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Yacaré Manso: “Son los tiempos más crueles desde la vuelta de la democracia”

Nacido de la inquietud y la búsqueda constante, "Un poco demasiado", el nuevo álbum de Yacaré Manso marca un regreso enérgico a sus raíces de rock y pop, sin perder la esencia que lo consolidó como un gran arquitecto de canciones.

02 de noviembre, 2026 | 19.12

En la voz de Yacaré Manso suena un rumor de agua mansa y monte, un eco inalienable que lo devuelve una y otra vez a su Corrientes natal, aun cuando el asfalto porteño y los escenarios de la gran ciudad lleven más de veinte años dándole un espacio para que él regale su arte. Músico, actor, conductor radial y alquimista de la canción, el correntino ha transitado los márgenes y el centro de nuestra cultura con la naturalidad de quien no entiende de fronteras genéricas: lo mismo compone para el Teatro Nacional Cervantes que cruza el chamamé con la distorsión del rock.

Ese vaivén entre la raíz y la ruta es el que hoy palpita con fuerza en Un poco demasiado, su octavo disco de estudio. Lejos de detenerse en la comodidad de los pergaminos —como aquella nominación a los Premios Gardel y sus veinticinco años de trayectoria—, el artista elige la búsqueda. Producido junto a Víctor Volpi y respaldado por una constelación de invitados que van de Kevin Johansen a la Bersuit, este flamante trabajo es un encuentro vibrante con los pulsos del pop y el rock visceral de sus años mozos, pero afinado con la madurez de quien sabe mirar el río interior desde otra orilla. 

El título de tu flamante disco es casi un oxímoron ¿Por qué “Un poco demasiado”? ¿Qué recorrido musical propone este trabajo?

Lo es. En esa búsqueda lúdica con las palabras encontré la manera de preguntarme a mí mismo si este cambio sonoro para el oyente no sería “un poco demasiado”.  El recorrido es básicamente un regreso a mis raíces ligadas a referentes de la adolescencia, como Fito, Los Tipitos, Bersuit, Piojos, Redondos, por nombrar algunos. Hay influencias de películas y series también, como “Perdidos en Tokio” o “Strangers Things” que llegaron acertadamente en el momento justo donde todavía hurgaba en las carpetas de sonidos de mi compu. Correrme un toque del folklore también era un lindo desafío, justo ahora que Milo lo puso nuevamente en primera plana (risas). Igual me resulta interesante estar a contramano de lo que sucede en el mainstream. Siempre busco mi camino. Desde mi primer disco, Teresa Parodi me dijo: “me gusta lo que haces, Yacaré, no es cliché de nada, es genuino”

Convocaste a invitados que van desde Kevin Johansen a los chicos de la Bersuit. En tiempo de tantas urgencias y de inteligencias que dicen ser artificiales ¿Cuál es el disfrute de hacer un disco? ¿Qué significa?

A diferencia de mi disco anterior “Eucalipto”, grabado con guitarras y programaciones, en este nuevo álbum quería a los músicos nuevamente en el estudio. Sentir el pulso y la vibración humana registrando música. Esa sensación es inigualable, no hay máquina que suplante la sangre y el calor de una persona ejecutando un instrumento. Si bien son conceptos que uno decide una vez reunidas las canciones para un futuro disco, en este caso quería y necesitaba el disfrute de las jornadas con mucha gente en el estudio. 

El arte ronda tu vida. Además de la música, la actuación. ¿Cómo llegaste al mundo del teatro y por qué te quedaste ahí?

El carnaval de mi Santo Tomé, allá en Corrientes, fue mi escuela, al teatro, la música, los tambores, los disfraces lo llevo conmigo desde que tengo uso de razón. Amo actuar, tanto como hacer música. Mi desarraigo está ligado pura y exclusivamente con actuar y cantar. A veces toca cantar más y actuar menos o viceversa, pero nunca dejé de estudiar y aprender de ambos. Estudié con Daniel Casablanca, mi máximo referente en la actuación, con quien hoy tengo el honor de ser dirigido en la obra Santos Vega nada más ni nada menos que en el Teatro Nacional Cervantes. También estudié con Marcelo Subiotto, Marcelo Savignone, grandes guías del teatro. Luego la directora Lorena Romanin me convoca para hacer la música original de un infantil “Ana y Wiwi”, otro desafío hermoso donde pude encauzar mis dos amores: la música y el teatro. Para el 2027 tengo dos proyectos que me generan mucho movimiento: voy a comenzar la carrera de dramaturgia y voy a trabajar en un unipersonal que me tiene muy entusiasmado. 

Corrientes, provincia de esteros, de verde, de calor (ahora otra vez golpeada por los efectos climáticos). ¿Cómo es volver a tus pagos, a tu origen?

Muchas contradicciones generan regresar a la tierra de uno. Por un lado, los afectos, la naturaleza y por otro lado la sensación de estancamiento, de la falta de oportunidades para quienes buscan algo que los nutra, los haga una sociedad más culta. Esperar febrero al carnaval para tener un espectáculo donde los que se dedican al arte puedan exponer todos sus conocimientos, sus ganas, sus ideales. Añoro muchas cosas, pero otras ya no las elijo, la quietud me da miedo, me lleva a mi adolescencia donde sentía la necesidad imperiosa de expandirme, correr, volar, gritar, soltar. Todas esas sensaciones habitan en mi tierra y se me aparecen de vez en cuando en las esporádicas visitas al pago. Aún así siempre intento ayudar en lo que pueda y seguir representando de la mejor manera mi a mi amado Santo Tomé. Visibilizar las problemáticas naturales, desde mi pseudónimo, por ejemplo. En los últimos incendios de bosques y campos fui nexo para hacer llegar ayuda junto con mis queridos amigos de Los Auténticos Decadentes, quienes hicieron una donación importante al cuerpo de bomberos de la ciudad. 

Yacaré Manso. Foto: Fremdina Bianco

¿Qué músicas integran la banda sonora de tu vida? ¿Qué escuchabas cuando eras un niño?

En el colegio, por ejemplo, Mercedes Sosa, Teresa Parodi, Mario Bofill, Antonio Tarragó Ros, Ramón Ayala. Ya de adolescente Fito, Charly, Spinetta, Divididos, León Gieco, Los Piojos, Bersuit, Los Redondos. El papá de mi mejor amigo, Rubén Ramonda (un tesoro para mi vida) nos acercó al folklore de Horacio Guaraní y las obras de Les Luthiers. 

Se vive un clima social y político complejo, con grietas, distancias, desencuentros. Desde tu rol de artista ¿Cómo vivís el presente?

Son los tiempos más crueles que hemos vivido desde la vuelta de la democracia. Particularmente siempre digo que soy un bendecido por el simple hecho de tener un techo y un plato de comida. Pero con esto que estamos atravesando (que ojalá se termine el año que viene en las urnas) nadie está exento de dar un giro drástico en su vida. Desde mi humilde rol de ciudadano artista, intento siempre dar una mano, levantar la voz por quienes no pueden o no tienen el medio para poder hacerlo. La tibieza no es algo que me caracterice. Me mueve la lucha, la empatía, el amor. Me convocan de los barrios periféricos para realizar actividades y allí estoy. Participo donde mis ideales están plantados.  

Yacaré Manso. Foto: Fremdina Bianco

Nació un disco y ahora es tiempo de mostrarlo al público. ¿Cómo viene tu agenda para los próximos meses?

En principio este año terminamos la temporada en el Teatro Cervantes con Santos Vega Allí estamos de jueves a domingo 20hs. El foco y la energía puesto ahí. Intentaré hacer un recital más antes de fin de año, porque me quedé con ganas de tocar más en este 2026, pero lo que respecta la presentación oficial del disco nuevo, ya está planificado para el 2027.

Dicen por ahí que existe otro mundo, pero habita en este mundo. ¿Cómo es el mundo de Yacaré Manso?

Mi mundo es rodearme de gente sana, amorosa, donde las prioridades pasan por armar comunidad, pero una comunidad posta, sin caretas. La gente careta no me va. En mi mundo por suerte existe la mirada a los ojos, el abrazo, el aprender, aceptar los errores y perdonar (se). Construir, deconstruir y volver a reconstruir.  

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