Luego del alivio transitorio que había representado mayo gracias al ingreso extraordinario del Impuesto a las Ganancias de las empresas, la recaudación tributaria volvió a mostrar señales de debilidad. Los recursos impositivos alcanzaron en junio los 20,017 billones de pesos, con un incremento nominal interanual del 23,7%, un porcentaje que volvió a ubicarse por debajo de la inflación y que implica una caída real de aproximadamente 7% una vez descontada la suba de precios. El desempeño refleja nuevamente las dificultades que enfrenta el Gobierno para sostener los ingresos fiscales en un contexto de reducción de impuestos al comercio exterior y menor dinamismo de la actividad económica.
Los datos difundidos por la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) muestran que la recuperación observada durante mayo fue apenas un paréntesis dentro de una tendencia descendente que se mantiene desde mediados del año pasado. En mayo, la recaudación había logrado crecer un 1,7% en términos reales gracias al impacto del vencimiento del Impuesto a las Ganancias de las sociedades. Sin ese efecto extraordinario, junio volvió a exhibir un deterioro de los recursos tributarios.
"Los recursos tributarios de junio alcanzaron $20.017.104 millones, con una variación interanual de 23,7%. La recaudación está afectada negativamente por los menores ingresos vinculados al Comercio Exterior", explicó ARCA al presentar el informe mensual.
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La variación nominal, sin embargo, pierde relevancia cuando se la compara con la evolución de los precios. Con una inflación interanual que se ubicó en torno al 33%, el crecimiento de 23,7% implica una reducción real cercana al 7,1%, lo que confirma que el Estado continúa perdiendo capacidad recaudatoria aun cuando la economía muestra algunos indicadores de recuperación en determinados sectores.
El principal factor detrás de esa caída fue la fuerte disminución de los ingresos provenientes de los derechos de exportación, uno de los tributos que más recursos aportan al Tesoro Nacional y que durante el último año sufrió sucesivas modificaciones por decisión del Gobierno.
Desde ARCA señalaron que "los menores derechos de exportación obedecen a que en junio de 2025 se habían registrado ingresos extraordinarios de estos derechos, por tratarse del último mes de vigencia de la disminución de los aranceles a los derechos de exportación estipulados por el Decreto 38/2025, lo que elevó la base de comparación". A ese efecto estadístico se sumó una nueva reducción de las alícuotas aplicada durante este año.
El organismo precisó que "este mes rigieron alícuotas más bajas, especialmente para soja, trigo y maíz (Decreto 877/2025), en relación con las vigentes en junio de 2025. A esto se suma la disminución de la alícuota aplicada para el trigo, que pasó de 7,5% en mayo de 2026 a 5,5% en junio de 2026 (Decreto 423/2026)". El argumento oficial sostiene que menores retenciones incentivan las exportaciones y mejoran la competitividad del sector. Sin embargo, en el corto plazo el costo fiscal aparece reflejado con claridad en los ingresos del Estado.
El comercio exterior también mostró un comportamiento menos dinámico por el lado de las importaciones. Según ARCA, "la desaceleración de las importaciones, por la alta base de comparación a causa del fuerte crecimiento que tuvieron en el año anterior", también redujo la percepción de tributos vinculados al ingreso de mercaderías.
En otras palabras, tanto las exportaciones como las importaciones aportaron menos recursos fiscales durante junio, limitando la capacidad del Gobierno para compensar esa pérdida mediante otros impuestos. El informe incorpora además otro elemento técnico que incidió negativamente sobre la comparación mensual. ARCA recordó que "incidió negativamente el vencimiento especial dispuesto para la presentación y pago del saldo de declaración jurada de personas humanas por Ganancias y Bienes Personales del período fiscal 2025 hacia julio de 2026".
Ese corrimiento administrativo trasladó parte de la recaudación prevista para junio hacia el mes siguiente, por lo que julio podría mostrar un efecto inverso. No obstante, los especialistas coinciden en que ese cambio de calendario no modifica la tendencia de fondo. La evolución de la recaudación resulta especialmente relevante porque constituye uno de los principales indicadores para evaluar la consistencia del programa fiscal del Gobierno. La administración libertaria promociona el equilibrio de las cuentas públicas, pero una caída sostenida de los ingresos obliga a profundizar el ajuste del gasto o a encontrar nuevas fuentes de financiamiento.
Durante los últimos meses, el superávit financiero se sostuvo principalmente mediante una fuerte reducción de las erogaciones públicas, especialmente en jubilaciones, obra pública, transferencias a las provincias y subsidios económicos. Sin embargo, la persistente caída real de la recaudación limita cada vez más el margen para sostener ese esquema exclusivamente mediante el recorte del gasto.
Los tributos vinculados al comercio exterior habían sido uno de los principales motores de los ingresos durante buena parte del año pasado gracias al proceso de normalización de las exportaciones agrícolas luego de la sequía y al crecimiento de las ventas de petróleo provenientes de Vaca Muerta. Sin embargo, la reducción de las retenciones comenzó a reflejarse con fuerza sobre las cuentas fiscales. A esta situación se suma un contexto internacional menos favorable para algunos productos de exportación y un menor dinamismo del comercio global, lo que también condicionan la capacidad de generar recursos tributarios.
