Adriana Serquis: “Parece más una burbuja tecnológica financiera que un proyecto nuclear”

El Destape entrevistó a la diputada nacional y ex presidenta de la CNEA que analizó los despidos en el organismo y el anuncio del gobierno sobre el reactor ACR-300: “Más regalo de nuestro capital estratégico no puede haber”. Por qué el plan del ex presidente de Nucleoeléctrica Demian Reidel sigue en pie.

04 de julio, 2026 | 16.38

El ministro de Economía, Luis Caputo, presentó este jueves un proyecto para desarrollar en el país un reactor nuclear modular que, según el anuncio, demandaría una inversión privada de US$1.200 millones. Se trata de la iniciativa privada de la empresa Meitner Energy, cuyo dueño es el magnate estadounidense iraní Hamid Ansari, dueño de empresas de energía, minería y tecnológicas que estuvo vinculado al proyecto SpaceX de Elon Musk. La empresa argentina Invap tiene una participación del 40% en la firma.

La iniciativa es para construir un reactor modular ACR-300 de 300 MW de potencia en el complejo de Atucha, mismo lugar donde estaba previsto que se construya la cuarta central nuclear del país (Atucha III), que nunca se concretó. Además, según indicó el Gobierno, la iniciativa se presenta al Súper RIGI, el esquema de beneficios fiscales, aduaneros y cambiarios que todavía no fue aprobado en el Congreso.

El proyecto de Reidel sigue en pie

De fondo, se trata del viejo plan nuclear que anunció en diciembre de 2024 Demian Reidel, asesor de Javier Milei en temas nucleares y ex presidente de Nucleoeléctrica Argentina S.A. (NASA). La primera fase del plan atómico de Reidel incluía el desarrollo de cuatro módulos nucleares. La frutilla del postre del plan era construir una “ciudad nuclear” en la Patagonia.

Finalmente, Reidel renunció en febrero de este año a la presidencia de NASA por denuncias de sobreprecios y uso de tarjetas corporativas con millones de pesos en gastos en shoppings y free shop. Sin embargo, el anhelo de Reidel con el ACR-300 y Hamid Ansari sigue en pie.

El anuncio del proyecto se realizó 48 horas después de las autoridades de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) despidieran a 61 técnicos, administrativos y profesionales del organismo.

En una entrevista con El Destape, Adriana Serquis, actual diputada nacional por Unión por la Patria y ex presidenta de la CNEA, denunció que “cada uno de los despedidos de la CNEA desarrollaba tareas fundamentales”. Además, sostuvo que “disminuir las capacidades nucleares propias va a convertirnos en dependientes en una tecnología como la nuclear donde somos soberanos”.

¿Cuál es tu visión sobre el anuncio que realizó el gobierno sobre la presentación de la empresa Meitner Energy para desarrollar el reactor ACR-300?

El anuncio del gobierno repite al que ya había anunciado Reidel en 2024, que se refería a los mismos reactores modulares pequeños basados en la patente de Invap, que es el ACR-300. Lo único nuevo que pasó de ese entonces hasta ahora es que los cinco años (con cuatro reactores terminados) que prometió no se van a cumplir, así como no se van a cumplir.

- ¿Por qué decís que ahora tampoco se va a cumplir con la meta que dijo Reidel?

Desde tener una patente en un papel hasta tener un reactor modular funcionando pasan muchísimos años, los necesarios para tener la licencia de construcción; el pasaje de la ingeniería de concepto, que todavía no está, hasta la ingeniería de detalle, que demora mucho tiempo; la validación de cada uno de los componentes, más allá que utilicen componentes ya hechos por otras compañías. Quizá se estén llevando los componentes del Carem. No lo sabemos. Este proyecto parece más una burbuja tecnológica financiera. Es llamativo que en el anuncio no haya habido ningún técnico, solo había un economista y el CEO de la empresa.

*En el anuncio participaron Teófilo Lacroze (CEO de Meitner) y Pablo Franzetti (director de Asuntos Externos y Nuevos Negocios de Meitner) y el ministro de Economía, Luis Caputo, y el sec. de Asuntos Nucleares de la Nación, Federico Ramos Napoli.

- ¿Qué implica para proyectos avanzados como el Carem?

Al proyecto Carem (el primer reactor modular construido en la Argentina, que tiene un 80% de grado de avance) le dieron sentencia de muerte hace bastante tiempo. Desde octubre de 2024 que no tiene financiamiento y el personal tiene salarios de pobreza. El 30% del personal capacitado se fue. En particular, la empresa Meitner se llevó los jefes de mandos medios y jefes de grupo, como de Termohidráulica y Seguridad Nuclear, entre otros, que ya están trabajando. Se llevaron el know-how (experiencia y conocimiento técnico) que tenían del Carem hacia el ACR-300. Más regalo de nuestro capital estratégico no puede haber.

- ¿Qué pensás sobre el plan nuclear que quiere llevar adelante el gobierno?

Es un nuevo plan extractivista. Es todo lo que Estados Unidos le pidió, como el uranio. No tenemos suficientes reservas de uranio para mantener a nuestras centrales y para lo que Estados Unidos requiere. Es otra entrega más de nuestro país. Están pensando en hacer un negocio en pocos años matando a la gallina de huevos de oro. Disminuir las capacidades nucleares propias va a convertirnos en dependientes en una tecnología como la nuclear donde somos soberanos.

- El gobierno afirma que no despidieron a científicos de la CNEA. ¿Cuál es tu mirada sobre el conflicto en la CNEA?

La afirmación del gobierno tiene una parte de verdad y otra que no. El gobierno no dice que no despidió personal estratégico y eso es lo que es falso. Todo el personal de la CNEA tiene un perfil de puesto y especificidad respecto de lo que hace. Con un mínimo de tres años de experiencia, cada una de esas personas desarrollaba tareas que son fundamentales para el funcionamiento de la CNEA. Un trabajador despedido contaba que a partir de ahora no iba a haber nadie que se ocupara del mantenimiento del Centro Atómico Bariloche.

Despidieron ingenieros químicos, la operadora del microscopio electrónico de barrido, que son tareas que el gobierno desprecia como administrativas, en realidad son fundamentales para que se realicen tareas.

También despidieron a quienes se especializaron en hacer los trámites y en tareas que correspondieron a la instalación del Centro Argentino de Protonterapia, que tiene un equipamiento impresionante y debería estar funcionando, pero sigue vacío. En lugar de estar atendiendo los pacientes pediátricos para curar el cáncer infantil o haciendo investigación y desarrollo utilizando el equipo de protonterapia, que es único en el hemisferio sur.