Mecha sabe que ganar una competencia no depende solamente de tener las mejores rimas, también implica dominar los nervios, leer al rival y encontrar la respuesta adecuada en el momento justo. El freestyler cordobés volvió a demostrarlo el 2 de octubre, cuando se consagró bicampeón de Red Bull Batalla Argentina en Deseo Club, en Buenos Aires, y obtuvo su clasificación a la Final Internacional de 2027.
Su camino hacia el título incluyó victorias frente a Franchute, GW, Abel y 1Tobi, a quien derrotó en la final. Sin embargo, detrás de la coronación hubo un trabajo que, según explica, no se limita a sumar recursos técnicos, también consiste en aprender a permanecer en el presente y confiar en las herramientas que ya incorporó a lo largo de su carrera.
La comparación con su primer campeonato nacional, conseguido en 2022, permite entender esa transformación. Mientras que entonces encaraba los enfrentamientos desde una lógica más técnica y argumental, en esta ocasión buscó responder a lo que sucedía en tiempo real, sin anticipar cada movimiento del oponente.
Después de levantar el trofeo, además, protagonizó una escena especial junto a Larrix, su amigo y campeón saliente, quien fue el encargado de entregárselo. Ahora, con la Final Internacional prevista para el 20 de marzo de 2027 en Lima, Perú, Mecha se prepara para un nuevo desafío: representar a Argentina sin convertir esa responsabilidad en una presión que juegue en su contra.
Mecha se consagró bicampeón de la Red Bull Batalla 2026
-En 2022 conseguiste tu primer campeonato nacional y ahora volvés a ganar la Red Bull Batalla cuatro años después. ¿Qué cambió en vos entre aquel primer título y este bicampeonato?
Yo creo que la principal diferencia entre mis dos títulos es que uno lo encaré más desde la deportividad argumental y de recursos, o sea, jugando a recurso contra recurso, golpe contra wordplay, wordplay contra flow, flow contra pareado, pareado contra berretín, etcétera.
Esta Nacional la competí más desde la conciencia mental en el presente, como estar muy atento en el espacio-tiempo, ahí metido, viendo qué está pasando en el momento real. Traté de agarrar lo último que dijo el otro, sin premeditar ninguna salida o solución posible, más que las herramientas que fueran apareciendo a lo largo de la batalla.
Confié un poco más en todo mi conocimiento y bagaje de recursos, que ya no me llevan a pensarlo tanto, sino que simplemente me sale de una manera más natural y automatizada.
-Llegaste a la final después de enfrentarte a Franchute, GW y Abel, y terminaste ganándole a 1Tobi, que estaba debutando en una Nacional. ¿Cuál sentís que fue el momento más difícil de este camino al título?
Yo creo que, como siempre, la parte más difícil del camino es después de pasar cuartos. Porque son solo dos batallas las que quedan y parece poco, pero a nivel de presión mental abarcan un montón. Son las que definen en qué posición del podio quedás y si clasificás al año que viene.
Está bien que este año no solo clasificaba el ganador, pero igual sigue existiendo esa sensación de que no es lo mismo salir segundo que salir cuarto. Entonces, creo que las semifinales son la parte más difícil. Encima, me tocaba con el que para mí era el rival más difícil de mi llave, que era Abel, que venía encendido.
La parte complicada fue, entre mi batalla de cuartos y la de semifinales, no volverme loco y mantenerme en mi estado de presencia. Seguir calmado, sin pensar cosas como: "Uy, le están gritando", "tengo que hacer esto porque, si no, le van a gritar" o "tengo que tener cuidado con esto". Simplemente estar ahí, presente, respirando, hasta que llegara el momento. Una vez que arrancó la batalla, recién ahí me puse a pensar qué estaba haciendo mi rival y resolví.
-Larrix, que además de ser el campeón saliente es uno de tus mejores amigos, fue quien te entregó el trofeo. ¿Qué significó vivir ese momento justamente con él y qué se te pasó por la cabeza cuando recibiste la copa?
La verdad es que con Larrix, durante toda la competencia, mantuvimos un trato de cordialidad un poco más limitado que siempre, por una cuestión de que sabíamos que cada uno estaba jugándose algo en el rol que desempeñaba. Los dos somos muy tryhard e intentamos desempeñar ese rol lo mejor posible siempre.
Tanto cuando nos toca competir en contra, que somos recontra amigos hasta que nos subimos al escenario, como hoy, que cada uno abarcaba un rol desde una partitura distinta. En base a eso, obviamente, simbólicamente significó un montonazo, pero en el momento traté de no abrirme mucho emocionalmente hacia él. Entiendo que él tampoco lo hizo demasiado conmigo, para mantener la seriedad y la formalidad de que cada uno ocupaba un rol activo.
Pero sí, obviamente, por lo que representa, para mí es una locura. Que mi hermano me pase el trofeo implica que van dos años que la competencia se queda en mi crew, y eso es lo más importante para mí.
-Después de la coronación dijiste que para la Internacional vas a trabajar desde “el estado de presencia” y con tu “caja de herramientas” más afilada que nunca. ¿Qué significa para vos llegar a Perú con otra experiencia internacional y qué sentís que todavía tenés para mejorar?
Para mejorar, creo que siempre se pueden mejorar cosas de recursos y herramientas. Siempre se puede tener un poquito más de flow, un poquito más de métrica, un nuevo juego de palabras que desconocía, un retruécano, una paronomasia. Siempre se puede practicar un poco más para que esas cosas aparezcan durante el transcurso de la competencia.
Capaz desbloqueás esos truquitos y los usás una o dos veces en toda la competencia, pero ya tenerlos desbloqueados y automatizados hace que te salven en algún momento de decir: "Uy, no se me ocurre nada". Bueno, ahora una paronomasia, y sale, pum, y te zafa de un patrón vacío.
¿Y qué significa para mí llegar a Perú con otra experiencia? La verdad es que, por suerte, fui hace muy poco a Perú y pude vivir la cultura desde adentro, yendo a plazas. Fui a dos eventos de plaza, fui jurado de uno, tuve una exhibición con Almendrades y en otro competí en la final revivido porque no llegué.
El público de allá ya me tiene conocido. Fui varias veces, siempre me recibieron muy bien con mi estilo y mi dialecto. Siento que ya me entienden mucho, así que estoy cómodo y con muchas ganas, la verdad.
-Argentina ya tiene tres campeonatos mundiales de Red Bull Batalla. Ahora te toca buscar la cuarta estrella en marzo de 2027. ¿Qué significa para vos asumir la responsabilidad de representar al país y qué te gustaría que pase en Perú?
Simbólicamente, para mí representar a Argentina es el alimento más poderoso posible para mi preparación y para mis ganas de motivarme y salir a romper todo. Pero la verdad es que voy a tratar de hacer lo que considero más conveniente para la representación de un país, que es no presionarme demasiado con eso y simplemente prepararme para ganar cuatro batallas, que es lo que son.
Voy a tratar de llegar lo más lejos posible, con el reduccionismo necesario. Solo son cuatro batallas. Ya no represento ningún país ni nada. Obviamente, desde lo simbólico sí, pero ese día no tengo el peso de nadie encima. Solo soy yo, en presente, diciéndole a alguien que le voy a ganar durante cuatro batallas seguidas. Si logro ganar esas cuatro batallas, mi país festejará y eso es lo que vamos a intentar hacer.
