Hace muy poquitos días murió Piero, un artista que atravesó generaciones y dejó para siempre canciones emblemáticas. Muchos lo recuerdan por sus canciones de protesta antes y durante la dictadura, y muchos también por canciones donde el amor, la amistad y la vida sencilla hacen un recorrido. Las partidas duelen, pero muchas veces, lo sembrado tiene recompensas.
Fiorela De Benedictis, conocida artísticamente como Fiorel, es una cantante argentina que lleva en su historia familiar una fuerte tradición musical. Hija del inolvidable Piero, decidió seguir sus pasos y construir su propio camino dentro de la música. A lo largo de su formación, Fiorel transitó por diferentes géneros musicales hasta encontrar en el folklore argentino una conexión artística especialmente profunda. Desde allí comenzó a desarrollar una identidad propia, no solo como intérprete, sino también como cantautora.
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Además de abordar grandes canciones del repertorio folklórico, la artista trabaja en la creación de sus propias composiciones, construyendo un proyecto que combina la tradición de la música argentina con una mirada personal y contemporánea.
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En Crezco del Viento, Fiorel comparte escenario con Sol Portillo en vientos y Martín Quaglia en guitarra, en una propuesta producida por Darío Arellano, que busca recuperar la esencia del folklore desde un lugar íntimo, sensible y abierto a la improvisación. La propuesta reúne voz, vientos y guitarra en un encuentro íntimo donde cada obra recupera paisajes, memorias y sonidos de nuestra identidad musical, al mismo tiempo que abre espacio para la libertad, la creación espontánea y nuevas formas de abordar el folclore.
La cita será el domingo 25 de octubre en La Carbonera, uno de los espacios emblemáticos de San Telmo, ubicado en Carlos Calvo 299, Buenos Aires. El Destape charló con Fiorel, quien decidió cantar, a muy poquitos días de la partida de su papá. Y, acaso, qué mejor homenaje.
- Se viene la presentación de Crezco del Viento ¿de qué se trata este show? ¿Cuál es tu rol y cuál es el de Sol Portillo y Martín Quaglia?
Crezco del viento es un concierto de música folclórica de por acá, donde homenajeamos este patrimonio cultural tan profundo, estas canciones que tanto tienen para decir de la vida, la muerte, los amores, el tiempo, la pena, esta música nos acompaña en esta loca vida de sentires y por eso queremos cantarlas y contarlas a modo de comunicación, como si fuera una juntada y cada canción fuese un punto de partida para conversar asuntos que nos atraviesan a todos. Martin Quaglia estará trazando caminos la guitarra, Sol Portillo a través de los vientos y yo en la voz.
- El nombre elegido para la presentación suena a metáfora poética, a lo que se mueve, lo que cambia ¿Cómo surgió la expresión "crezco del viento"?
El nombre nace de una canción mía, una especie de huayno, que quiero nombrar esta sensación de aventura y riesgo que siento cuando me impulso hacia lugares incómodos en busca de algo que me haga crecer, de algún deseo, esa misma sensación tengo cantando canciones de estas, que al sonar ya te meten en esta dinámica, con aire de monte y vida, de la que me nutro y crezco.
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- La vida tiene esas cosas y hace muy poquitos días murió tu papá, un inmenso artista que marcó la banda sonora de varias generaciones. Hagamos un homenaje: él pedía que para el pueblo sea lo que es del pueblo. ¿Qué le darías al pueblo si estuviese a tu alcance hacerlo?
El viejo me enseñó con su ejemplo, entre varias cosas, que se pueden armar cosas lindas, sus conciertos eran una especie de reunión espiritual para conectar con las cosas mundanas que son la vida, la familia, los amores, el deseo de ver a la tierra de uno crecer y que eso empieza con uno y sus acciones. La gente se iba completamente movilizada por ese encuentro, así que eso me parece algo muy grande y planeo seguir haciéndolo. Aprovechar cada encuentro con los otros para comunicarnos, sentir la vida entre tanta anestesia que anda dando vuelta, unirnos, unirnos como pueblo y crecer con el otro.
- ¿Por qué razones fue un buen tipo tu viejo?
Por esto que nombro, este deseo de querer vivir la vida y hacer cosas piolas, con lo complejo que es encauzar ese deseo… yo creo que él nunca dejo de preguntárselo y de reproducir todo lo que veía que generaba amor y conciencia. Así ha logrado mucho, acompañó numerosos contextos de guerra, de mucha violencia con su semilla de paz, apostó por la educación y la ternura, Papá decía que lo más grande que hay es la ternura y eso también lo llevo en el corazón.
- Tu infancia estuvo atravesada por la música, los conciertos, instrumentos, giras... ¿Por qué elegiste el arte como forma de vida? ¿Por qué cantás?
Recuerdo tener menos de 8 años, disfrutar de cantar arriba de la mesa con algo que hacía de micrófono en la mano y ya rondar con pensamientos del estilo de “es dificil que te vaya bien con la música”, “el músico se caga de hambre”, etc. y en un momento de lucidez atajar alguno y auto decirme que si yo no me dedicaba a la música iba a ser de cagona porque yo amaba cantar con toda el alma. Y después de diferentes motivaciones que me han impulsado, hoy canto para sentir y para comunicar. Creo que la comunicación así como la música es un camino eterno de aprendizaje y mientras riegue esas dos plantitas voy a andar bien.
- ¿Llegaste al folklore sin previas o antes te asomaste a otras sonoridades?
Si, ¡me gusta todo! Y mucho! Escucho de todo de siempre y cuando empecé la facultad de música luchaba por profundizar en algún genero y me costaba horrores encasillarme en alguno, pero veía la importancia de permanecer y profundizar en algo, pero no logre eso hasta que naturalmente me sucedió con el repertorio folklórico y las canciones tipo trova. Recuerdo ir a una peña en homenaje a la Negra Sosa que organizaba Juan Quintero y ante ese encuentro, que nos unía a todos a homenajear a la Negra, a la vida, a través de estas hermosas canciones que nos ha mostrado, flipar. Estábamos ahí para eso por sobre todas las cosas, mucho más allá de la forma, eso me conmovió profundamente… como que antes mi objetivo principal era ser hábil y cambió radicalmente hacia esta inquietud de comunicarnos
- Se vive un tiempo político complejo, tanto en lo económico como en lo social ¿Cuál crees que es el aporte que se puede hacer desde el arte para construir un mundo mejor?
Armar comunidad y comunicarnos entre nosotros, reconocer nuestra historia, nuestro patrimonio, generar arte que abrace nuestras emociones en vez de anestesiarlas. Si dejamos de comunicarnos entre nosotros y con el entorno estamos en el horno. Esto pienso hoy, pero es una pregunta para repensar cada día.
