La Reserva Federal de Estados Unidos (Fed, por su nombre en inglés) aumentó su tasa de interés de referencia por primera vez desde 2023, un movimiento que mete más presión sobre el dólar y que puede resultar perjudicial para los activos argentinos.
Pese al pedido explícito del presidente Donald Trump en sentido contrario, la autoridad monetaria norteamericana dispuso un incremento de 0,25 puntos porcentuales (p.p.), con lo que ubicó la tasa dentro de una banda de entre 3,75% y 4%. La resolución fue respaldada por los doce integrantes del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC, por sus siglas en inglés).
Además de tratarse del primer aumento de la tasa desde julio de 2023, la Fed mantuvo abierta la puerta a disponer otra suba antes de que termine el año. La medida altera las condiciones financieras a nivel internacional y suma presión sobre las economías emergentes que necesitan del ingreso de capitales y del acceso al financiamiento externo.
MÁS INFO
La resolución se tomó a pesar de las presiones de Donald Trump para que la Reserva Federal avanzara en sentido contrario y redujera el costo del crédito en Estados Unidos. De esta manera, Kevin Warsh afronta una de sus primeras decisiones de peso como nuevo presidente de la Fed, mientras la inflación del país permanece por encima de la meta del 2% y los precios energéticos vuelven a estar atravesados por la incertidumbre derivada del conflicto en Medio Oriente.
Suba de tasas de la Fed: cómo afecta al dólar y a Argentina
Esta nueva suba de tasas de la Reserva Federal estadounidense puede generar una presión alcista sobre el dólar en Argentina, y a la vez resultar perjudicial para los bonos soberanos del país.
Ello se debe a que los bonos del Tesoro norteamericano pasan a ser más atractivos para los inversores. Por un lado, esto lleva a una venta de los bonos argentinos, lo que no solo perjudica su valor sino que, además, lleva a una suba directa del riesgo país.
Por el otro, tras salir de los títulos argentinos, especialmente los denominados en pesos, los inversores deben primero comprar dólares para luego poder adquirir con ellos bonos del Tesoro estadounidense, lo que hace subir el tipo de cambio local.
MÁS INFO
Más allá de este mecanismo puntual, cuando el rendimiento de los activos estadounidenses aumenta, los inversores pueden encontrar una mayor rentabilidad en instrumentos considerados de menor riesgo, lo que tiende a reducir el atractivo relativo de activos de países emergentes, aunque la magnitud de ese efecto depende de las condiciones específicas de cada economía y de las expectativas que ya estén incorporadas en los precios.
Para los países emergentes, el problema puede aparecer con mayor intensidad si la Fed mantiene durante más tiempo las tasas elevadas o si concreta nuevos aumentos. En ese escenario, el costo de conseguir dólares en los mercados internacionales puede permanecer alto y los inversores pueden exigir una mayor compensación para mantener posiciones en activos de mayor riesgo.
Roberto Silva, analista de la Oficina de Inversiones de Cohen, explicó además que este movimiento de la Fed tendrá un costo financiero concreto para Argentina: "En primer lugar, implica un incremento en la tasa de interés que el país debe pagar por los REPOS y otros compromisos multilaterales a tasa variable. Además, encarece el costo de fondeo de nuevas emisiones de deuda en dólares, al elevarse la tasa base que debe pagar el gobierno", señaló.
