Perder grasa abdominal no es una tarea sencilla, especialmente para las mujeres que están transitando la perimenopausia o la menopausia. Además, conseguir un abdomen más fuerte y reducir la grasa abdominal son dos objetivos relacionados, pero no significan lo mismo. Si bien los abdominales ayudan a fortalecer el core y mejorar la postura, no siempre garantiza la pérdida de grasa abdominal.
Según entrenadores expertos, la clave está en elegir una rutina completa que trabaje diferentes grupos musculares y acompañarla de hábitos saludables. El entrenador personal y divulgador fitness Sergio Peinado lo explica en CLARA: "Si tienes 60 años y quieres perder barriga, no todos los ejercicios de abdominales valen, debes combinarlos con cardio, entrenamiento de alta intensidad, peso y fuerza".
Por qué hacer abdominales no elimina la grasa localizada
Uno de los errores más frecuentes al intentar perder grasa abdominal es pensar que entrenar una zona concreta permite eliminar la grasa acumulada justo encima de ella. Sin embargo, la pérdida de grasa no funciona de forma localizada y el organismo moviliza sus reservas energéticas sin que podamos elegir de qué parte del cuerpo las obtiene.
"Todos tenemos músculos abdominales, pero pueden quedar escondidos debajo de una capa de grasa. Y esa grasa no desaparece haciendo abdominales", explica Sergio Peinado en uno de sus vídeos. El entrenador añade que "cuando haces estos ejercicios no utilizas la grasa que está encima para que se elimine". Por eso, aunque fortalecer el abdomen es beneficioso, conviene combinar este trabajo con otras formas de actividad física.
Los ejercicios que ayudan a perder grasa abdominal a partir de los 60
La entrenadora personal Lucy Wyndham-Read recomienda prestar atención a los ejercicios cardiovasculares que se realizan de pie, ya que permiten involucrar diferentes grupos musculares y trabajar también el equilibrio y la flexibilidad. Además, advierte que "los abdominales comprimen los discos de la columna y pueden provocar tensión en el cuello, lo que a veces causa un dolor considerable". Por eso, adaptar los movimientos a las condiciones físicas de cada persona es fundamental, especialmente si existen molestias cervicales o problemas de espalda.
Entre las actividades que pueden formar parte de una rutina completa se encuentran caminar a buen ritmo, correr o montar en bicicleta: el ejercicio cardiovascular contribuye al gasto energético y mejora la salud cardiovascular. Entrenar fuerza con pesas o con el propio peso corporal también es fundamental, en especial a medida que pasa el tiempo.
De igual manera, se deben incorporar ejercicios específicos para el core, que fortalecen la musculatura abdominal y mejoran la estabilidad, aunque no eliminan por sí solos la grasa de esa zona. Practicar HIIT según la capacidad física, con intervalos de alta intensidad, también puede ser otra buena alternativa.
Alimentación y constancia, dos factores fundamentales
El ejercicio es solo una parte de la estrategia. Para reducir la grasa corporal, la alimentación también importa mucho. Un déficit calórico moderado, cuando es apropiado para la persona, puede favorecer la pérdida de grasa, siempre que se eviten las restricciones extremas y se cubran las necesidades nutricionales.
También conviene priorizar el descanso y mantener una rutina sostenible en el tiempo. No es necesario entrenar hasta el agotamiento ni hacer cientos de abdominales cada día para conseguir resultados. El objetivo a partir de los 60 no debería ser únicamente reducir el perímetro abdominal por una cuestión estética, sino también conservar la fuerza, la movilidad y la autonomía.
