Los infartos del día son distintos a los de la noche: qué alertan los expertos y por qué los llaman "agresivos"

Un estudio del CNIC de España revela que los infartos ocurridos de día son más graves y agresivos que los nocturnos. La diferencia está en el comportamiento de los neutrófilos, glóbulos blancos que actúan con menor daño colateral durante la noche.

09 de febrero, 2026 | 17.36

Una investigación del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC) de España arroja nueva luz sobre un fenómeno observado clínicamente: los infartos que ocurren durante el día son significativamente más graves que aquellos que suceden en horario nocturno. El hallazgo, publicado en la revista Journal of Experimental Medicine, señala que la clave reside en el reloj circadiano de los neutrófilos, un tipo de glóbulo blanco.

Neutrófilos: agresivos de día, protectores de noche

Los neutrófilos son células del sistema inmunitario que, tras un infarto, acuden al corazón para eliminar tejido dañado y facilitar la cicatrización. Sin embargo, esta respuesta inflamatoria puede causar daño colateral significativo. El estudio demuestra que estas células poseen un "reloj interno" que modula su comportamiento según la hora del día.

“Por la noche, los neutrófilos se dirigen a la zona dañada respetando el tejido sano. Es durante el día cuando pierden esta direccionalidad y generan más daño en el tejido circundante”, explicó la Dra. Alejandra Aroca-Crevillén, primera autora del estudio.

Una estrategia terapéutica innovadora: engañar al reloj biológico

El equipo, dirigido por el Dr. Andrés Hidalgo, fue más allá de la observación y desarrolló una estrategia farmacológica en modelos experimentales. Consistió en bloquear el reloj molecular de los neutrófilos para mantenerlos en un “estado nocturno” incluso durante el día.

“El compuesto imita un factor que el cuerpo produce principalmente durante la noche. En cierto modo, este factor ‘engaña’ a los neutrófilos, haciéndoles creer que es de noche y disminuyendo su actividad tóxica”, detalló el Dr. Hidalgo. Este enfoque logró reducir el daño tisular tras un infarto sin comprometer la capacidad del sistema inmune para combatir infecciones.

Implicaciones clínicas: hacia un tratamiento cronoterapéutico

El Dr. Mario Boskis, cardiólogo argentino, calificó el estudio de “muy inteligente” y destacó su integración de datos de laboratorio y pacientes reales. “Aporta evidencia a la teoría de que es posible modular el ‘reloj biológico’ del neutrófilo para reducir su agresividad (…) y, potencialmente, mejorar la reparación del músculo lesionado”, afirmó.

La investigación abre una nueva vía prometedora: la cronoterapia aplicada a la cardiología. Manipular farmacológicamente los ritmos circadianos del sistema inmune podría no solo limitar el daño tras un infarto y evitar la progresión a insuficiencia cardíaca, sino también aplicarse a otras patologías inflamatorias.

El futuro: protegiendo el corazón sin debilitar las defensas

Este trabajo es pionero en aprovechar los ritmos circadianos para modular la inflamación de forma inteligente. Según la Dra. Aroca-Crevillén, la estrategia “no solo protege el corazón, sino que también mejora la respuesta frente a algunos microbios”.

Los hallazgos confirman que casi la mitad del daño cardíaco post-infarto es inflamatorio y mediado por neutrófilos, y que la hora del evento es un factor pronóstico crítico. Esto sienta las bases para futuros tratamientos que, administrados en el momento adecuado, puedan minimizar las secuelas de uno de los eventos cardiovasculares más frecuentes y graves.