El riesgo país es uno de los indicadores más utilizados por los mercados financieros para evaluar el riesgo asociado a la deuda de una economía. En términos simples, refleja cuánto rendimiento adicional exigen los inversores para mantener bonos de un determinado país en comparación con títulos del Tesoro de Estados Unidos utilizados como referencia.
Por eso, el índice está estrechamente relacionado con el costo de financiamiento. Cuanto mayor es el riesgo país, más elevada es, en términos generales, la rentabilidad que demandan los inversores para prestar dinero. Cuando disminuye, se reduce esa sobretasa exigida frente a los activos considerados de referencia.
En el caso de los mercados emergentes, uno de los indicadores más conocidos es el elaborado por JP Morgan a través de sus índices EMBI.
Qué es el riesgo país y qué significa
El riesgo país mide la diferencia de rendimiento entre los bonos de una economía y los títulos del Tesoro estadounidense comparables, expresada en puntos básicos.
Los bonos de Estados Unidos son utilizados como referencia en los mercados internacionales por su elevada calidad crediticia y liquidez. A partir de esa base, se calcula qué rendimiento adicional demanda el mercado para invertir en deuda de otros países.
Por ejemplo, un riesgo país de 500 puntos básicos equivale a una diferencia de 5 puntos porcentuales. De esta manera, un nivel más alto refleja que el mercado exige una mayor compensación por asumir el riesgo asociado a esos títulos.
Cómo se calcula el riesgo país
El cálculo parte de comparar el rendimiento de los títulos de deuda de un país con el de bonos del Tesoro de Estados Unidos de características comparables. De manera simplificada, puede expresarse así:
Riesgo país = rendimiento de los bonos del país − rendimiento de los bonos del Tesoro de Estados Unidos
La diferencia se transforma posteriormente en puntos básicos. Por ejemplo, si la deuda de un país presenta un rendimiento del 10% anual y la referencia estadounidense comparable rinde 4,5%, la diferencia es de 5,5 puntos porcentuales. En consecuencia, el riesgo país sería de aproximadamente 550 puntos básicos.
En la práctica, el indicador no surge de comparar únicamente dos bonos específicos. Los índices elaborados por JP Morgan toman una canasta de títulos y consideran las características de los instrumentos incluidos para determinar el spread respecto de la deuda estadounidense.
Qué es el EMBI y qué relación tiene con el riesgo país
Una de las principales referencias para seguir el riesgo de los mercados emergentes es el Emerging Markets Bond Index (EMBI), desarrollado por JP Morgan. El índice sigue el comportamiento de títulos de deuda de economías emergentes y permite calcular el diferencial de rendimiento que presentan respecto de instrumentos estadounidenses utilizados como referencia.
Así, cuando sube el rendimiento exigido a los bonos de un país frente a los títulos estadounidenses, aumenta su riesgo país. Si los bonos suben de precio y, como consecuencia, baja su rendimiento, el indicador puede retroceder.
Qué factores pueden hacer subir o bajar el riesgo país
El indicador puede variar por distintos motivos. Entre ellos se encuentran la percepción sobre la capacidad de pago de la deuda, la situación fiscal y económica, el nivel de reservas y acceso a divisas, las condiciones financieras internacionales y acontecimientos políticos o institucionales que modifiquen la evaluación de los inversores.
También puede cambiar por factores externos. Por ejemplo, una modificación importante en los rendimientos de los bonos estadounidenses o en el apetito global por activos de mercados emergentes puede repercutir sobre las condiciones financieras que enfrentan esos países. Por eso, el riesgo país no depende exclusivamente de variables internas.
Por qué es importante el riesgo país para la economía
El indicador es relevante porque funciona como una referencia para conocer las condiciones bajo las cuales un país puede financiarse en los mercados internacionales.
Un riesgo país elevado puede implicar un costo de endeudamiento mayor y dificultar nuevas emisiones de deuda. Esa situación no se limita necesariamente al Estado: las empresas de ese país también pueden enfrentar condiciones financieras más exigentes cuando buscan crédito en los mercados internacionales.
En sentido contrario, una reducción sostenida del indicador puede mejorar las condiciones para acceder al financiamiento, aunque la tasa final que debe pagar un emisor depende también de otros factores.
