El tenis argentino encontró en los hermanos Cerúndolo una de sus historias más singulares de los últimos años. Francisco y Juan Manuel crecieron prácticamente con una raqueta en la mano, compartieron entrenamientos, viajes, competencias y hasta habitación, mientras construían una relación que combinó la rivalidad natural entre hermanos con un apoyo permanente. Con tres años de diferencia, cada uno fue desarrollando su propio estilo y recorriendo un camino diferente hacia la elite.
Hoy, ambos forman parte del circuito profesional, pero sus carreras atraviesan momentos distintos. Francisco, el mayor, se consolidó durante los últimos años entre los mejores jugadores del mundo y alcanzó los 20 mejores del ranking ATP, la mejor posición de su carrera. Juan Manuel, en tanto, atravesó un recorrido más irregular, pero en 2026 protagonizó una notable recuperación que lo llevó nuevamente a instalarse entre los principales nombres del circuito.
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El crecimiento de los Cerúndolo
Los hermanos nacieron en una familia estrechamente vinculada al deporte. Su padre, Alejandro Cerúndolo, fue tenista profesional y luego entrenador, y fue quien los acercó desde chicos a la actividad. Ambos se formaron en el Belgrano Athletic Club, donde también construyeron buena parte de los recuerdos de su infancia. Desde pequeños entrenaron juntos y comenzaron a compartir las exigencias de una carrera que, con el tiempo, los llevaría a recorrer el mundo.
La convivencia también tuvo sus momentos de competencia. Francisco, nacido el 13 de agosto de 1998, es diestro, mide 1,85 metros y se caracteriza por un juego potente desde el fondo de la cancha. Juan Manuel, nacido el 15 de marzo de 2001, es zurdo y desarrolló un tenis más asociado a la paciencia y la construcción de los puntos. De chicos discutían por los entrenamientos, por los juegos de PlayStation y, naturalmente, por quién era mejor. Con el crecimiento, esas peleas quedaron atrás y fueron reemplazadas por consejos y acompañamiento mutuo.
Los logros de cada hermano
El primer gran golpe profesional de la familia llegó con Juan Manuel. En 2021, con apenas 19 años, ganó el Córdoba Open en su debut en un torneo ATP y se convirtió en una de las grandes revelaciones del tenis argentino. En aquella misma edición, los dos hermanos disputaron el cuadro principal y ganaron sus respectivos partidos, un hecho que marcó un momento inédito para ellos.
Francisco, por su parte, fue construyendo una carrera ascendente y sostenida. En 2021 alcanzó la final del Argentina Open; en 2022 ganó su primer título ATP en Bastad y llegó a las semifinales del Masters 1000 de Miami. Después sumó títulos en Eastbourne y Umag, hasta consolidarse en el Top 20. En junio de 2026 dio otro salto: conquistó Queen’s, su primer ATP 500 y el primer título argentino en la historia del tradicional torneo londinense.
Juan Manuel tuvo un recorrido más sinuoso. Después de llegar al puesto 79 del mundo en 2022, cayó fuera del Top 200 en 2024, pero comenzó a recuperar terreno en 2025 y 2026. En mayo de este año alcanzó el puesto 54, su mejor ranking, después de conquistar su duodécimo título Challenger en Burdeos. Poco después protagonizó uno de los grandes batacazos argentinos de la temporada al derrotar a Jannik Sinner en Roland Garros y avanzar hasta los octavos de final.
La historia de los Cerúndolo, entonces, ya no es solamente la de dos hermanos que crecieron juntos. Es también la de dos tenistas que aprendieron a avanzar por separado sin dejar de acompañarse. En 2025 incluso se enfrentaron por primera vez como profesionales, en el Argentina Open, con triunfo de Francisco. La escena sintetizó una trayectoria construida en familia: una misma raíz, dos estilos y dos carreras que todavía tienen mucho por contar.
