El Ministerio de Economía enfrenta este lunes una nueva licitación de deuda por $8,6 billones, en una jornada marcada por la suba del riesgo país, la caída de los bonos y una nueva presión sobre las cotizaciones financieras del dólar. La estrategia de la Secretaría de Finanzas consiste en renovar la mayor parte posible de los vencimientos sin elevar el costo de financiamiento en pesos y, al mismo tiempo, evitar que los fondos que queden fuera del rollover aumenten la demanda de cobertura cambiaria.
El riesgo país elaborado por JP Morgan llega a 642 puntos básicos este lunes, con una suba de 5,5%, mientras el dólar blue alcanzó los $1.565 para la venta, el oficial se ubicó en $1.550 y el contado con liquidación llegó a $1.625,80. El deterioro de los bonos soberanos y de buena parte de las acciones argentinas acompaña el movimiento.
El menú definido por Economía vuelve a concentrarse en instrumentos de corta y mediana duración. La oferta incluye un BONCAP con vencimiento en enero de 2027, un bono ajustado por CER con vencimiento en mayo de ese año, un bono atado a la tasa TAMAR que vence en julio y dos letras dólar linked con vencimientos en octubre y noviembre de 2026. Ninguno de los instrumentos ofrecidos llega más allá de julio de 2027.
Una licitación para absorber pesos
Cuando vence deuda en pesos y los tenedores reciben los fondos sin reinvertirlos en nuevos títulos, esos pesos quedan disponibles para otros destinos financieros, entre ellos la compra de dólares. En cambio, cuando el Tesoro consigue renovar los vencimientos, los recursos vuelven a quedar colocados en instrumentos de deuda y se reduce la cantidad de pesos que queda libre en el mercado.
En el contexto financiero actual, el nivel de rollover también forma parte de la estrategia monetaria y cambiaria del Gobierno, dado que una renovación elevada permite evitar que una masa importante de pesos se dirija hacia activos dolarizados en una rueda en la que el contado con liquidación ya opera por encima del tipo de cambio oficial.
Si el Tesoro necesita ofrecer rendimientos superiores a los que ya reconoce el mercado secundario para conseguir que los inversores permanezcan en deuda pública, puede lograr un rollover elevado, pero trasladar una mayor carga financiera hacia los próximos vencimientos. La Secretaría de Finanzas busca evitar ese resultado y por eso decidió concentrar la oferta en títulos de menor plazo.
Desde Facimex Valores señalaron que, con vencimientos que consideran manejables, el objetivo es acercar el rollover "lo más posible al 100% sujeto a mantener rendimientos consistentes con el mercado secundario". La consultora agregó que las condiciones de liquidez dejan margen para una renovación parcial, luego de que el Banco Central retirara $1,6 billones mediante REPO y con una tasa promedio ponderada cercana al piso de 20%, según detalla el medio especializado Bloomberg.
La misma lectura aparece en la composición de la oferta. Facimex sostuvo que "la decisión de incluir instrumentos de muy baja duration parece validar este diagnóstico", en referencia a la intención de no convalidar tasas de corte superiores a las que ya se observan en el mercado secundario. La decisión de priorizar instrumentos cortos permite reducir el costo inmediato de la colocación, pero desplaza hacia adelante la necesidad de volver a refinanciar una parte de esos compromisos. Ese mecanismo ya se había observado en las últimas licitaciones y comienza a modificar nuevamente el calendario de vencimientos en pesos.
Desde Max Capital señalaron que el Gobierno está repitiendo la estrategia de las últimas tres licitaciones, con títulos que vencen durante la actual administración y una limitación de las emisiones de mayor duración. Según el análisis de la consultora, el objetivo es evitar una mayor prima por plazo en un mercado en el que existe una oferta importante de bonos y aumenta la percepción de riesgo crediticio.
El punto es relevante porque la extensión de los vencimientos fue uno de los instrumentos utilizados por el equipo económico durante este año para reducir la concentración de obligaciones inmediatas. La estrategia actual implica que esa extensión no continúa en todos los tramos de la curva, particularmente en aquellos que deberían atravesar las elecciones presidenciales de octubre de 2027.
