el último beso no avisa".
Sin embargo, el mensaje que más conmovió llegó en enero de este año. Con un tono sereno y reflexivo, el Negro, como lo llamaban cariñosamente, escribió: "Estoy cerca de mi ocaso, amé, fui amado, el sol acarició mi faz. Vida, nada me debés, vida, estamos en paz".
En esa misma publicación dejó además una suerte de pedido sobre cómo deseaba ser recordado por quienes lo acompañaron a lo largo de su carrera: "Sé que mi nombre resonará en oídos queridos, díganlo una vez por día. Recibí mucho a lo largo de esta vida, ustedes me hicieron vivir eternamente".
Hoy, tras la confirmación de su muerte, aquellas palabras adquieren un nuevo significado para sus oyentes, que las releen como el adiós que el conductor había anticipado.
