Ahora que llega la primavera, también aparecen las ganas de cambiarse el color de pelo. Entre las tendencias que ganan fuerza esta temporada hay dos tonos que se repiten en los salones, el Expensive Brunette y el Glossy Blonde, dos técnicas que apuestan por colores llenos de matices, brillo y dimensión. Más que apostar por un cambio radical, estas dos tendencias buscan potenciar el color natural y llevarlo a una versión más sofisticada.
Así lo explica Fran Amaro, experto colorista y embajador de L'Oréal Professionnel, en CLARA: "Tanto el Expensive Brunette como el Glossy Blonde parten de una filosofía que me gusta mucho: no buscan necesariamente un cambio radical, sino devolver dimensión, riqueza y luminosidad al tono. Es casi como llevar nuestro propio color a una versión más sofisticada".
Dos colores de pelo en tendencia para esta primavera 2026
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Expensive Brunette
El llamado Expensive Brunette sigue ganando terreno entre quienes quieren llevar el pelo castaño pero buscan un resultado con más profundidad y movimiento. La clave no está simplemente en oscurecer la melena, sino en construir un color con diferentes matices que reflejen mejor la luz. "Trabajamos una base brunette rica y profunda sobre la que incorporamos diferentes matices (caramelo, avellana, moka o chocolate, dependiendo de la piel y de la base natural) para crear dimensión", explica Amaro.
Por eso, no existe un único tono de Expensive Brunette. La tendencia puede adaptarse a diferentes bases naturales y tonos de piel, jugando con zonas de sombra y puntos de luz estratégicos para conseguir una melena más interesante visualmente.
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Glossy Blonde
En el otro extremo se encuentra el Glossy Blonde, una tendencia pensada para quienes prefieren mantener o potenciar los tonos rubios. Su característica principal, como indica su propio nombre, es el brillo. El objetivo no es conseguir necesariamente el rubio más claro, sino uno que tenga diferentes dimensiones y refleje la luz.
"Para mí, la palabra importante aquí no es tanto blonde como glossy. No hablamos simplemente de conseguir un rubio más claro, sino de un rubio que tenga dimensión, reflejo y una calidad de brillo extraordinaria", señala el experto. Para conseguirlo se pueden combinar diferentes alturas y matices de rubio y después trabajar la tonalidad.
La clave, colores con dimensión y no cambios extremos
Una de las características que comparten ambas tendencias es que no buscan transformar por completo la melena. Al contrario, parte de su atractivo está en trabajar sobre la base que ya tiene cada persona y añadir profundidad, contraste y luminosidad de manera estratégica. "No siempre necesitamos aclarar toda la melena para conseguir más luminosidad: podemos trabajar puntos de luz estratégicos, recuperar contraste, tonalizar determinadas zonas o potenciar el brillo del color que ya tenemos", explica Amaro.
Esto también permite adaptar la tendencia a cada rostro y a cada color de base. En el caso del Glossy Blonde, por ejemplo, el especialista apunta que "no existe un único Glossy Blonde" sino que los tonos pueden ir desde los beige y vainilla hasta los dorados o más fríos, siempre teniendo en cuenta el subtono de la piel, los ojos y la base natural.
