El presidente Javier Milei defendió este miércoles el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) durante la inauguración de instalaciones de litio de Rio Tinto en Catamarca y aseguró que las inversiones llegan acompañadas de empleo, producción y desarrollo. Sin embargo, la trayectoria de los proyectos que exhibió, las proyecciones laborales disponibles y las compras externas realizadas por una de las mineras muestran que esa conclusión no puede atribuirse de manera automática a los beneficios del régimen.
Las dos plantas mencionadas por el Presidente, Fénix 1B y Sal de Vida, iniciaron su producción antes de la inauguración. Pero Sal de Vida ya tenía un contrato de construcción firmado en 2022, antes de la llegada de Milei a la Casa Rosada y de la sanción del RIGI. Además, una comparación realizada por Misión Productiva sobre proyectos aprobados hasta agosto de 2026 muestra que los puestos proyectados a futuro no alcanzaban para compensar los empleos registrados perdidos hasta mayo. El cálculo incluye trabajos de distinta naturaleza y no equivale a un balance de puestos efectivamente creados.
A ese panorama se suma el caso de Rincón, otro desarrollo de Rio Tinto incorporado al régimen. Un relevamiento de la Cámara de Industriales de Proyectos e Ingeniería de Bienes de Capital (CIPIBIC) identificó compras de equipamiento importado para el proyecto y sostuvo que existen empresas argentinas capaces de fabricar esos bienes. La existencia de proveedores locales en un proyecto no demuestra, por sí sola, que toda la cadena productiva se beneficie del mismo modo.
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Las plantas de litio y una historia anterior al RIGI
En el discurso distribuido para el acto, Milei afirmó que “las dos arrancaron su primera producción en el segundo trimestre de este año, antes de lo previsto”. A continuación, atribuyó el adelanto al cambio de modelo económico y presentó la ampliación de la actividad como resultado de las reglas impulsadas por su Gobierno. El inicio de producción de las dos instalaciones no está en discusión. En julio, Panorama Minero informó, sobre la base de los resultados operativos de la compañía, que Fénix 1B y Sal de Vida habían alcanzado su primera producción antes de lo previsto. Ese dato acredita actividad efectiva, aunque no permite demostrar que las plantas no habrían existido sin el RIGI ni que toda su producción sea consecuencia de ese instrumento.
La cronología de Sal de Vida muestra que el proyecto ya estaba en marcha antes de la ley. En noviembre de 2022, El Esquiú publicó: “Se realizó la firma del Contrato EPC (por sus siglas en inglés - Ingeniería, Gestión de Compras y Construcción) para la construcción de la planta de Carbonato de Litio del Proyecto Sal de Vida”. La nota identificó a Galaxy Lithium y a una unión de empresas constructoras como partes del acuerdo.
También en 2022, Allkem difundió sus planes para Sal de Vida, con un estudio de factibilidad y una programación de etapas. El proyecto atravesó cambios posteriores y Rio Tinto presentó una inversión para su adhesión al RIGI en 2025, según informó El Esquiú. Que la iniciativa tenga antecedentes no demuestra que todas sus fases posteriores se hubieran ejecutado sin incentivos, pero sí contradice la idea de que su desarrollo comenzó con ellos.
En Fénix, la explotación también precede al régimen. Milei reconoció en su discurso que la planta original había comenzado a operar en la década de 1990. La ampliación Fénix 1B fue incorporada al RIGI en 2026, como informó EconoJournal, mientras que la actividad de expansión de Fénix ya figuraba entre los planes de sus operadores con anterioridad. La aprobación del beneficio para una etapa concreta no convierte toda la historia del yacimiento en una inversión originada por la ley. Para sostener que una planta o una ampliación sólo fue posible por el RIGI haría falta demostrar qué decisión cambió como consecuencia del régimen y qué habría ocurrido sin él. Los anuncios, las adhesiones y los inicios de producción no resuelven esa comparación por sí solos.
La promesa de empleo frente a puestos perdidos
Milei sostuvo en Catamarca que el régimen “se convierte muy rápidamente en inversiones y puestos de trabajo para la economía argentina”. También vinculó las operaciones de Rio Tinto con empleo directo y destacó contrataciones de proveedores. El problema de trasladar esos ejemplos al conjunto de la economía es que los números de empleo del RIGI suelen incluir puestos futuros, indirectos y temporales, mientras el mercado de trabajo registrado ya acumulaba pérdidas.
No obstante, sobre la base de información de Misión Productiva publicada por este medio, explicó que “los puestos laborales prometidos por los proyectos aprobados del RIGI, además, incluyen empleos directos e indirectos, permanentes y temporales, incluidos los picos de contratación de las etapas de construcción”. La comparación del artículo tomó los proyectos aprobados hasta agosto de 2026 y la evolución del trabajo registrado hasta mayo.
Según esa publicación, los planes aprobados proyectaban 95.158 puestos de distintas categorías, frente a una caída de 337.365 empleos asalariados registrados desde fines de 2023. La relación entre ambas cifras es del 28,2 por ciento. Ese porcentaje no describe empleos recuperados: compara proyecciones futuras con una pérdida ya registrada, medida en otra fecha y con categorías que no son equivalentes.
Misión Productiva también advirtió, según reprodujo El Destape, que" en los cinco proyectos del RIGI para los cuales existe información oficial desagregada, los empleos directos y permanentes representan el 14% del total anunciado”. A partir de esa muestra, el informe extrapoló una cantidad de puestos estables para el conjunto del régimen. Esa cifra es una estimación basada en cinco proyectos, no un conteo de empleos creados ni una garantía de que todos los emprendimientos tengan la misma composición laboral.
