La asimetría facial es algo completamente natural ya que ningún rostro es perfectamente simétrico y en la mayoría de los casos las pequeñas diferencias pasan desapercibidas. Sin embargo, existen determinados hábitos que pueden hacer que esas diferencias se vuelvan más visibles con el paso del tiempo, entre ellos, dormir todas las noches apoyando la misma mejilla sobre la almohada.
“Al apoyar cada noche la misma mejilla sobre la almohada, los tejidos soportan una presión mantenida durante muchas horas. Esa compresión repetida favorece la aparición de las conocidas arrugas del sueño y puede hacer que ese lado del rostro parezca ligeramente más aplanado o más descolgado”, explica la Dra. María José Ubillos Minondo, médico estético y directora de la Clínica Dra. Ubillos, en diálogo con TELVA.
Qué sucede realmente en el rostro cuando dormís siempre del mismo lado
Aunque pueda parecer que dormir siempre sobre el mismo lado modifica la estructura de la cara, la especialista aclara que el hueso no se aplasta ni el músculo cambia de posición. Los principales cambios se producen en los tejidos blandos, ya que la presión repetida hace que la piel se pliegue constantemente en las mismas zonas. Con los años, las fibras de colágeno y elastina pierden parte de su capacidad para recuperar su posición original. Además, la compresión también puede afectar a la grasa superficial y a los ligamentos que contribuyen a sostener los tejidos faciales.
“Conviene aclarar que el hueso no se aplasta por dormir de lado y tampoco que el músculo se desplaza. Los cambios se producen principalmente en los tejidos blandos”, señala Ubillos. Aun así, la postura al dormir es solo uno de los factores que pueden influir en la apariencia del rostro. “El envejecimiento facial depende sobre todo de la genética, la exposición solar, el tabaco, los cambios hormonales y el estilo de vida. Dormir siempre del mismo lado solo es un factor más, que con los años puede contribuir a que una asimetría facial preexistente sea más evidente”, advierte la especialista.
La alternativa más sencilla sería intentar variar la postura o dormir boca arriba, siempre que resulte cómodo. Eso sí, la especialista recuerda que la calidad del descanso debe estar por encima de cualquier preocupación estética: “La postura al dormir puede influir en pequeños aspectos del envejecimiento facial pero nunca debe de ir en detrimento de la calidad del descanso”.
¿Se puede corregir una asimetría?
Antes de recurrir a un tratamiento, es necesario determinar qué está provocando la diferencia entre ambos lados del rostro. Puede existir pérdida de volumen, flacidez, cambios en la calidad de la piel o una combinación de varios factores. “Afortunadamente, sí. Podemos mejorar las asimetrías”, asegura Ubillos. Entre las alternativas disponibles en medicina estética menciona los inductores de colágeno, el ácido hialurónico y diferentes tecnologías, como los ultrasonidos focalizados, el láser o la radiofrecuencia.
¿Funcionan las almohadas antiedad?
Las almohadas diseñadas con espacios para evitar que la mejilla quede directamente apoyada pueden reducir la presión sobre el rostro. Según Ubillos, tienen sentido desde el punto de vista mecánico porque disminuyen la compresión directa durante el descanso. Sin embargo, la experta pone límites a sus supuestos beneficios. No existen estudios científicos de alta calidad que demuestren que este tipo de almohadas prevenga el envejecimiento facial.
“No podemos afirmar con rotundidad que eviten marcar más las asimetrías. Pero sí es razonable pensar que, si disminuyen la compresión repetida sobre la piel, pueden ayudar a minimizar ese efecto a largo plazo”, explica. Por eso, aunque pueden ser una opción para quienes buscan prevenir este tipo de marcas, no son imprescindibles. “A pacientes muy concienciados con la prevención, sí pueden aportar un beneficio, aunque no considero que sean imprescindibles, ni mucho menos”, concluye.
