La Asamblea de Pequeños y Medianos Empresarios (APYME) sostuvo que las pymes argentinas se encuentran "en peligro de extinción" y responsabilizó al rumbo económico del Gobierno por el cierre de más de 26.000 empresas desde fines de 2023. En paralelo, la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) alertó sobre un proceso de concentración económica impulsado por la caída del mercado interno y la ausencia de políticas específicas para el sector, mientras que dirigentes empresarios advirtieron que, de mantenerse las actuales condiciones, hasta fin de año podrían desaparecer otras 40.000 firmas.
Las advertencias llegan en un contexto en el que distintos indicadores oficiales y privados muestran una recuperación muy desigual de la actividad económica. Sectores vinculados a la energía, la minería y el agro exhiben mejoras, buena parte de la industria manufacturera, el comercio y las economías regionales continúan operando con bajos niveles de utilización de la capacidad instalada y con un mercado interno debilitado por la pérdida del poder adquisitivo de los salarios y las jubilaciones.
Según recordó APYME, la Organización de las Naciones Unidas considera a las micro, pequeñas y medianas empresas como "la columna vertebral de la economía mundial", responsables de generar cerca del 70% del empleo y el 50% del Producto Bruto Interno global. Sin embargo, la entidad sostiene que la realidad argentina se mueve en sentido contrario.
"En este Día Internacional de las Microempresas y de las Pequeñas y Medianas Empresas, la Asamblea de Pequeños y Medianos Empresarios (APYME) alerta que las Pymes argentinas se encuentran en peligro de extinción", señaló la organización en un comunicado difundido con motivo de la fecha.
Más de 26.000 empresas menos
El documento sostiene que "el actual rumbo económico ha provocado el cierre de más de 26.000 empresas desde 2023, con un promedio de 30 cierres diarios", una cifra que sintetiza el deterioro que denuncian las entidades empresarias desde hace meses. Para APYME, ese proceso responde a una orientación económica que privilegia actividades primarias y financieras en detrimento del entramado productivo nacional.
"La crisis no es un error de gestión, sino el resultado lógico de un modelo de 'economía dual' que beneficia exclusivamente a grandes corporaciones extractivas y financieras mientras destruye la industria y ahoga al mercado interno, principal sustento de las Pymes", afirmó la entidad. Desde la organización también cuestionaron que el superávit comercial no se traduzca en una mayor inversión productiva. "El superávit comercial oficial es un espejismo: los dólares de la exportación primaria no se traducen en desarrollo, sino que se drenan a través de la fuga de capitales y el pago de una deuda externa que crece sin pausa", planteó el comunicado.
Uno de los principales cuestionamientos formulados por las entidades empresarias apunta al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), al considerar que concentra beneficios fiscales, cambiarios y aduaneros para proyectos de gran escala sin contemplar instrumentos equivalentes para las pequeñas y medianas empresas. APYME sostuvo que "normativas como el RIGI y el actual 'Súper RIGI' diseñan un marco de privilegio para grupos concentrados y corporaciones extranjeras, dejando sistemáticamente fuera de juego a los proveedores nacionales".
La entidad agregó que "esta estrategia no genera valor ni empleo, sino que profundiza asimetrías sociales y regionales insostenibles para la mayoría de la población". En la misma línea se expresó la Confederación Argentina de la Mediana Empresa. Su presidente, Ricardo Diab, aclaró que el sector no cuestiona la llegada de inversiones, pero reclama condiciones similares para las empresas nacionales. "No se trata de impedir inversiones, sino de generar condiciones de competencia más equilibradas", afirmó el dirigente.
Sin consumo no hay RIGI posible
La principal preocupación de las cámaras empresarias continúa siendo la debilidad de la demanda interna. Después de más de un año de caída del consumo masivo, numerosos comercios e industrias siguen trabajando con niveles de ventas insuficientes para recuperar la actividad previa. Desde CAME sostienen que las expectativas de reactivación todavía no se reflejan en la realidad cotidiana de las empresas.
"Queremos ser optimistas, pero hoy las herramientas que se están implementando no contemplan las necesidades concretas de las pequeñas y medianas empresas", señaló Diab. El dirigente advirtió además sobre un fenómeno que comienza a observarse en distintos centros comerciales.
"Estamos viendo un proceso de concentración económica que recuerda etapas ya vividas por la Argentina, donde las pequeñas empresas pierden terreno frente a los grandes jugadores del mercado", afirmó. Las organizaciones empresarias destacan que buena parte de las pymes continuó invirtiendo en digitalización, inteligencia artificial, capacitación e incorporación de nuevas tecnologías para mejorar su competitividad.
Sin embargo, sostienen que esos esfuerzos encuentran un límite cuando el mercado interno permanece deprimido y la demanda no logra recuperarse. En ese escenario, las empresas deben enfrentar además costos crecientes en tarifas, logística, financiamiento e impuestos, mientras la recuperación del consumo continúa siendo muy limitada.
Las pequeñas y medianas empresas representan alrededor del 99% del total de las firmas del país y explican cerca del 70% del empleo privado formal, por lo que cualquier deterioro del sector tiene un impacto directo sobre el mercado laboral. Por esa razón, APYME advirtió que el debilitamiento del entramado productivo compromete también las posibilidades de crecimiento económico.
"La Argentina necesita con urgencia retomar un proyecto que ponga los recursos del país al servicio de la tecnificación, el trabajo formal y la integración productiva. No hay posibilidad de desarrollo genuino con exclusión social ni con la extinción de quienes motorizan la actividad y el empleo en cada lugar", expresó la entidad. "No sólo se han suprimido los apoyos sectoriales, sino que se está desfinanciando a organismos estratégicos como el INTI y el INTA, pilares fundamentales de nuestra transferencia tecnológica", sostuvo.
Las proyecciones para los próximos meses tampoco son alentadoras. Desde APYME Santa Fe advirtieron que, si las actuales condiciones económicas no cambian, podrían cerrar otras 40.000 pequeñas y medianas empresas antes de finalizar el año. Mario Galizzi, titular de la entidad en esa provincia, describió un escenario comparable al registrado durante la pandemia. "Los números de los que estamos hablando hoy son como si estuviéramos en la pandemia. Y los números que vienen son mucho peor", afirmó.
El dirigente atribuyó buena parte de las dificultades al desplome del mercado interno y al incremento sostenido de los costos operativos. "Hoy, con el desplome de ventas que hay y con los aumentos, los impuestos no bajaron un peso, aumentaron los servicios, aumentaron el gas, aumentaron el agua, aumentaron la electricidad; las empresas electrodependientes están fundiéndose", sostuvo.
También alertó sobre el ingreso de productos importados. "Hay productos importados con dumping, o sea, con precio más bajo de costo", señaló, antes de recomendar a los empresarios preservar su patrimonio frente al agravamiento de la situación financiera.
