Las fotos debajo del agua son uno de los recuerdos más deseados de unas vacaciones en la playa, la piscina o un lago, pero también uno de los más difíciles de capturar bien usando un smartphone. Agua, luz cambiante, movimiento y el manejo del dispositivo generan errores frecuentes que arruinan tomas que podrían haber sido memorables.
Saber cómo preparar tu equipo, conocer las condiciones ideales de luz y entender cómo estabilizar tu toma puede marcar la diferencia entre una foto borrosa o un recuerdo espectacular. A continuación, recopilamos consejos prácticos para que tus imágenes acuáticas —con tu teléfono móvil— salgan mucho mejor.
1. Protegé correctamente tu celular
Antes de meter tu teléfono en el agua, asegurate de contar con una carcasa o funda sumergible certificada para la profundidad que vas a usar. Aunque muchos smartphones modernos tienen resistencia al agua (IP67/IP68), no todos están preparados para inmersiones prolongadas o movimientos bajo el agua. Una funda adecuada no solo evita daños, sino que también ayuda a evitar que gotas o condensación afecten la lente.
2. Aprovechá la luz natural
La luz es clave en fotografía acuática. Bajo el agua, la luz se dispersa y pierde intensidad rápidamente, especialmente a mayores profundidades. Para mejores resultados:
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Sacá las fotos a media mañana o temprano en la tarde, cuando el sol está alto.
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Evitá horas de luz muy dura (mediodía) que generan reflejos fuertes.
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Orientá el sol detrás de vos para iluminar mejor los objetos o personas.
Una buena iluminación reduce el ruido y mejora el enfoque automático de tu cámara.
3. Estabilizá la cámara y movete despacio
El movimiento constante del agua y tu propio movimiento dificultan que el celular enfoque correctamente. Para evitar fotos borrosas:
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Sostené el teléfono con firmeza con dos manos.
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Movete lentamente y pausá el movimiento justo antes de tomar la foto.
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Si tu teléfono tiene estabilización óptica o electrónica, activála.
Esto ayuda a que el enfoque y la exposición se ajusten correctamente y que la imagen final no se vea trepidada.
4. Ajustá el enfoque manualmente
Bajo el agua, el foco automático puede confundirse por las texturas y el movimiento. Antes de disparar, tocá la pantalla para fijar el punto de enfoque en el objeto principal —una persona, un pez, una roca— y mantené presionado para bloquear el enfoque si tu cámara lo permite. Esto ayuda a que la foto quede más nítida y bien definida.
5. Usá modos y efectos acuáticos si están disponibles
Algunos smartphones incluyen modos de cámara especializados o ajustes que mejoran las imágenes bajo el agua o en condiciones de poca luz. Explorá el menú de cámara de tu teléfono para ver si tenés opciones como modo “subacuático”, HDR o mejoras de color, que pueden potenciar los resultados sin necesidad de apps externas.
Con un poco de preparación y estos ajustes, podés mejorar significativamente tus fotos bajo el agua usando tu smartphone. La combinación de buena protección, luz adecuada, estabilidad y enfoque manual puede transformar una imagen mediocre en una que realmente capture la magia del momento. Al final, la práctica también ayuda: ¡cuanto más experimentes, mejores serán tus resultados!
