Cada tanto sucede: hay proyectos que cambian un pedacito del mundo. Y con un pedacito del mundo que se cambie un día, y con otro que se cambie al siguiente, la vida puede ser un lugar un poco mejor. Un poco así lo pensó hace algunos años Oscar Fernández, un tanguero de pura cepa nacido en Balvanera y criado en un entorno familiar muy ligado a la música ciudadana. Un día, Fernández cruzó una puerta de hierro y rejas y comenzó a trabajar con presos, en un taller que mezcló literatura con vivencias; amores con desatinos; encuentros y ausencias. ¿El resultado? Libre Soñador, un álbum de tango contemporáneo compuesto por siete canciones que nacen en el cruce entre la música, la educación y la experiencia en contextos de encierro.
Lo que comenzó como un taller de tango, terminó transformándose en un proyecto artístico testimonial: al analizar tangos clásicos, los propios alumnos comenzaron a escribir relatos sobre sus vidas dentro y fuera de la cárcel. "Alguien puede estar físicamente privado de su libertad y, sin embargo, encontrar un espacio de emancipación en una canción, en una palabra o en un recuerdo. Libre Soñador no pretende hablar únicamente de la cárcel: aborda la potencia de crear y expresarse en situaciones de extrema limitación. El tango se revela como un territorio de encuentro capaz de atravesar los muros para transformar los dolores personales en un canto compartido", reflexiona Oscar. El proceso conmovió la historia personal del propio intérprete, conectándolo con la ausencia de su padre durante su infancia por privación de la libertad. De esa herida nació "Aquel retazo de amor", tango de su autoría que aborda la distancia, la memoria y la posibilidad del perdón. Así, el álbum aborda la cotidianeidad del pabellón, la amistad, la espera, la pobreza y el dolor, pero por sobre todo, celebra la capacidad humana de crear y soñar más allá de cualquier reja.
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Oscar Fernández se formó en técnica vocal con maestros como Hugo Araujo, Noelia Moncada, Esteban Riera y Leonardo Pastore, además de realizar clínicas con referentes como Guillermo Galve, Sandra Luna y José Ángel Trelles. Desde su debut en 2015 dentro del circuito de Bares Notables junto al guitarrista Nacho Cabello, ha construido un recorrido sostenido en los escenarios más emblemáticos del género (Torcuato Tasso, CAFF, Pista Urbana, Esquina Homero Manzi, El Boliche de Roberto) y en festivales de renombre (FACAFF, Festival de Tango de Flores, Urchasdonía). Formó parte del Trío La Revancha y del Cuarteto Berretín Tango, e integra actualmente el Quinteto Troylo Delay. Ha sido reconocido con el Primer Premio en el Certamen Pre La Falda (2018 y 2019) y con la Mención de Honor en el Festival de La Falda.
-¿Cómo surgió la idea de hacer un taller de tango en un penal?
-Surgió porque trabajaba en el ámbito penitenciario como profesor de Educación Física y eso me permitió conocer de cerca la dinámica carcelaria y a las personas alojadas allí. Tener ese vínculo previo me dio la confianza para presentar un proyecto diferente. Así nació el taller. Al principio fue una propuesta sencilla: compartía una breve reseña de la historia del tango como punto de partida y analizábamos entre todos letras de tangos clásicos -sus personajes, historias, sentimientos y situaciones-. Gradualmente, a partir de esas conversaciones, les propuse que escribieran sus propios textos: historias, recuerdos, amores, pérdidas, pesares o simplemente aquello que necesitaran expresar. Ahí emergió un material sumamente valioso. Cada uno aportó su mirada y descubrí que detrás de sus palabras había relatos con un gran potencial tanguero. El paso siguiente fue transformar esos textos en letras de tango, respetando su esencia, pero adaptándolos a una estructura poética y musical. De allí surgieron las canciones que terminaron integrando Libre soñador. Lo más valioso es que el proyecto no nació con la premisa previa de grabar un álbum; nació de un taller, del diálogo y de la posibilidad de poner en palabras vivencias propias. Lo demás se dio de forma natural.
-¿En qué momento del proceso de trabajo con las personas privadas de su libertad supiste que esas letras se podían convertir en tangos y ser grabados?
-No hubo un momento puntual, sino una construcción progresiva. Al leer y escuchar esos escritos, encontré imágenes y sentimientos con una enorme potencia poética. Eran palabras crudas, pero de profunda sensibilidad que hablaban de amor, familia, ausencia, arrepentimiento, soledad y esperanza. El tango posee justamente esa virtud: habla de la vida sin esconder las heridas. Comprendí que esas reflexiones podían ir más allá del taller y transformarse en canciones, aunque asumí el compromiso con mucha responsabilidad. No quería usar sus textos como mero insumo; detrás de cada palabra había personas cuyas historias debían ser respetadas. El proceso demandó años: adaptar las letras al lenguaje del tango, componer melodías, realizar arreglos, convocar músicos y grabar en un estudio emblemático como ION. Lo más trascendente de esta experiencia fue ver cómo una palabra gestada en el encierro terminó convertida en una canción capaz de viajar libremente.
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-¿Cuál es la participación de Noelia Moncada en esta idea?
-Noelia tuvo un rol clave en el nacimiento de Libre soñador. Originalmente, mi intención era grabar un primer disco solista con tangos clásicos y estaba seleccionando el repertorio. En paralelo, coordinaba el taller en el penal de Devoto, donde comenzaban a surgir aquellos textos e historias. Noelia conocía mi trabajo, la labor en el taller y parte de mi historia personal, en especial el vínculo con mi padre. En una conversación sobre los textos del penal, me dijo algo determinante: “Ahí está el disco. De esto tenés que hablar”. Eso cambió por completo mi enfoque. Mientras yo pensaba en un proyecto tradicional, ella me hizo notar que tenía entre manos un material mucho más personal y profundo. A partir de ese instante reestructuramos la propuesta. Noelia asumió la dirección artística y me acompañó durante todo el recorrido, definiendo la identidad del proyecto y dando forma estética a ese material. Libre soñador nació, en gran medida, gracias a su visión.
-Existe en la sociedad una mirada distante y prejuzgada acerca de lo que sucede en una cárcel. ¿Qué sensaciones lograste atravesar trabajando con los internos?
-Lo primero que me sucedió fue que muchos de los prejuicios concebidos desde el afuera comenzaron a derrumbarse. Al ingresar a un penal, el entorno impone respeto: rejas, controles, ruidos y códigos estrictos. Sin embargo, detrás de todo ello aparecen las personas. Cuando se entabla una conversación, se escucha un relato o se comparte música, la perspectiva se transforma. No fui a juzgar ni a justificar a nadie, sino a trabajar con el tango, que terminó convirtiéndose en un puente. Fue muy valioso no estar solo en esta convicción. Varios artistas se sumaron generosamente a compartir su tiempo y su arte con los participantes: Hernán “Cucuza” Castiello, Luciano Tobaldi, Nacho Cabello, Álvaro del Águila, Fernando Bietti y Noelia Moncada. Cada uno aportó desde su lugar, lo cual significó mucho para los integrantes del taller. En el caso de Noelia, tras conocer el taller, se convirtió en la directora artística de Libre soñador y en una pieza fundamental para estructurar el disco. La enseñanza más profunda que me dejó esta experiencia fue aprender a escuchar antes de juzgar. Conocí seres humanos con sus errores, dolores, afectos, contradicciones y anhelos. Estar privado de la libertad modifica las condiciones de vida, pero jamás borra la condición humana.
-¿Qué fue lo mejor y qué fue lo peor que te sucedió en el camino recorrido hasta llegar a concretar LIBRE SOÑADOR?
-Lo más gratificante fue comprobar cómo un proyecto complejo se transformó en una obra concreta. Grabar en Estudios ION, escuchar a los músicos interpretando los arreglos sobre estas historias y plasmar mi voz representó una vivencia muy emotiva. Asimismo, me resulta conmovedor que Cristian Inchausti, participante del taller durante su estadía en el penal, hoy se encuentre en libertad y forme parte del álbum como invitado. Eso le otorga un sentido de continuidad invaluable. Lo más difícil residió en sostener la autogestión durante años y no perder la fe en el proceso. Producir un disco requiere tiempo, financiamiento, logística y decisiones permanentes. Entendí, finalmente, que los proyectos con este nivel de profundidad demandan su propio tiempo para madurar.
-¿Cómo vive tu propia historia en esta historia?
-Está presente de manera definitiva. No abordo Libre soñador como un observador externo que recolectó textos para un proyecto; esta vivencia me transformó. Como cantor, concibo la interpretación como un acto de narración. Aquí debí aprender a contar relatos ajenos encontrando mi propio lugar en ellos, sumando mis vivencias, recuerdos y afectos. De hecho, en el tema “Aquel retazo de amor”, vinculado íntimamente a mi padre, la frontera entre la historia propia y la ajena se diluye por completo. Libre soñador terminó siendo un viaje de introspección: ingresé al penal con la premisa de enseñar tango y concluí aprendiendo sobre la condición humana y sobre mí mismo.
-¿En qué anda el proyecto de Quinteto Troylo Delay?
-Troylo Delay continúa siendo un pilar fundamental en mi presente artístico. Sigo desempeñándome como la voz del quinteto, nuestro espacio de actividad estable con el cual nos presentamos habitualmente en milongas, bares y festivales como el FACAFF (Festival Club Atlético Fernández Fierro). El grupo cuenta con identidad y repertorio propios, reflejados en trabajos como el disco Tangos del Conurbano. Ambas facetas conviven armónicamente: Libre soñador representa mi búsqueda solista y personal, mientras que Troylo Delay es la dinámica colectiva de un grupo consolidado. Esa dualidad entre el trabajo en equipo y la obra de autor resulta sumamente enriquecedora para mi rol como cantor.
-En un tiempo de tantas urgencias, de tanto mensaje en pocas palabras y de sonidos diseñados por inteligencias artificiales, ¿cómo ves al tango? ¿En qué lugar del podio está?
-Yo no sé si pondría al tango en un podio. Creo que el tango tiene otro lugar. El tango necesita tiempo. Necesita escuchar una letra, entender una historia, dejar que una frase te golpee un poco. Y eso quizás hoy parezca ir a contramano de un mundo donde todo tiene que ser inmediato. Pero justamente por eso creo que sigue teniendo una enorme vigencia. El tango nació hablando de la vida real: del amor, del desamor, de la soledad, de la amistad, de la calle, de la memoria, de las pérdidas. Y esas cosas no desaparecieron. Seguimos necesitando hablar de ellas. La tecnología puede cambiar la manera de producir música, incluso puede crear sonidos y herramientas que antes eran impensadas. Pero hay algo que todavía necesita de una persona: tener algo verdadero para decir. Para mí el desafío del tango no es competir con la inteligencia artificial ni con las nuevas formas de escuchar música. Es seguir encontrando maneras nuevas de decir cosas verdaderas sin perder su identidad. Por eso creo que el tango está muy vivo. Y mientras haya alguien que tenga una historia que contar y otro que quiera escucharla, el tango va a seguir teniendo un lugar.
Ficha técnico artística del álbum:
Repertorio:
1. AQUEL RETAZO DE AMOR (5:34)
Letra: Oscar Fernández/Noelia Moncada.//Música: Noelia Moncada.
Arreglo: Lucas Querini
2. PABELLÓN 46 (3:08)
Letra: Nacho Cabello, basada en textos de Miguel M. y Cristian Inchausti./ Música: Nacho Cabello
Arreglo: Lucas Querini
Artistas invitados:
Guitarra: Nacho Cabello/ voces y coros: Cristian Inchausti y Sebastián Siri
3. PAN (3:02)
Letra: Celedonio Flores/ música: Eduardo Pereyra
Arreglo: Lucas Querini
4. ENCERRADO EN MI LOCURA (3:21)
Letra: Basada en un texto de Erik/ Música: Noelia Moncada / Leonel Capitano
5. GATO COMPADRÓN (2:42)
Letra: Noelia Moncada basada en un texto de Walter/ música: Noelia Moncada y Leandro Nikitoff.
6. COMO ABRAZADO A UN RENCOR (3:19)
Letra: Antonio Miguel Podestá/ música: Rafael Rossi
7. CARTA DE UN PAYASO (3:30)
Letra: Luciano Tobaldi-Basada en un texto de Cristian Inchausti./ Música: Luciano Tobaldi
FICHA TÉCNICA
- Grabado en Estudios ION, por Gonzalo Silva.
- Mezclado por Javier Mazzarol en CA Estudio
- Producción artística: Noelia Moncada,
- Dirección musical y arreglos: Lucas Querini.
- Arte de tapa y libro: Filio Acosta Del Río.
- Fotos: M. Ushuaia Terrera Cartier
EQUIPO ARTÍSTICO:
- Producción General: Oscar Fernández
- Producción Artística: Noelia Moncada
- Dirección Musical: Lucas Querini
MÚSICOS:
- Voz: Oscar Fernández
- Piano: Lucas Querini
- Bandoneón: Lautaro Greco
- Contrabajo: Manuel “Popo” Gómez
- Violín: Matías Grande
