¿Quién no recuerda el sabor de los polvorones de la panadería? Esas galletitas que parecen hechas de aire y se deshacen al primer contacto. Hoy te vamos a enseñar a recrear esa magia en tu cocina, con una receta casera simple y llena de tips.
Los polvorones son una herencia dulce de la inmigración española que se arraigó profundamente en Argentina. Su nombre lo dice todo: tienen una textura tan suelta que casi se convierten en polvo al morderlos. La clave está en los ingredientes y en la técnica.
Los ingredientes clásicos y el rol de cada uno
Para la receta básica necesitás elementos simples pero clave. La harina 0000 es la base, ya que tiene poco gluten y ayuda a la textura quebradiza. El azúcar impalpable es fundamental; el azúcar común puede dar una textura más arenosa y no tan fina.
La grasa es el alma de la receta. Tradicionalmente, se usa manteca de cerdo, que le da un sabor y textura únicos e inconfundibles. Si no conseguís o preferís no usarla, podés reemplazarla por manteca común a temperatura ambiente.
Un ingrediente secreto es el bicarbonato de amonio. Este leudante químico es el que les da esa textura aireada y ese sabor característico a "galletita de almacén". Si no lo encontrás, podés usar polvo para hornear, pero el resultado no va a ser el mismo.
Paso a paso: cómo unir sin amasar
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Batir la grasa. En un bol, batí la manteca de cerdo (o manteca común) a punto pomada con el azúcar impalpable. No hace falta que quede espumosa, solo bien cremosa e integrada. Este es el momento de agregar esencias, como vainilla o ralladura de limón.
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Incorporar los secos. Cerní sobre la mezcla la harina junto con el bicarbonato de amonio (o polvo para hornear). Usá un tamiz o colador para que no queden grumos y se incorpore aire. En este punto también podés sumar cacao en polvo para la versión chocolate.
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La unión crucial. Con las manos limpias o una espátula, uní todo hasta formar una arena húmeda que se apelmace. No amases. Solo integrá los ingredientes. Amasar desarrollaría el gluten de la harina y las galletas quedarían duras.
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Formar los polvorones. Tomá porciones de masa (del tamaño de una nuez) y formá bolitas apenas compactadas entre tus palmas. Colocalas en una placa para horno sin enmantecar ni enharinar. Aplastalas levemente con la palma de la mano.
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Reposo en frío (imprescindible). Llevá la placa con los polvorones formados a la heladera por al menos 30 minutos. Este paso es clave para que la grasa se firme y las galletitas no se desparramen ni pierdan forma en el horno.
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Horneado preciso. Hornéalos en un horno precalentado a 180°C (moderado). La cocción es corta: entre 12 y 15 minutos, o hasta que estén apenas dorados en la base.No esperes a que se doren por arriba, recordá que se terminarán de secar afuera.
Los errores más comunes y cómo evitarlos
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Galletas duras: Suele deberse a un exceso de cocción o a haber amasado la masa. Recordá: unir, no amasar. Y sacarlas del horno cuando todavía parecen blandas; se endurecen al enfriar.
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Se desparraman en el horno: Posiblemente falta de reposo en frío o la placa estaba enmantecada (la grasa de la masa es suficiente). El reposo en la heladera es no negociable.
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No se deshacen: Revisá la grasa. Si usaste margarina o una manteca con mucha agua, la textura cambia. El bicarbonato de amonio es el otro gran responsable de la textura "polvorosa".
Variantes creativas y cómo conservarlos
Una vez que dominés la receta básica, podés experimentar. Hacé polvorones de chocolate agregando cacao amargo a la mezcla seca. O dales un toque cítrico con ralladura de naranja o limón. También podés rebozarlos en coco rallado antes de hornear.
Para conservarlos, guardalos en un frasco o lata hermética, en un lugar fresco y seco. No los pongas en la heladera, porque la humedad los ablanda. Bien almacenados, pueden durar varias semanas.
