La FIFA dio marcha atrás con FIFA Forward Enterprise, el proyecto que contemplaba abrir a inversores privados los derechos comerciales y de organización de sus torneos, incluido el Mundial. Sin embargo, el final de la iniciativa no significó el cierre de la disputa, ya que la UEFA, si bien aprobó la decisión, aprovechó el momento para volver a cargar contra Gianni Infantino y cuestionar duramente la forma en que se impulsó el plan.
La confederación europea, que había liderado la resistencia al proyecto desde que tomó estado público, recibió con satisfacción la decisión de la FIFA de retirar la propuesta. En un comunicado, destacó el respaldo que recibió de aficionados, clubes, ligas, jugadores, federaciones, dirigentes políticos y otras confederaciones.
Para la UEFA, esa reacción colectiva terminó demostrando que “el fútbol no está en venta”. La organización había llegado incluso a advertir que sus selecciones no participarían en competiciones organizadas por la FIFA si la iniciativa continuaba adelante.
Pero el tono del comunicado estuvo lejos de ser conciliador. La UEFA cuestionó el proceso utilizado para desarrollar el proyecto y reclamó explicaciones sobre quiénes estuvieron detrás de una iniciativa que, según su mirada, fue impulsada de manera acelerada y sin suficiente información pública.
“No podemos seguir con planes secretos, tramitados de forma acelerada, diseñados por personas anónimas y cuyo beneficio para el fútbol nunca estuvo claro”, sostuvo el organismo europeo.
El fuerte cuestionamiento a la conducción de FIFA
La UEFA no se limitó a celebrar el retiro de FIFA Forward Enterprise. También puso bajo la lupa la conducción de Infantino y aseguró que el episodio provocó una pérdida de confianza dentro del fútbol internacional.
La confederación anunció que trabajará junto a sus asociaciones miembro y otras organizaciones para revisar cómo se gestó el proyecto y evaluar mecanismos que impidan que una situación similar vuelva a repetirse.
La conclusión fue contundente en el mensaje que publicó en su página web: “La actual conducción de la FIFA no solo perdió la confianza de la UEFA, sino también la de buena parte de la familia del fútbol”.
El proyecto ya había encontrado resistencia en distintos sectores. UEFA, Concacaf y la Confederación Asiática de Fútbol (AFC) habían expresado su rechazo, mientras que la falta de respaldo de Conmebol terminó de complicar el escenario para FIFA y contribuyó a la decisión de retirar definitivamente la propuesta.
Las promesas de Infantino que la UEFA volvió a recordar
Uno de los puntos más fuertes del comunicado europeo fue la referencia a las promesas realizadas por Infantino cuando asumió la presidencia de FIFA en 2016. La UEFA recordó que el dirigente suizo había planteado como objetivos una mayor transparencia y una utilización de los recursos económicos del organismo destinada al desarrollo del fútbol.
Según la confederación, el proyecto FIFA Forward Enterprise estuvo muy lejos de esos principios. La UEFA cuestionó que el acuerdo haya sido elaborado a puertas cerradas y remarcó que FIFA cuenta con reservas superiores a los 5.000 millones de dólares.
Desde su perspectiva, esos fondos podrían utilizarse para impulsar el crecimiento del fútbol sin necesidad de recurrir a inversores privados ni ceder activos estratégicos.
UEFA propuso una alternativa al proyecto
Pese a la dureza de sus críticas, la UEFA dejó abierta una vía de diálogo con FIFA. La propuesta de la confederación europea consiste en fortalecer el programa FIFA Forward ya existente y utilizar parte de los recursos disponibles para impulsar el desarrollo del fútbol de base en los 211 países miembros de la organización.
“No hace falta vender las joyas de la familia para conseguirlo”, sostuvo la UEFA al defender esa alternativa. De esta manera, el organismo entiende que FIFA puede aumentar la inversión en el desarrollo del deporte sin abrir sus principales activos comerciales a capitales privados.
La UEFA calificó el retiro de FIFA Forward Enterprise como “una victoria para todo el fútbol”, aunque inmediatamente aclaró que el conflicto institucional todavía está lejos de resolverse.
La AFC también respaldó la decisión
La Confederación Asiática de Fútbol adoptó una posición similar después de que FIFA decidiera abandonar el proyecto. Su presidente, Salman bin Ebrahim Al Khalifa, consideró que cualquier iniciativa que pueda modificar el rumbo del fútbol mundial debe ser discutida mediante consultas amplias, diálogo entre todas las partes y respeto por las estructuras de gobernanza establecidas.
“El futuro del fútbol internacional solo puede construirse mediante el consenso y la participación de todos los actores”, afirmó el dirigente asiático. Además, la AFC manifestó su disposición a acompañar iniciativas que fortalezcan la unidad del fútbol y beneficien a todas las federaciones.
En la misma línea se expresó Anter Isaac, presidente de la Federación Australiana de Fútbol, quien consideró que la caída del proyecto representa un triunfo para las buenas prácticas institucionales. Para el dirigente, el episodio dejó una conclusión clara: cualquier reforma que afecte al fútbol mundial necesita transparencia, consultas reales y participación efectiva de las asociaciones miembro.
