Agustín Laje, referente de la ultraderecha, fue entrevistado por Infobae y analizó el giro político que atraviesa la región. "Toda América Latina y, probablemente occidente, está experimentando vientos que soplan por derecha", planteó, y aclaró que ese fenómeno no responde únicamente a una construcción discursiva: "Esos vientos no son la mera resultante de una batalla cultural exitosa".
Bolsillo y seguridad, las dos claves detrás del giro a la derecha
Según Laje, el corrimiento del electorado hacia opciones de derecha en distintos países obedece a razones concretas y no solo ideológicas. "Las distintas naciones han empezado a optar por nuevas formas de derechas por dos motivos. Uno por el bolsillo y otro por la seguridad", explicó, y marcó una diferencia con la Argentina actual: "Algo que ahora en Argentina no está tanto en discusión pero en 2023 sí".
La advertencia a Javier Milei
El tramo más filoso de la entrevista llegó cuando Laje puso en duda la sustentabilidad de los gobiernos de derecha si no logran traducir sus políticas en mejoras concretas para la gente. "Si los gobiernos de derechas de Argentina, de Colombia, de Chile, de Ecuador, de Perú no logran mejorarle el metro cuadrado a la gente, el péndulo se va a ir de nuevo hacia la izquierda", advirtió, en una lectura que incluye de lleno al Gobierno de Javier Milei entre los casos en riesgo.
Laje fue todavía más específico sobre los límites de la batalla cultural como sostén electoral. Explicó que ese terreno sirve para instalar condiciones simbólicas, pero no alcanza por sí solo para garantizar el respaldo en las urnas: "La batalla cultural es para que las condiciones de las cosas intangibles sucedan. Pero la gente no te vota más por una palabra, por un valor o por un principio", sostuvo, en una definición que funciona como advertencia directa hacia el oficialismo de cara a los resultados económicos que pueda mostrar antes de la reelección.
Con esta lectura, Laje, una de las voces más cercanas al mileísmo,dejó planteado que el sostén ideológico no garantiza por sí solo la continuidad electoral: sin resultados concretos en la economía y la seguridad, el ciclo de derechas en la región, incluido el argentino, corre riesgo de revertirse.
