Polvorones caseros: la receta de la abuela en 6 pasos para que queden quebradizos

Aprendé a hacer polvorones caseros perfectos, con esa textura que se deshace en la boca. Te damos todos los secretos y tips infalibles.

05 de enero, 2026 | 18.37

¿Quién no recuerda el sabor de los polvorones de la panadería? Esas galletitas que parecen hechas de aire y se deshacen al primer contacto. Hoy te vamos a enseñar a recrear esa magia en tu cocina, con una receta casera simple y llena de tips.

Los polvorones son una herencia dulce de la inmigración española que se arraigó profundamente en Argentina. Su nombre lo dice todo: tienen una textura tan suelta que casi se convierten en polvo al morderlos. La clave está en los ingredientes y en la técnica.

Los ingredientes clásicos y el rol de cada uno

Para la receta básica necesitás elementos simples pero clave. La harina 0000 es la base, ya que tiene poco gluten y ayuda a la textura quebradiza. El azúcar impalpable es fundamental; el azúcar común puede dar una textura más arenosa y no tan fina.

La grasa es el alma de la receta. Tradicionalmente, se usa manteca de cerdo, que le da un sabor y textura únicos e inconfundibles. Si no conseguís o preferís no usarla, podés reemplazarla por manteca común a temperatura ambiente.

Un ingrediente secreto es el bicarbonato de amonio. Este leudante químico es el que les da esa textura aireada y ese sabor característico a "galletita de almacén". Si no lo encontrás, podés usar polvo para hornear, pero el resultado no va a ser el mismo.

Paso a paso: cómo unir sin amasar 

  1. Batir la grasa. En un bol, batí la manteca de cerdo (o manteca común) a punto pomada con el azúcar impalpable. No hace falta que quede espumosa, solo bien cremosa e integrada. Este es el momento de agregar esencias, como vainilla o ralladura de limón.

  2. Incorporar los secos. Cerní sobre la mezcla la harina junto con el bicarbonato de amonio (o polvo para hornear). Usá un tamiz o colador para que no queden grumos y se incorpore aire. En este punto también podés sumar cacao en polvo para la versión chocolate.

  3. La unión crucial. Con las manos limpias o una espátula, uní todo hasta formar una arena húmeda que se apelmaceNo amases. Solo integrá los ingredientes. Amasar desarrollaría el gluten de la harina y las galletas quedarían duras.

  4. Formar los polvorones. Tomá porciones de masa (del tamaño de una nuez) y formá bolitas apenas compactadas entre tus palmas. Colocalas en una placa para horno sin enmantecar ni enharinar. Aplastalas levemente con la palma de la mano.

  5. Reposo en frío (imprescindible). Llevá la placa con los polvorones formados a la heladera por al menos 30 minutos. Este paso es clave para que la grasa se firme y las galletitas no se desparramen ni pierdan forma en el horno.

  6. Horneado preciso. Hornéalos en un horno precalentado a 180°C (moderado). La cocción es corta: entre 12 y 15 minutos, o hasta que estén apenas dorados en la base.No esperes a que se doren por arriba, recordá que se terminarán de secar afuera.

Los errores más comunes y cómo evitarlos

  • Galletas duras: Suele deberse a un exceso de cocción o a haber amasado la masa. Recordá: unir, no amasar. Y sacarlas del horno cuando todavía parecen blandas; se endurecen al enfriar.

  • Se desparraman en el horno: Posiblemente falta de reposo en frío o la placa estaba enmantecada (la grasa de la masa es suficiente). El reposo en la heladera es no negociable.

  • No se deshacen: Revisá la grasa. Si usaste margarina o una manteca con mucha agua, la textura cambia. El bicarbonato de amonio es el otro gran responsable de la textura "polvorosa".

Variantes creativas y cómo conservarlos

Una vez que dominés la receta básica, podés experimentar. Hacé polvorones de chocolate agregando cacao amargo a la mezcla seca. O dales un toque cítrico con ralladura de naranja o limón. También podés rebozarlos en coco rallado antes de hornear.

Para conservarlos, guardalos en un frasco o lata hermética, en un lugar fresco y seco. No los pongas en la heladera, porque la humedad los ablanda. Bien almacenados, pueden durar varias semanas.