Hoy el WiFi es una tecnología indispensable para trabajar, estudiar, mirar series o simplemente navegar por internet sin depender de cables. Sin embargo, detrás de este invento hay una historia que pocos conocen. Aunque muchas personas creen que la actriz Hedy Lamarr fue la creadora del WiFi, la realidad es que el sistema actual fue posible gracias al aporte de distintos investigadores a lo largo de varias décadas.
La otra gran pregunta que suele aparecer es por qué quienes hicieron posible esta tecnología no terminaron entre las personas más ricas del mundo. La respuesta está relacionada con las patentes, las decisiones que tomaron durante sus investigaciones y la forma en que se administraron los derechos sobre estos desarrollos.
El aporte de Hedy Lamarr al origen del WiFi
Antes de convertirse en una de las actrices más famosas de Hollywood, Hedy Lamarr también dedicaba parte de su tiempo a desarrollar inventos. En 1942, junto al compositor George Antheil, patentó un sistema basado en el llamado salto de frecuencia, una técnica que permitía cambiar constantemente la frecuencia de una señal de radio para evitar que fuera interceptada.
El objetivo era mejorar las comunicaciones militares de Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial y facilitar el guiado de torpedos por radio. Aunque la idea no se utilizó de forma masiva en ese momento, décadas más tarde ese mismo principio comenzó a aplicarse en diferentes tecnologías de comunicación inalámbrica, por lo que Lamarr es considerada una de las grandes pioneras del WiFi.
El desarrollo del WiFi moderno
El WiFi tal como se utiliza en la actualidad no fue creado por una sola persona. Cerca de cincuenta años después del trabajo de Lamarr, el científico australiano John O'Sullivan y un equipo de investigadores de la agencia CSIRO desarrollaron un sistema capaz de transmitir información de manera estable dentro de edificios, incluso cuando las señales rebotaban contra paredes, muebles y otros obstáculos.
Ese avance permitió fabricar los primeros chips compatibles con conexiones inalámbricas de alta velocidad y sentó las bases del WiFi moderno.
Por qué no tuvieron el reconocimiento económico
En cuanto al aspecto económico, Lamarr nunca obtuvo ganancias porque cedió su patente al gobierno estadounidense y, cuando la tecnología comenzó a utilizarse de manera comercial, esa protección ya había expirado.
En el caso de O'Sullivan, las patentes pertenecían a la CSIRO, organismo que recibió cientos de millones de dólares en licencias para financiar nuevas investigaciones, pero no el científico de forma personal. Así, una de las tecnologías más importantes de la vida cotidiana terminó beneficiando a millones de usuarios, aunque no convirtió en millonarios a quienes hicieron posible su desarrollo.
