Durante mucho tiempo, se pensó que el lujo en interiorismo está necesariamente asociado a la ostentación. Mármol por todas partes, grandes lámparas, materiales llamativos y acabados que buscaban impresionar desde el primer vistazo, pero esto está cambiando. La decoración actual apunta a que el lujo también puede estar en los pequeños detalles y en la sensación que transmite un espacio.
Para Virginia Nieto, interiorista responsable de los hoteles Annua, el baño puede cambiar por completo la percepción que tenemos de una habitación. "Un baño pequeño, oscuro o poco cuidado puede arruinar una habitación fantástica. En cambio, un baño amplio, bonito y bien diseñado transmite inmediatamente una sensación de lujo", dice la experta en TELVA. La clave no está necesariamente en utilizar materiales caros, sino en conseguir que cada elemento esté pensado para crear una experiencia agradable.
El baño se convierte en uno de los rincones más importantes este 2026
Aunque tradicionalmente la atención se concentraba en el dormitorio, las vistas o las zonas comunes, el baño fue ganando protagonismo en los proyectos de interiorismo. Un espacio amplio, luminoso y bien distribuido puede hacer que incluso un alojamiento sencillo resulte mucho más sofisticado. Por el contrario, un baño pequeño, oscuro o descuidado puede restar atractivo al conjunto.
Esta forma de entender el lujo está relacionada con un cambio más amplio en el mundo de la decoración. Como explica Nieto, el viajero actual ya no busca únicamente espacios espectaculares, sino lugares capaces de transmitir calma, autenticidad y comodidad. Por eso, el objetivo es que el baño no parezca una estancia secundaria, sino una parte esencial de la experiencia.
Materiales naturales para conseguir un ambiente más sofisticado
La nueva idea de lujo también se aleja de los interiores excesivamente recargados. La interiorista apuesta por materiales que aporten calidez y tengan una apariencia auténtica. "Hoy el lujo es la calidez. Es encontrar materiales naturales, piezas de artesanía, linos, lanas, maderas auténticas y una decoración que no parezca prefabricada", explica Virginia Nieto.
Aplicado al baño, este concepto significa buscar equilibrio entre estética y funcionalidad. La estancia debe resultar bonita, pero también cómoda y práctica en el día a día. En los proyectos hoteleros existe, además, un desafío añadido, que los materiales resistan un uso mucho más intenso que en una vivienda particular sin perder su apariencia.
"Ese es uno de nuestros mayores retos: conseguir que un espacio mantenga la esencia de una casa sin renunciar a la resistencia que exige un establecimiento hotelero", añade la interiorista.
Cómo conseguir un baño elegante
Para conseguir un baño sofisticado tampoco es necesario recurrir a todos los elementos llamativos al mismo tiempo. La clave está en crear una composición coherente en la que cada detalle tenga su función. La iluminación, los revestimientos, los textiles, los muebles, los accesorios y hasta pequeños elementos decorativos pueden contribuir a generar esa sensación de cuidado.
Esta filosofía forma parte de la manera de trabajar de Nieto, que entiende los espacios como un conjunto. "Diseñamos todos los espacios desde una visión de 360 grados. Todo suma para crear una emoción". Por eso, un baño bien diseñado no tiene que parecer ostentoso para resultar lujoso. Una distribución acertada, materiales agradables, buena iluminación y una estética cálida pueden ser suficientes para transformar por completo la estancia.
No hace falta hacer una gran reforma para conseguir un baño más elegante: empezar por mejorar la iluminación, introducir materiales naturales y escoger piezas que combinen belleza y funcionalidad puede cambiar su aspecto. También es importante evitar que todos los elementos compitan entre sí. Frente a los baños excesivamente decorados, la tendencia apunta hacia espacios más serenos, donde los materiales y los detalles tengan protagonismo sin saturar.
