Seis años después de que el rey Alberto de Bélgica admitiera que Delphine Böel era su hija biológica, la familia real vuelve a sorprender. El príncipe Laurent de Bélgica oficializó el reconocimiento de Clément Vandenkerckhove, un hombre de 26 años que trabajó como vendedor de autos, como su hijo y heredero. Este vínculo, que se mantuvo discreto, fue formalizado en una ceremonia realizada en el ayuntamiento hace seis meses.
Este reconocimiento formal se concretó en febrero, cuando Laurent y Clément acudieron juntos al registro civil para certificar la paternidad. Este acto le otorgó a Clément el título de príncipe, conforme al Real Decreto del 12 de noviembre de 2015, aunque sin implicar obligaciones o funciones oficiales dentro de la Corona ni derechos en la línea sucesoria, que permanece intacta.
De un encuentro casual en un shopping al ADN: la revelación que cambió la vida de Clément
Clément es fruto de la relación entre Laurent y la cantante belga Wendy Van Wanten, con quien el príncipe tuvo un vínculo antes de casarse con la princesa Claire en 2003. Pese al reconocimiento, el joven no recibirá ninguna asignación económica por parte de la Casa Real ni formará parte de la línea de sucesión al trono.
Sobre su identidad y apellido, Clément remarcó que todavía no decidió si adoptará el apellido de su padre, Sajonia-Coburgo. "Estoy orgulloso del apellido Vandenkerckhove y renunciar a él sería una traición a lo que mi madre ha hecho por mí", aseguró, reflejando un fuerte lazo con sus raíces maternas.
La historia de cómo se conocieron es curiosa: en 2013, Clément se topó sin saberlo con el príncipe Laurent en un centro comercial. Fue su madre quien le reveló la identidad de su padre cuando cumplió 16 años. Cuatro años después, ambos se comunicaron por teléfono, se encontraron en persona y confirmaron su parentesco con una prueba de ADN que mostró un 99,5% de coincidencia.
Clément mantuvo su vida alejada del foco mediático hasta que el año pasado se confirmó su paternidad. Relató que a los 16 años descubrió que su padre biológico no era Frans Vancoppenolle, la pareja de su madre, sino el príncipe Laurent, noticia que le provocó ataques de pánico y estrés. Con el tiempo, la relación entre ambos mejoró notablemente.
“Si llamo a mi padre y le pregunto: ¿Hacemos algo mañana? Siempre me dedica tiempo... Sinceramente, mi vida no podría ser mejor ahora mismo”, contó Clément, destacando la cercanía que ahora mantiene con Laurent, con quien suele salir a comer juntos.
Por su parte, Wendy Van Wanten, madre de Clément y con otros dos hijos, expresó su alivio por la normalización de la situación tras años de silencio. Comentó que la revelación se dio a ritmo marcado por Clément y su padre, y que la experiencia fue positiva para todos: “Es un cuento de hadas, y así lo ve Clément también. No se puede convertir lo que pasó en un guion. Fue una experiencia hermosa, pero cada uno siguió su camino. Todos salieron bien parados, y eso es lo más importante”.
El antecedente de Delphine Boël: la otra batalla por la filiación en la Casa Real belga
Este caso remite a una situación similar vivida por la Casa Real belga, cuando el exrey Alberto II reconoció en 2020 a una hija nacida fuera de su matrimonio tras una prolongada batalla judicial. En ese caso, Delphine Boël, una artista plástica, logró no solo el reconocimiento legal, sino también el derecho a llevar el título de princesa y el apellido de Sajonia-Coburgo.
Sin sueldo real ni trono: qué derechos tiene el hijo del príncipe Laurent según la ley belga
En Bélgica, una reforma legislativa de 2013 estableció que solo ciertos miembros de la familia real, como el rey Felipe, el rey Alberto II, el príncipe Laurent y la princesa Astrid, pueden recibir asignaciones públicas. Por eso, aunque Clément fue reconocido oficialmente, no tendrá acceso a estas prestaciones ni participará en actos oficiales de la realeza.
