La pizzería histórica con horno a leña que es un éxito en CABA: así es La Casa Blanca de Habana

En una esquina porteña con historia propia, la gastronomía barrial encuentra una nueva forma de expresarse.

06 de enero, 2026 | 13.40

En una esquina porteña con historia propia, la gastronomía barrial encuentra una nueva forma de expresarse. La reapertura de una clásica pizzería en Villa Pueyrredón refleja una tendencia que combina memoria, identidad y técnicas actuales. La Casa Blanca de Habana vuelve a ser protagonista dentro del mapa culinario de la Ciudad de Buenos Aires.

Una pizzería histórica que recupera la identidad del barrio

El regreso de La Casa Blanca de Habana no se apoya únicamente en la nostalgia. El proyecto surge desde un vínculo profundo con el barrio y con la historia del local, ubicado en la emblemática esquina de Nazca y Habana. Tras un período de cierre y pérdida de identidad, el espacio volvió a abrir con una propuesta que prioriza el encuentro comunitario y la elaboración artesanal.

Detrás de esta iniciativa se encuentran Walter García Díaz y Martín Coiro, amigos y vecinos de toda la vida, que decidieron devolverle vida a un punto clave de Villa Pueyrredón. La decisión no fue replicar el pasado de forma literal, sino respetarlo: se conservó el nombre, ciertos elementos originales y el espíritu familiar, mientras se incorporó una mirada contemporánea centrada en procesos cuidados y productos de calidad.

Gastronomía artesanal y horno a leña como eje central

La propuesta gastronómica tiene como corazón un horno de piedra 100% a leña, construido a medida por un artesano y alimentado con quebracho blanco y rojo. Allí se elaboran pizzas de 30 centímetros con masa madre, fermentación de 48 horas y harina tipo napoletana, lo que da como resultado una base liviana, bordes aireados y un crocante equilibrado.

Un detalle distintivo es el alioli casero aplicado sutilmente en los bordes, que aporta carácter sin desplazar el protagonismo del conjunto. Esta búsqueda de equilibrio define el perfil de la gastronomía del lugar, donde cada técnica cumple una función precisa.

Antes de las pizzas, la carta propone una sección pensada para compartir. El lehmeyún, elaborado con receta familiar, aparece en versiones de carne especiada, queso y cebolla, o calabaza con rúcula. También se destacan el pan de pizza con alioli y una fainá que amplía el repertorio clásico con combinaciones menos habituales.

Pizzas clásicas y especiales que definen la propuesta

La carta combina opciones emblemáticas de la pizzería porteña con variedades especiales que incorporan ingredientes y combinaciones contemporáneas, sin perder coherencia ni identidad

La identidad de esta pizzería se construye a partir del diálogo entre tradición y creatividad. En la carta conviven opciones clásicas como mozzarella, napolitana, cuatro quesos y fugazzeta -incluida la versión rellena- junto con variedades especiales que marcan el sello del lugar.

Entre ellas se encuentran la pizza de stracciatella con crema, calabaza asada y hongos; la de mortadella con pistacho, ricotta y pesto; o la de bresaola con crema de ajo crocante y un almíbar cítrico levemente picante. También hay una alternativa vegana, pensada para ampliar la experiencia sin perder coherencia.

Postres, bebidas y una experiencia que se completa

El cierre dulce sostiene la misma lógica artesanal. La torta de ricota de la nonna Elena, con mandarinas confitadas a la leña, y el budín de pan de masa madre con dulce de leche forman parte de los clásicos. A ellos se suma un helado soft de crema americana, elaborado en máquina y servido con toppings y salsas a elección, ideal para los meses de calor.

La propuesta de bebidas acompaña con cervezas, vinos por copa o botella, cócteles clásicos y un moscato joven propio, Momenti, que también se ofrece en tragos de autor. Este detalle refuerza la identidad del proyecto y su anclaje en lo barrial.

Entre mesas compartidas, leña encendida y una esquina que vuelve a latir, La Casa Blanca de Habana se consolida como un referente donde la gastronomía y la pizzería porteña encuentran una versión actual, sin perder el vínculo con la historia y la comunidad.