Una importante línea de subte será modernizada: qué cambios le harán y cuándo

El objetivo es el de garantizar que los nuevos trenes que operen en la red lo hagan bajo mayores estándares de seguridad, eficiencia energética y confiabilidad.

14 de enero, 2026 | 16.12

Las mejoras en el transporte público de la Ciudad de Buenos Aires alcanzarán a las redes de subte durante el 2026. Se trata de la licitación para la modernización de la línea B, que quedó fijada para el próximo 27 de enero. 

Las empresas interesadas en llevar adelante las obras presentarán sus propuestas ese día, después de otorgarse una prórroga para que pudieran participar más compañías del sector, incoporando el análisis técnico y económico a sus proyectos.

De qué se trata la obra de modernización del subte

Los proyectos de modernización del subte B contemplan la elevación de la tensión eléctrica de 600 a 1500 voltios. Según lo establecido en los pliegos de la licitación, las obras deberán ejecutarse garantizando la continuidad del servicio durante todo el proceso de transición.

Entre los trabajos también se contempla la instalación de ocho subestaciones rectificadoras en las estaciones Alem, Pellegrini, Pasteur, Medrano, Malabia, Federico Lacroze, Los Incas y Urquiza, además de la estandarización de los grupos rectificadores a una potencia de 2.500 kW.

Además se incluye la instalación de catenaria rígida en el Taller Rancagua, donde se realizará el mantenimiento del nuevo material rodante, y en la rampa de la estación Federico Lacroze. Estas modificaciones permitirán mayor flexibilidad operativa y la eventual prestación de servicios cortos desde ese punto de la línea.

Cuándo se hará y con qué financiamiento

De acuerdo con la documentación oficial, la ejecución total de las obras tendrá un plazo de 48 meses y demandará una inversión de 14.480 millones de pesos, equivalentes a 8,9 millones de dólares.

La primera etapa del proyecto priorizará la alimentación eléctrica a 1500 V del Taller Rancagua y de las vías principales, una condición indispensable para las pruebas y la recepción de nuevas formaciones.

El financiamiento del programa se estructura a través de un crédito de la Corporación Andina de Fomento (CAF) por 300 millones de dólares, complementado con un aporte local de 120 millones. La Legislatura porteña autorizó recientemente el endeudamiento, mientras que el aval del Estado nacional fue otorgado mediante el DNU 186/25.

Finalizado el proceso de modernización en la línea B del subte porteño se prevé la eliminación definitiva del tercer riel y la disposición final de la flota actual, con tareas de desasbestizado a cargo de contratistas certificados. El objetivo principal es el de garantizar que los nuevos trenes operen con mayores estándares de seguridad, eficiencia energética y confiabilidad.