A partir de los 50 años, conseguir una mirada luminosa y descansada puede requerir algunos cambios en la forma de maquillarse. El párpado pierde firmeza, aparecen pequeñas arrugas alrededor de los ojos y determinadas texturas, en lugar de suavizar la mirada, pueden hacer que la piel se vea más marcada. Por eso, los maquilladores explican que elegir correctamente la sombra de ojos es tan importante como el color.
Uno de los productos que genera más dudas son las sombras en crema, muy populares por su aplicación sencilla y su acabado natural. Sin embargo, algunas maquilladoras profesionales prefieren evitarlas cuando se trabaja sobre piel madura. María Arteaga explica en CLARA: "Nunca utilizo sombras en crema para que la piel se vea menos pesada y más natural. Si la piel es madura, un acabado mate te va a dar un efecto de piel más lisa".
La recomendación no implica renunciar al maquillaje de ojos ni a los acabados luminosos. La clave está en elegir una textura que no enfatice las líneas de expresión y colocar cada tono estratégicamente para conseguir profundidad sin añadir peso a la mirada.
Por qué las sombras en crema pueden marcar más las arruguitas
Las fórmulas en crema pueden resultar cómodas de aplicar y fundirse fácilmente con la piel, pero no todas se comportan igual sobre un párpado maduro. Cuando el producto se acumula en los pliegues con el paso de las horas, puede hacer que las pequeñas líneas de expresión sean más visibles. Por este motivo, Arteaga apuesta por otro tipo de acabado.
"Nunca utilizo sombras en crema para que la piel se vea menos pesada y más natural. Si la piel es madura, un acabado mate te va a dar un efecto de piel más lisa", explica la maquilladora. Lisa Aharon también recomienda recurrir a las sombras mate cuando se maquillan ojos maduros. En Vogue México la experta aconseja: "No te olvides de las sombras mate para pieles 50+, dan un aspecto suave y difuminado sin resaltar demasiado la textura".
El acabado mate ayuda a conseguir una mirada más suave
Las sombras mate pueden convertirse en una buena alternativa para quienes sienten que los productos brillantes remarcan demasiado la textura del párpado. Al no tener partículas que reflejen la luz sobre las pequeñas irregularidades de la piel, permiten crear profundidad de una manera más discreta.
Eso no significa que haya que utilizar únicamente tonos oscuros o renunciar por completo a la luminosidad. El objetivo es crear dimensión y reservar los puntos de luz para las zonas que más favorecen. "La clave está en crear dimensión sin recargar, aprovechando los volúmenes del rostro para suavizarlos o acentuarlos", explica María Arteaga.
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El truco para aplicar la sombra y elevar visualmente la mirada
La forma de aplicar el producto también puede cambiar por completo el resultado. Arteaga recomienda evitar concentrar los tonos más intensos sobre el párpado móvil y llevarlos hacia la zona del hueso. "Aplicaremos las sombras más intensas en la zona del hueso y nunca en el párpado móvil. Esto reducirá la sensación de volumen del hueso", señala la maquilladora.
Para dar una forma más elevada al ojo, propone además trabajar el extremo exterior: "Con el tono más intenso, dibujo una forma almendrada haciendo una pequeña V en la zona externa del ojo. Esto quitará redondez y hundimiento". Después, el producto debe difuminarse hacia el centro para evitar cortes visibles. "Difumina la V que acabamos de hacer hacia el centro del párpado para restarle volumen al párpado móvil", concluye Arteaga.
