Por qué el calor empeora el acné y cómo combatirlo en verano

El calor, el sudor y el exceso de sebo favorecen los brotes de acné en verano, pero con limpieza suave, protección solar adecuada y productos livianos es posible mantener la piel equilibrada.

20 de febrero, 2026 | 10.32

Para muchas personas, el verano no solo trae sol y vacaciones, también implica un aumento de los brotes de acné. Lejos de ser una percepción aislada, la dermatología explica que las altas temperaturas, la humedad y ciertos hábitos propios de la temporada generan el escenario ideal para que aparezcan lesiones inflamatorias tanto en el rostro como en el cuerpo.

El acné es una enfermedad inflamatoria del folículo pilosebáceo. Según la American Academy of Dermatology, se produce cuando los poros se obstruyen con una combinación de sebo (aceite natural de la piel), células muertas y bacterias, principalmente Cutibacterium acnes.

En verano, el calor estimula las glándulas sebáceas para que produzcan más grasa. A eso se suma la sudoración excesiva: el sudor, mezclado con sebo y restos celulares, favorece la obstrucción de los poros. La fricción constante, por ejemplo, de ropa ajustada, mochilas, trajes de baño húmedos o indumentaria deportiva, también contribuye a inflamar los folículos.

Por eso, durante los meses más cálidos aumentan las consultas por brotes no solo en la cara, sino también en la espalda, el pecho y los hombros, lo que popularmente se conoce como “bacne”.

El mito del sol que “seca” los granitos

Existe la creencia de que el sol mejora el acné porque reseca las lesiones. Si bien puede observarse una leve mejoría inicial, los especialistas advierten que se trata de un efecto transitorio. La radiación ultravioleta genera inflamación y engrosamiento de la capa más superficial de la piel (hiperqueratinización), lo que a mediano plazo puede empeorar la obstrucción de los poros.

Además, la exposición sin protección aumenta el riesgo de hiperpigmentación postinflamatoria, esas manchas oscuras que quedan luego de que el brote desaparece.

En verano, el calor estimula las glándulas sebáceas para que produzcan más grasa.

Cómo cuidar la piel sin sobrecargarla

En verano, la clave no es “agredir” la piel con productos fuertes, sino mantener el equilibrio. La tendencia actual en dermocosmética, respaldada por recomendaciones clínicas, apunta a rutinas simples, con texturas livianas y activos específicos. Una de las marcas principales en este rubro es Veganis.

Algunas pautas básicas:

  1. Limpieza adecuada, sin exceso. Se recomienda lavar el rostro dos veces al día con limpiadores suaves, especialmente formulados para piel grasa o con tendencia acneica. Los productos con ácido salicílico pueden ayudar a destapar poros, ya que actúan como exfoliantes químicos liposolubles. Evitar jabones agresivos es fundamental para no alterar la barrera cutánea, lo que podría generar más producción de sebo como mecanismo compensatorio.
  2. Protección solar oil-free. El protector solar es indispensable incluso en pieles acneicas. Lo ideal es optar por fórmulas livianas, no comedogénicas y de rápida absorción. Saltarse este paso no solo empeora la inflamación, sino que aumenta la posibilidad de manchas persistentes.
  3. Atención al cuerpo. Después de entrenar o pasar tiempo en la playa, conviene ducharse lo antes posible para retirar sudor, sal y restos de protector solar. En casos de acné corporal, los dermatólogos suelen recomendar productos con ácido salicílico o peróxido de benzoilo, siempre bajo indicación profesional.