Se viene el aluvión de importaciones chinas de tubos de aluminio

La administración Milei le puso fin a las medidas antidumping vigentes desde 2020. De esta manera, facilitó la importación de estos productos claves para una industria nacional que está golpeada por las propias políticas del oficialismo. 

03 de julio, 2026 | 18.34

¿Quién será ahora el nuevo Don Chatarrín? La administración Milei levantó la protección antidumping que existía para los tubos de aluminio que se usan en múltiples actividades productivas. De esta manera, el país volvió a habilitar el ingreso de ese producto desde China sin los recargos que se habían impuesto en 2020 como una manera de sostener la generación de puestos locales y la producción nacional. El principal afectado es Javier Madanes Quintanilla, dueño de Acindar, único oferente de aluminio en la Argentina

Los recargos que se habían puesto en plena pandemia del Covid-19 llegaron al 75,52% para China, mientras que Brasil también quedó alcanzado por un esquema menor. La Comisión Nacional de Comercio Exterior (CNCE) revisó el comportamiento del sector y detectó que las importaciones chinas habían quedado reducidas al 2% cuando al momento de establecerse el régimen superaban el 30%.

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La decisión de volver a abrir la importación de este tipo de productos industriales se inscribe en la puja que tiene Milei con los principales empresarios del rubro, tal como sucedió con la flexibilización en la importación de acero que atizó el enfrentamiento con el presidente de Techint, Paolo Rocca, apodado con el epíteto de "Don Chaparrín". Ahora el afectado es Madanes Quintanilla, quien ya encabeza una pelea con el equipo económico por el cierre FATE cuando el Gobierno abrió la apertura de importaciones de neumáticos. 

Punta de lanza

El mascarón de proa para avanzar con la importación de estos bienes industriales fue la empresa Aluminium Manufacturers Express S.A. (AMEX), que en 2025 pidió evaluar la continuidad de la protección una vez cumplido el plazo previsto. Ahí fue cuando el Ministerio de Economía abrió una instancia de revisión que culminó esta semana.

El resultado estaba cantado. Milei ya se había manifestado a favor de la importación –más allá de que se tratase de bienes traídos desde China– como respuesta a su enfrentamiento con los industriales argentinos, incluso los más poderosos, como Rocca y Madanes Quintanilla.

Madanes Quintanilla juega a varias puntas con la importación como eje. Por un lado, avanzó con el despido de los obreros de su empresa FATE, ex fabricante de neumáticos devenida en importadora, y hace equilibrio desde Aluar. Este año, la empresa metalúrgica consiguió que se le extendiera la licitación de la central hidroeléctrica Futaleufú, construida por Aluar, hasta fin de año. Milei la quiere poner en venta y el dueño de la metalúrgica la quiere conservar.

En el caso de Acindar, a mitad del año pasado, luego de que se conociera que la empresa frenaba una parte de su línea de producción con la suspensión de unos 600 operarios en la planta de Villa Constitución, sus trabajadores denunciaron la importación de acero proveniente de China como una estratagema de la patronal para romper una medida de fuerza ante los despidos y el programa de retiros voluntarios.

En noviembre de 2024 y ante la preocupación de la industria nacional del acero por el avance de China, Arcelor-Mittal Acindar había propuesto una apertura comercial que proteja al sector con aranceles a la importación al gigante asiático, como los que pusieron varios países y recientemente elevaron un 25%.

Números del mercado

Según el último informe de la Cámara Argentina del Acero, que agrupa a las empresas siderúrgicas dominantes del Grupo Techint (Ternium y Tenaris) y ArcelorMittal (propietaria de Acindar), la producción de acero (Techint) crudo alcanzó en mayo las 399.400 toneladas, lo que representa un incremento del 6,3% respecto de abril y un crecimiento del 14% frente al mismo mes del año pasado.

El desempeño positivo de la producción primaria no se replica en el resto de la cadena. La fabricación de productos laminados, un indicador más ligado al consumo y la actividad industrial, llegó a 325.900 toneladas. Si bien mostró una recuperación mensual del 27,6%, registró una baja interanual del 1,8% y acumula una caída del 11,4% en los primeros cinco meses del año.

De acuerdo con datos oficiales de la Cámara, China ya representa el 22% de las importaciones argentinas y se consolidó como el principal país de origen de esos productos. En el caso de Acindar, la proyección de producción para 026 ronda las 860.000 toneladas. Esta cifra se mantiene en niveles similares a los del año anterior, pero representa una caída significativa respecto a las 1.200.000 toneladas anuales que producía hasta 2023.

Esta reducción de volumen se debe a paradas intermitentes en la acería de Villa Constitución, con el fin de adecuar los niveles de fabricación frente a la caída en la demanda de la industria y la construcción. De la producción total prevista, unas 120.000 toneladas se destinarían a la exportación y el resto al mercado interno.