La inflación volvió a subir luego de tres meses para traspasar el límite del 2% en julio pasado, evidenciando la persistencia de una inercia en la suba de precios que complica los planes de Javier Milei.
Confirmando el pronóstico de la mayoría de las consultoras, el Indec mostró este jueves que la inflación del séptimo mes del año fue del 2,1%. De este modo, volvió al nivel de mayo pasado y cortó con una racha de un trimestre (abril-junio) en desaceleración, que a su vez había llegado tras diez meses al alza.
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También volvió a crecer la inflación interanual, que alcanzó el 33,8%, tres décimas más que la registrada en junio. En lo que va del año, la suba de precios alcanza un 19,3%, un dato que complica el discurso del Gobierno sobre la baja inflacionaria, ya que en los primeros siete meses de 2025 la acumulada había sido del 17,3%, dos puntos menos.
La buena noticia para Milei es que el componente de mayor suba fue, por lejos, el de bienes estacionales, que creció un 4,5% por fuertes alzas en las verduras y, especialmente, en los rubros vinculados a las vacaciones de invierno. De hecho, los dos de mayor suba fueron "Recreación y cultura" (5%) y "Restaurantes y hoteles" (2,8%).
Por esto y por el impacto del medio aguinaldo, julio suele ser un mes de aumento inflacionario. Al que, encima, este año se le sumó la suba de un 6,4% en el dólar, que puede haber influido en cierto traslado a precios, alertó el CEPA. Así, es probable que la suba de precios vuelva a desacelerar en agosto, tal como esperan las consultoras.
En este sentido, el Gobierno respira aliviado por el hecho de que la inflación nacional fue bastante menor que la de CABA, que con un 2,9% había generado alarma la semana pasada. Ello se debió, sobre todo, a que el componente estacional del turismo fue más bajo a nivel país que en la Ciudad, explicó la consultora LCG.
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Milei sigue sufriendo la inercia inflacionaria
Sin embargo, el problema para Javier Milei respecto al IPC no es tanto el techo sino el piso, ya que la inercia inflacionaria indica que difícilmente la cifra se acerque al 1% en los próximos meses.
Esto se ve en que la inflación núcleo (que excluye a los precios estacionales y los regulados) fue del 1,8% en julio. Aunque es más baja que la general, la cifra implica una suba de dos décimas frente al 1,6% que la núcleo había presentado en junio. Básicamente, esto quiere decir que empresas y comercios siguen remarcando por defecto ante la expectativa de una suba general en los costos.
Por supuesto, esto quiere decir que es virtualmente imposible que el IPC de agosto comience con un cero adelante, tal como había ponosticado el Presidente en diciembre pasado. Para el mes corriente, las consultoras y bancos esperan un 1,8%, según el promedio del REM recopilado por el Banco Central.
"Con todo, esperamos que la inflación se estabilice apenas por debajo de la zona del 2% mensual. Los aumentos postergados en regulados (básicamente combustibles y tarifas) sostendrán la presión y parece difícil esperar una convergencia muy marcada a la baja", advirtió LCG al respecto.
Para peor, hay dos rubros clave con aumentos importantes. Por un lado, el de "Alimentos y bebidas", que subió un 2%, menos que la inflación general pero siete décimas por encima de su marca de 1,3% el mes previo. Por el otro, el de "Vivienda", que incluye los servicios de luz, gas y agua y aumentó un 2,2%, más que el IPC total.
Este último explica, en buena medida, que la categoría de los precios regulados hayan aumentado un 2,1%. Es decir, sin contribuir a una desaceleración debido a la voluntad del Gobierno de indexar tarifas o subirlas por sobre la inflación para "sincerar" precios.
Un último dato incomoda a Milei y Caputo. De haberse avanzado en febrero pasado con la aplicación del nuevo IPC basado en la canasta de la ENGHo 2017/2018, la inflación de julio hubiera sido de 2,5%, cuatro décimas mayor.
