Con la llegada de las altas temperaturas, mantener una hidratación adecuada se vuelve fundamental para preservar la salud y los golpes de calor.
Especialistas del Hospital de Clínicas advierten que el déficit de hidratación es un riesgo frecuente y peligroso durante las olas de calor, pudiendo desencadenar desde malestar general hasta golpes de calor severos que alteran el funcionamiento celular.
¿Por qué el agua es tan crucial?
El agua representa cerca del 70% del peso corporal y cumple funciones vitales: transporta nutrientes y oxígeno, regula la temperatura, elimina toxinas y colabora con el tránsito intestinal.
Durante el día, el cuerpo pierde líquido constantemente a través del sudor, la orina y la respiración, pérdidas que se intensifican con el calor y la actividad física.
“Para que el organismo funcione correctamente, esa pérdida debe reponerse mediante el consumo regular de líquidos. Es como el funcionamiento de un motor: si no se le agrega agua al radiador, el sistema comienza a fallar”, explica el Dr. Damián Zopatti (MN 111.505), médico clínico del Hospital de Clínicas.
La sed, una señal de alarma tardía
Un error común es beber agua solo cuando se siente sed. “Cuando aparece, el cuerpo ya se encuentra en una situación de alarma”, aclara Zopatti. La recomendación general es que los adultos consuman al menos 2 litros de agua al día, pudiendo necesitar entre 2,5 y 3,5 litros según su género, talla y nivel de actividad.
Para los adultos mayores, el consejo es más específico: beber un vaso de agua por hora. Se debe prestar especial atención a bebés, niños, adultos mayores y personas con dificultades para expresar la sed o movilizarse.
Claves para una hidratación segura y efectiva
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Priorizar el agua: Es la mejor bebida para hidratarse. Se pueden incluir infusiones frías o jugos naturales, pero es crucial evitar las bebidas azucaradas y el alcohol, ya que pueden favorecer la deshidratación y aumentar el calor corporal.
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Hábitos prácticos: Para quienes olvidan beber agua, se recomienda llevar siempre una botella y establecer recordatorios a lo largo del día.
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Lactantes: En recién nacidos y niños pequeños, la leche materna es fundamental, ya que aporta el agua, electrolitos y nutrientes necesarios.
Medidas complementarias contra el calor
Además de hidratarse, los especialistas aconsejan:
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Evitar la exposición al sol entre las 10 y las 16 horas.
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No realizar actividad física en los horarios de mayor calor.
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Permanecer en ambientes frescos y ventilados.
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Usar ropa liviana, holgada y de colores claros.
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Ventilar las viviendas de manera adecuada.
¿Qué hacer ante un golpe de calor?
Si una persona sufre un golpe de calor pero está consciente, se le debe ofrecer agua y ubicarla en un lugar fresco. Una ducha con agua templada o fresca puede ayudar a bajar la temperatura corporal.
Si presenta somnolencia, vómitos o cualquier alteración del estado de conciencia, no se le debe dar de beber. En estos casos, es imprescindible trasladarla de inmediato a un centro médico.
La hidratación constante y preventiva es, por lo tanto, una de las herramientas más simples y eficaces para proteger la salud durante el verano.
