La parrilla de Buenos Aires que ofrece carne premium: dónde queda y cómo es su carta

La escena gastronómica de Buenos Aires continúa evolucionando con propuestas que resignifican la parrilla tradicional desde una mirada contemporánea

07 de enero, 2026 | 12.21

La gastronomía de la Ciudad de Buenos Aires suma propuestas que combinan tradición y vanguardia, con especial atención al producto y la técnica. En ese escenario, algunas experiencias se destacan por su forma de entender la parrilla como un ritual contemporáneo, donde el fuego, la carne y el entorno construyen una identidad propia que atrae tanto a locales como a visitantes exigentes.

Una propuesta de parrilla premium en CABA basada en carne y fuego

Desde una mirada moderna y sofisticada, Hierro desarrolla su concepto alrededor de tres pilares claros: la carne, el fuego y el diseño. La propuesta se apoya en cortes seleccionados de novillo argentino, madurados al vacío durante 30 días, una técnica que potencia la terneza y concentra el sabor. La cocción se realiza exclusivamente a la parrilla, utilizando carbón y quebracho colorado, lo que aporta aromas intensos y un perfil bien definido.

El recorrido se completa con vegetales orgánicos de estación, trabajados con precisión y respeto por el producto, y una selección de técnicas que priorizan el punto justo de cocción. Esta combinación da como resultado una experiencia alineada con las nuevas tendencias de la gastronomía argentina, sin perder el anclaje en lo identitario.

Cómo es la carta y qué cortes se destacan

La carta coloca a las carnes como protagonistas absolutas. Entre los clásicos de la parrilla argentina aparecen el bife de chorizo, el vacío y la entraña, junto a opciones especiales como el T-Bone y distintas versiones de ojo de bife. Este último se ofrece con hueso, de novillo argentino y también en versión Wagyu, reconocida por su marmoleo y suavidad.

Cada pieza atraviesa un proceso de maduración controlada a temperaturas de entre 2 y 3 grados, durante un período que va de 30 a 45 días. Este trabajo previo permite una cocción más precisa y realza el sabor natural de la carne, sin necesidad de intervenciones excesivas.

Las entradas funcionan como una introducción al universo del fuego, con platos que equilibran tradición y creatividad. Se destacan las empanadas fritas de masa casera, la provoleta con ananá grillada y miel, la morcilla vasca con frutos secos y las mollejas a la parrilla con cítricos y hierbas. Entre los principales también aparecen alternativas como cordero ahumado y pastas caseras, siempre acompañadas por guarniciones donde los vegetales de estación tienen un rol central.

El diseño y las sedes que completan la experiencia

La carta gira en torno a carnes de novillo argentino maduradas entre 30 y 45 días, con opciones tradicionales y especiales que encuentran en la parrilla su punto justo y carácter distintivo.

Hierro cuenta con dos locaciones que replican el espíritu de la marca, aunque con impronta propia. En Nordelta, el restaurante se ubica frente a la bahía y se despliega en un espacio amplio y luminoso, con salón vidriado, deck y galería techada, pensado tanto para cenas relajadas como para encuentros sociales y corporativos.

En Palermo, la propuesta se desarrolla en un local de techos altos y fuerte presencia visual. El espacio incluye entrepiso, pérgolas climatizadas sobre la vereda y barras que permiten observar de cerca el trabajo de parrilleros y cocineros, reforzando el vínculo entre cocina y comensales.

Vinos, cócteles y el cierre dulce

La experiencia se completa con una cuidada oferta de bebidas. La carta de vinos está enfocada en etiquetas argentinas seleccionadas para acompañar los sabores del fuego, mientras que los cócteles -clásicos y de autor- incorporan frutas frescas, almíbares naturales y combinaciones originales.

El final mantiene el mismo nivel, con postres clásicos reinterpretados y creaciones propias pensadas para compartir, cerrando una propuesta que busca consolidarse como un referente de la gastronomía premium en Buenos Aires.