Durante más de una década, la escena musical internacional conoció a Periko & Jessi como un dúo consolidado, ya que su trabajo dentro de la industria pop los llevó a recorrer escenarios internacionales, componer para diversos proyectos y alcanzar hitos como nominaciones a los Latin GRAMMY y a los Premios Emmy. Sin embargo, la transformación más profunda de su carrera no ocurrió arriba de un escenario multitudinario ni en un estudio de grabación convencional, sino en la intimidad de su hogar con la llegada de su primer hijo, Milo, con quien se presentarán en el Gran Rex el 20 de septiembre, como teloneros de Los Meñiques de la Casa.
"Los dos empezamos con la música desde muy jóvenes, cada uno por su lado. La música siempre fue nuestra vida", repasan los artistas al rememorar los cimientos de su proyecto de vida en diálogo con El Destape. La disciplina y el trabajo constante marcaron su rutina durante más de veinte años de carrera. "Nos conocimos justamente gracias a la música. La música nos unió primero como artistas, después como pareja, formamos nuestra familia… y ahora terminó uniéndonos a los tres arriba de un escenario", explican sobre un proceso que se dio de forma natural.
El ritmo en primera persona y la ilusión de los escenarios grandes
Con solo 5 años, Milo asume su lugar detrás de los platillos con una mezcla de soltura infantil y pasión por el instrumento. "Yo siento la música en el corazón. La batería es muy divertida y hace mucho ruido, me gusta sentir el ritmo", cuenta el pequeño músico al describir qué lo atrajo del instrumento. Entre sus influencias principales menciona a figuras de peso de la escena internacional: "Me gusta verlos tocar y después trato de aprender cosas nuevas. Algunos ejemplos: Jonathan Moffett y también Alex González, el baterista de Maná".
Lejos de encasillarse únicamente en la percusión, el joven integrante de la banda proyecta expandir sus horizontes musicales en el futuro. "Me gusta mucho la batería, pero también me encanta tocar otros instrumentos. Me gustaría aprender guitarra, bajo y piano", afirma con entusiasmo mientras ensaya el repertorio para sus próximas presentaciones en vivo.
Un mensaje para compartir en familia
El proyecto PJ KIDS se consolidó rápidamente en el mercado infantil, acumulando millones de reproducciones, dos trabajos discográficos editados y una agenda de shows internacionales que incluye su próxima visita a la Argentina. Para Milo, la experiencia del directo se resume en la conexión directa con sus pares. "Lo que más me gusta es cuando todos los niños cantan y bailan con nosotros. Y cuando puedo tocar fuerte la batería", comparte, revelando además una meta clara: "Mi sueño es tocar enfrente a 20 mil personas, ¡cuanto más mejor!".
Para los padres, el crecimiento del grupo exige un equilibrio constante entre el desarrollo artístico y el resguardo de la infancia. "Queremos que Milo crezca disfrutándolo y divirtiéndose. Él es un niño primero y artista después. Si algún día no quiere tocar, no toca", aclaran. Asimismo, destacan el propósito conceptual que guía sus composiciones: "Tratamos de que nuestras canciones siempre dejen algún mensaje: amistad, confianza, amabilidad, decir gracias, por favor, permiso, creer en ti, trabajar en equipo. Al final queremos hacer buena música para niños, pero que los papás también quieran escuchar".
