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Argentina no es competitiva: casi la mitad de los insumos son más caros que importarlos

Un relevamiento del IERAL muestra que el 49% de los bienes y servicios utilizados por la producción tiene precios inferiores en otros países. Brasil y Chile son los principales competidores en costos.

13 de agosto, 2026 | 13.49
Argentina no es competitiva: casi la mitad de los insumos son más caros que importarlos

El 49% de los bienes y servicios utilizados como insumos industriales relevados por el Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (IERAL) resulta más barato en el exterior que en el mercado local. La proporción aumentó cinco puntos porcentuales respecto de la medición anterior, cuando alcanzaba el 44%.

El dato aparece en un momento en que el Gobierno sostiene que la apertura comercial y la modificación de los precios relativos deberían permitir una recuperación de la competitividad. Sin embargo, la comparación internacional muestra que esa convergencia todavía no consiguió trasladarse de manera clara al costo de producir en la Argentina. Más aún, mientras se redujo la distancia promedio de precios respecto de los países de menores costos, aumentó la cantidad de productos y servicios que pueden conseguirse a valores inferiores fuera del país.

El relevamiento del IERAL comparó 17 bienes y servicios empleados por el sector productivo argentino con sus equivalentes en Brasil, Chile, Paraguay, Uruguay y Estados Unidos. En total, fueron cerca de 80 comparaciones que incluyeron insumos generales, materiales para la construcción, productos industriales, alimentos y servicios vinculados con las tecnologías de la información y la comunicación.

Brasil ofrece precios inferiores a los argentinos en el 65% de los casos analizados, seis puntos más que en la medición previa. Chile, por su parte, presenta valores inferiores en el 64% de las comparaciones, mientras que Paraguay aparece por debajo de Argentina en el 56% de los bienes y servicios relevados.

La situación es diferente frente a Uruguay y Estados Unidos, donde Argentina conserva una posición de precios relativamente más baja. En el caso uruguayo, el 40% de los productos y servicios comparados resulta más barato que en Argentina, mientras que frente a Estados Unidos esa proporción se reduce al 24%. Si se considera el valor promedio de los insumos seleccionados, el ranking elaborado por el IERAL ubica a Estados Unidos como el mercado más caro, seguido por Uruguay, Chile, Argentina, Paraguay y Brasil.

La convergencia no alcanza

La brecha promedio frente a Brasil, Chile y Paraguay pasó del 5,8% en julio de 2025 al 2,2% en julio de 2026. Es decir, la distancia entre los costos argentinos y los de esos tres países se redujo de manera considerable durante el último año. Pero la evolución no alcanza para hablar de una mejora generalizada de la competitividad.

La cantidad de bienes y servicios que resultan más baratos fuera del país pasó del 44% al 49%. En otras palabras, el promedio de las diferencias se achicó, pero eso no significa que Argentina haya dejado de tener costos elevados en una parte importante de los insumos que necesita para producir.

El propio relevamiento plantea que el proceso de normalización de precios relativos continúa, aunque con velocidades diferentes según el producto y el país utilizado como referencia. La dinámica está determinada por la evolución de los precios internos, el tipo de cambio y los valores internacionales de las materias primas. También se redujo la ventaja que Argentina mantenía frente a los mercados más caros de la muestra. En julio de 2025, los precios argentinos eran en promedio 42,5% inferiores a los de Uruguay y Estados Unidos. Un año después, esa diferencia bajó al 36,4%.

La lectura sobre la competitividad, por lo tanto, requiere mirar algo más que la distancia promedio. Una economía puede acercarse en términos generales a los precios de sus competidores y, al mismo tiempo, mantener costos superiores en insumos decisivos para determinadas ramas industriales. Eso es lo que surge de la comparación realizada por el IERAL.

Entre los distintos componentes analizados aparecen diferencias relevantes. La energía eléctrica constituye uno de los rubros en los que Argentina mantiene una posición relativamente favorable: solamente uno de los cinco países comparados presenta un precio inferior al local. La situación cambia cuando se observan los combustibles, ya que Argentina tiene valores superiores a los registrados en tres de los cinco mercados relevados.

El dato adquiere importancia para la industria porque el costo energético no se limita al precio que paga una empresa por la electricidad o el combustible. También se incorpora a los costos de transporte, logística y distribución, y termina repercutiendo sobre el precio final de los bienes fabricados en el país. En el caso de las tecnologías de la información, la comparación también deja una señal para el sector productivo. Una notebook comparable es más cara en Argentina que en los cinco mercados utilizados como referencia. A su vez, los salarios de programadores y los espacios de coworking resultan más baratos en cuatro de los cinco países comparados.

Los neumáticos presentan una situación intermedia. Solamente Chile y Paraguay tienen valores inferiores a los argentinos, aunque el IERAL señala que la brecha frente a los demás mercados se redujo respecto de años anteriores. En alimentos, el azúcar constituye uno de los casos en los que Argentina conserva una ventaja: es más barato en el país que en todos los mercados analizados. La harina presenta el escenario inverso y resulta más cara que en cuatro de los cinco países considerados.

La heterogeneidad del resultado permite evitar una conclusión lineal. No todos los insumos argentinos son caros frente al exterior ni la apertura comercial implica automáticamente una reducción de todos los costos. La estructura de precios depende de cada cadena productiva, de los costos locales, de los impuestos, de la logística y de la evolución de los mercados internacionales.

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