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Aire acondicionado: qué hay que revisar ahora para no gastar de más en verano

Antes del verano, los especialistas recomiendan revisar y limpiar el aire acondicionado para prevenir fallas y evitar un consumo excesivo de energía.

15 de septiembre, 2026 | 12.08
Cómo revisar mi aire acondicionado.

Con la llegada de los meses de calor, el aire acondicionado vuelve a convertirse en uno de los electrodomésticos más utilizados del hogar. Sin embargo, antes de esperar a que lleguen las primeras jornadas de temperaturas elevadas para encenderlo durante varias horas, los especialistas recomiendan ponerlo a punto. Una revisión previa puede ayudar a detectar problemas, mejorar su funcionamiento y evitar que un desperfecto termine generando un gasto inesperado.

Uno de los primeros puntos que conviene controlar son los filtros. De acuerdo con las recomendaciones del Ente Nacional Regulador de la Electricidad (ENRE), es importante limpiarlos periódicamente y, en particular, hacerlo cada seis meses. Cuando están sucios, el equipo necesita funcionar durante más tiempo para alcanzar la temperatura deseada, lo que puede traducirse en un mayor consumo de energía.

La revisión antes del verano también permite comprobar si el equipo presenta algún funcionamiento anormal. Si tarda demasiado en enfriar, pierde rendimiento, hace ruidos que antes no hacía o tiene dificultades para mantener la temperatura, es conveniente solicitar una revisión técnica antes de que comience el período de mayor demanda. Detectar una falla con anticipación puede evitar que el problema se agrave justamente cuando el aparato se necesita durante más horas.

Qué revisar antes de volver a usarlo

Una puesta a punto básica debería comenzar por la limpieza de los filtros y continuar con una revisión general del equipo. También es importante observar el estado de la unidad exterior y comprobar que no haya elementos que obstruyan la circulación del aire.

En caso de que el aparato presente pérdidas de agua, dificultades para enfriar o un rendimiento considerablemente menor al habitual, lo recomendable es recurrir a un técnico especializado en lugar de intentar solucionar el problema por cuenta propia. Una revisión preventiva puede resultar más conveniente que esperar a que el equipo deje de funcionar en plena temporada de calor.

Además, si se trata de un equipo antiguo, puede ser útil conocer su nivel de eficiencia. El ENRE señala que los modelos más nuevos y eficientes pueden representar una diferencia importante en el consumo eléctrico, especialmente cuando el aire acondicionado se utiliza durante muchas horas. Al momento de comprar un equipo, recomienda prestar atención a la etiqueta de eficiencia energética y, cuando sea posible, optar por modelos de mayor eficiencia.

El ENRE recomienda establecer la temperatura alrededor de los 24 °C durante el verano.

No todo el gasto depende del estado del aparato. La forma de utilizarlo también tiene un impacto directo en el consumo. El ENRE recomienda establecer la temperatura alrededor de los 24 °C durante el verano. Según el organismo, en algunos equipos el consumo eléctrico puede aumentar hasta un 8% por cada grado que se baja por debajo de ese valor.

Por eso, colocar el aire en temperaturas extremadamente bajas no significa necesariamente que el ambiente vaya a enfriarse más rápido. En cambio, puede hacer que el equipo trabaje durante más tiempo y demande más electricidad. Otro hábito sencillo es mantener cerradas puertas y ventanas mientras el aire está encendido. De esta manera se evita el ingreso de aire caliente del exterior y se facilita que el equipo alcance y mantenga la temperatura seleccionada. También es recomendable apagarlo cuando ya no hay personas en el ambiente.

Un control que puede evitar sorpresas

La revisión previa al verano no solo apunta a evitar una eventual reparación. También permite asegurarse de que el aire acondicionado esté trabajando correctamente antes de comenzar con el uso intensivo. Esto es especialmente importante porque la refrigeración de los ambientes representa uno de los principales consumos de energía de los hogares durante el verano. Un equipo que funciona durante más tiempo del necesario, sumado a una temperatura demasiado baja, puede terminar teniendo un impacto considerable en la factura eléctrica.

En ese sentido, limpiar los filtros, controlar el funcionamiento general y detectar posibles desperfectos antes de la temporada de calor son medidas simples que pueden ayudar a prevenir gastos mayores. A esto se suma un uso responsable del equipo: mantenerlo cerca de los 24 °C, cerrar puertas y ventanas y apagarlo cuando el ambiente queda vacío.

Así, una revisión que puede parecer un trámite menor durante la primavera se convierte en una forma de llegar al verano con el equipo preparado y, al mismo tiempo, reducir el riesgo de encontrarse con una reparación inesperada o una factura de electricidad más alta de lo previsto.

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