El Fondo Monetario Internacional (FMI) ratificó una meta de superávit fiscal para este año mayor a la prevista por el Gobierno. Así, vuelve a meter presión a Javier Milei justo cuando, como el propio organismo reconoce, la actividad económica desacelera y deja al país en una virtual recesión formal.
Ayer, el FMI dio a conocer que se llegó a un acuerdo de nivel técnico (staff level agreement) para la tercera revisión del acuerdo firmado en abril de 2025. La novedad era esperada hace meses, ya que evalúa el cumplimiento de las metas al 30 de junio pasado y hace ya un mes y medio que la misión técnica del organismo había llegado al país para ultimar los detalles de las negociaciones.
Se trata del paso previo a la ratificación del acuerdo por parte del Directorio del FMI, que permitirá el desembolso de unos 900 millones de dólares, algo que, según prevé el propio organismo, ocurrirá a inicios de diciembre.
En el comunicado en el que dio a conocer la novedad, sin embargo, el Fondo confirmó el mantenimiento de la meta fiscal para este año, al ratificar "el objetivo de lograr un superávit primario del 1,4% del PIB en 2026 y un esfuerzo fiscal similar en 2027".
MÁS INFO
Si bien la meta es la misma que ya había sido plasmada en la segunda revisión, de abril pasado, no coincide con lo que el Gobierno proyecta en el Presupuesto 2027 para el año en curso, que es de un 1,3% del PBI.
Es decir, el FMI le exige a Argentina un superávit mayor que el que espera el propio Luis Caputo. Aunque la diferencia es relativamente marginal, de solo 0,1 puntos, lo verdaderamente notable es que el organismo de crédito no haya aflojado la meta.
La recesión técnica y el ajuste que pide el FMI
Sobre todo, porque las previsiones de la actividad económica empeoraron notablemente desde el 30 de junio. Primero, entre julio y agosto se confirmó la caída global durante el segundo trimestre de este año, que terminó siendo de un 0,6%.
Segundo, y más grave aún, entre septiembre y octubre quedó virtualmente ratificada una baja también en el tercer trimestre, ya que al dato oficial de la retracción del 2,8% en el EMAE de julio se le sumó una suba de solo 0,1% en agosto. Por lo tanto, las consultoras entienden que ni siquiera la cifra más optimista posible para septiembre alcanzará para compensar la caída del bimestre previo.
De este modo, el mercado ya da por sentado que Argentina entró virtualmente en recesión técnica, que se da cuando se encadenan dos trimestres consecutivos de caída en la actividad.
MÁS INFO
Irónicamente, es el propio FMI el que reconoce este escenario de, al menos, desaceleración de la actividad, ya que en su último informe del Monitor Económico Mundial (World Económic Outlook), publicado hace dos semanas, rebajó el pronóstico de crecimiento de Argentina para este año a 2,1%, cuando en julio pasado estimaba que sería del 3,5%.
Por supuesto, este escenario no es sino consecuencia de la profundización de la crisis en los sectores de más impacto en el consumo y el empleo: la industria y el comercio, que siguen cayendo a la par del estancamiento de la construcción. Así, los sectores más dinámicos, como la energía y la minería, ya no alcanzan para compensar.
Para el FMI, evidentemente, la única solución es un ajuste todavía mayor, que encima se da a las puertas del año electoral 2027, cuando el esfuerzo del menor gasto público empezará a mostrar su impacto real, y cuando son cada vez más los actores productivos que le piden al Gobierno que afloje al menos un poco el torniquete de la economía.
Milei y Caputo se vanagloriaban de ser los únicos que realizaban un ajuste más grande que el que pedía el Fondo. Ahora, la voluntad de ser los alumnos predilectos parece habérseles vuelto en contra.
