Vicky Martín Berrocal, de 53 años, está pasando por una etapa en la que el bienestar físico y emocional ocupa un lugar central. La diseñadora española encontró en el ejercicio y una alimentación más equilibrada dos herramientas infaltables para mejorar su calidad de vida, después de años de dietas estrictas y una relación complicada con la comida.
"Entendí que tenía que aprender a comer bien y me eduqué a los 47 años", cuenta Vicky Martín Berrocal en TELVA. La presentadora también destaca el papel del entrenamiento de fuerza en su transformación: "Introduje las pesas y me siento increíble. El músculo es vida". En lugar de ir por soluciones rápidas, apostó por incorporar cambios progresivos y sostenibles en su rutina, que además, aportan algo positivo para su salud.
Cómo Vicky Martín Berrocal incorporó las pesas a su entrenamiento semanal
La actividad física se convirtió en una parte fundamental de su día a día. Sin embargo, la diseñadora no empezó con entrenamientos exigentes, sino con actividades sencillas que le permitieron adaptarse de manera gradual. "Empecé poco a poco. Paseos, un poco de cardio... pero lo más importante fue entender que esto lo hacía por mí, por mi bienestar", explica.
Para acompañar el proceso, decidió recurrir a un entrenador que pudiera adaptar los ejercicios a sus necesidades y capacidades. "Decidí acudir a un profesional. Fue la mejor decisión", reconoce. Actualmente, organiza sus entrenamientos para trabajar diferentes grupos musculares a lo largo de la semana. Dedica una jornada al tren superior, otra al tren inferior y suele reservar los viernes para practicar pilates. También incorpora ejercicio cardiovascular, como caminar durante una hora en la cinta con algo de inclinación, una actividad que combina en ocasiones con pesas.
De las dietas estrictas a una alimentación más equilibrada
Otro de los grandes cambios de Vicky tuvo que ver con su manera de relacionarse con la comida. Después de pasar por diferentes dietas, comprendió que cuidar la alimentación no debía limitarse a seguir restricciones, sino que también implicaba atender sus necesidades físicas y emocionales.
"Yo no comía por hambre, comía por angustia. Llegaba a casa y me zampaba un kilo de pasta. No se me ocurría una ensalada porque no estaba buscando alimentarme, sino anestesiarme", recuerda. Con el tiempo, empezó a prestar más atención a sus elecciones alimentarias y a priorizar hábitos que pudiera mantener. Incluso adapta algunas comidas según su actividad: los días que no entrena, por ejemplo, elimina el pan de su desayuno.
Autoestima y bienestar después de los 50
Para Vicky, sentirse bien también tiene que ver con un trabajo mental que hay que hacer a diario con respecto a la autoestima y la aceptación personal. "¡53 años y sintiéndome mejor que nunca! ¡Soy feliz de poder decir que sigo atravesando los mejores años de mi vida!", escribió en un posteo de Instagram por su cumpleaños. Por esta razón, una de sus claves al día de hoy consiste en "gustarme mucho más y compararme mucho menos".
