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La inflación para los inquilinos duplicó al IPC y volvió a superar el 4% en julio

Mientras la inflación general fue de 2,1%, el costo del alquiler de la vivienda subió entre 2,7% y 5,3% según la región.

14 de agosto, 2026 | 15.33
La inflación para los inquilinos duplicó al IPC y volvió a superar el 4% en julio

La inflación, pese a la aceleración de julio, sigue sin tomar en cuenta los abusos en el sector inmobiliario desde la desregulación del mercado de alquileres. Mientras el Índice de Precios al Consumidor (IPC) registró una suba mensual de 2,1%, el costo de alquilar una vivienda aumentó entre 2,7% y 5,3% según la región del país, con incrementos que en la mayoría de los casos duplicaron la variación general de los precios.

Los datos difundidos por Inquilinos Agrupados muestran que el alquiler de la vivienda subió 3,9% en el Gran Buenos Aires, 4,2% en la región Pampeana, 4,4% en el Noreste y 5,3% en el Noroeste. En Cuyo el incremento fue de 2,8% y en la Patagonia de 2,7%. De esta manera, ninguna región quedó por debajo de la inflación general y cuatro de las seis áreas relevadas registraron aumentos cercanos o superiores al doble del IPC.

Desde la derogación de la Ley de Alquileres a través del DNU 70/23, las organizaciones de inquilinos vienen señalando que el costo de la vivienda se convirtió en uno de los rubros que más presión ejerce sobre los ingresos de los hogares, aun en meses en los que la inflación general muestra una desaceleración.

La discusión adquiere relevancia porque el Gobierno sostiene que la reducción de la inflación es el principal resultado de su programa económico. Sin embargo, para quienes alquilan, el dato general del IPC no refleja el comportamiento del gasto que suele representar la mayor parte del presupuesto mensual. Cuando el alquiler sube 4% o 5% en un mes en el que los precios promedio aumentan poco más de 2%, la desaceleración se percibe de manera diferente.

Según el relevamiento de Inquilinos Agrupados, el mayor aumento de julio se registró en el Noroeste, con una suba de 5,3%. Le siguieron el Noreste, con 4,4%; la región Pampeana, con 4,2%; y el Gran Buenos Aires, con 3,9%.

Valores por región:

  • Gran Buenos Aires: 3,9%
  • Pampeana: 4,2%
  • Noreste: 4,4%
  • Noroeste: 5,3%
  • Cuyo: 2,8%
  • Patagonia: 2,7%
  • IPC general: 2,1%

La comparación permite observar que incluso las regiones con menores aumentos, Cuyo y Patagonia, superaron el índice general. En el Noroeste, el alquiler avanzó más de dos veces y media que el promedio de los precios.

Desde Inquilinos Agrupados vienen cuestionando el funcionamiento del mercado luego de la derogación de la ley. La organización sostiene que la libertad para pactar plazos, moneda y mecanismos de actualización trasladó una mayor incertidumbre a quienes alquilan y redujo las referencias para discutir los valores de los contratos.

La normativa vigente permite que propietarios e inquilinos acuerden libremente la duración del contrato, la moneda de pago y el mecanismo de actualización. En la práctica, buena parte de los nuevos contratos estableció ajustes trimestrales o cuatrimestrales vinculados al IPC, aunque también existen acuerdos con otros índices o con revisiones periódicas del precio. 

El resultado es que la inflación general dejó de ser el único parámetro que ordena el mercado. Aun cuando los contratos utilicen el IPC para sus actualizaciones, los precios de entrada de los nuevos alquileres y las renegociaciones pueden avanzar por encima del promedio de la economía. A diferencia de otros consumos que pueden reducirse o postergarse, el pago mensual de la vivienda tiene un carácter fijo. Cuando ese gasto aumenta por encima de los ingresos, el ajuste termina trasladándose a otros rubros.

En los últimos meses, los relevamientos sobre consumo mostraron que las familias redujeron gastos en alimentos, salidas, indumentaria y bienes durables para afrontar compromisos considerados esenciales. El alquiler se ubica en el centro de esa estructura porque, una vez firmado el contrato, el margen para recortar el gasto es limitado.

La situación se vuelve más compleja en un contexto en el que los salarios no siempre acompañan la evolución de los precios. Si el alquiler aumenta 4% mensual y los ingresos crecen a un ritmo inferior, la proporción del sueldo destinada a la vivienda se incrementa incluso cuando la inflación general se desacelera.

Por eso, desde las organizaciones de inquilinos cuestionan que el debate económico se concentre únicamente en el IPC. Para un hogar que destina entre un tercio y la mitad de sus ingresos al alquiler, la evolución de ese rubro puede tener un impacto mayor que el promedio de todos los bienes y servicios que integran la canasta de inflación.

 

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