El gobierno de Javier Milei sigue hablando de consumo récord y niega cualquier tipo de crisis en los ingresos. Pero lo cierto es que el anuncio de Luis Caputo viene a intentar reactivar un mercado del crédito hipotecario que cayó fuertemente durante los últimos meses, en el contexto de una retracción de las ventas que comenzó a afectar también a los bienes durables.
El argumento se reiteró este miércoles, durante la conferencia de prensa que Caputo brindó en el Ministerio de Economía para anunciar la financiación de créditos hipotecarios a través del inversiones del Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la Anses en entidades bancarias.
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Allí, el ministro volvió a afirmar que "el PBI está prácticamente en niveles récord, el consumo en niveles récord, las exportaciones en niveles récord", por lo que "el escenario que trata de vender la oposición es exactamente el opuesto al que está ocurriendo".
La línea es la misma que remarca constantemente Milei cuando dice, en cada oportunidad que puede, que la morosidad familiar récord no es un problema porque se debe simplemente a un período pasado de tasas altas o a que la gente compró televisores para el Mundial, y que debe resolverse entre privados.
La medida anunciada por Caputo no deja de ser interesante. Ciertamente se dirige a un sector de clase media con algo de holgura económica, tiene un alcance limitado (no más de 18.000 viviendas) y el mecanismo de los UVA siempre puede fallar, como ocurrió con la repentina disparada de la inflación en el último tramo del macrismo.
Aun así, es tal vez la primera política microeconómica del Gobierno impulsada directamente con fondos públicos. Además, difícilmente comprometa al FGS, ya que utiliza menos de un 2% de su volumen total. Y busca aprovechar via créditos para vivienda fondos que de todos modos se invertirían, algo no muy diferente a lo que ya hizo este instrumento de la Anses al financiar el PROCREAR (aunque ahora a través de los bancos).
La retracción del mercado hipotecario
Sin embargo, el ministro de Economía evita decir que su anuncio se da en el marco de una enorme contracción de los créditos hipotecarios durante los últimos meses. Un escenario que contrasta frontalmente con la idea de que la capacidad de consumo de los hogares se encuentra por las nubes.
Es verdad que el mercado del crédito hipotecario creció fuertemente con Milei. El boom de los nuevos créditos UVA en 2016-2017 se agotó a partir de la crisis de 2018, la pandemia y la altísima inflación del final del gobierno de Alberto Fernández. Así, los créditos hipotecarios tocaron un piso de menos del 0,2% del PBI hacia el primer trimestre de 2024.
Pero, entonces, la baja de la inflación llevó al relanzamiento de los créditos UVA durante el segundo trimestre de 2024, lo que permitió que el mercado de créditos hipotecarios en general creciera paulatinamente en el año y medio siguiente, alcanzando un 0,7% del PBI para fines de 2025, según datos del Banco Central y el Indec.
El problema es que en ese momento la tendencia se agotó. El propio BCRA precisa que los créditos hipotecarios otorgados por mes tocaron un máximo en octubre pasado, superando los 5.000. Y que, a partir de entonces, su nivel cayó abruptamente: fueron (con cifras redondeadas) solo unos 2.500 en noviembre de 2025, unos 3.000 en diciembre, unos 2.500 en enero de 2026, unos 1.900 en febrero, unos 2.400 en marzo, unos 1.500 en abril, un mínimo de 1.477 en mayo y unos 2.000 en junio. Es decir, se redujo a menos de la mitad en casi cada uno de los ocho meses posteriores.
Justamente, la baja en la demanda de créditos hipotecarios se dio durante los diez meses en los que la inflación volvió a acelerarse, incrementando a su vez la tasa UVA. Y, al mismo tiempo, perjudicando los salarios reales del sector privado registrado, que cayeron continuamente entre octubre de 2025 y marzo de 2026.
En otras palabras, el atraso de los salarios privados registrados muestra que el proceso macroeconómico comenzó a afectar también a los sectores medios relativamente acomodados durante el último año. Justamente, los destinatarios del anuncio de hoy, tal como se evidencia en que un crédito equivalente a unos 80.000 dólares necesitará de un ingreso de 3,4 millones de pesos por hogar.
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La prueba del perjuicio del rumbo de la macroeconomía en los sectores medios está en que lo que ocurre con el mercado del crédito hipotecario se replica en una merma del consumo de bienes durables en general.
"El patentamiento de automóviles exhibe también una leve contracción en los últimos meses, del mismo modo que lo hace el consumo de electrodomésticos. Las escrituras de inmuebles, por su parte, no crecen en los últimos meses, pero tampoco pierden los relativamente elevados niveles ganados en los últimos dos años, a tono con el comportamiento del crédito hipotecario", advirtió en ese sentido la CAC en su último informe de consumo.
Resumidamente, los hechos llevan a concluir que el Gobierno reconoce la necesidad de reactivar un alicaído consumo, en una tendencia que hace tiempo comenzó a alcanzar a la clase media. Precisamente, una pieza clave de la base electoral de Milei, a menos de un año de las eventuales PASO. El acotado alcance de lo anunciado hoy por Caputo indica que hará falta mucho más para lograrlo.
