Con la llegada del verano y los días de sol intenso, vuelve a instalarse la tendencia a evitar el uso de protector solar por miedo a sus ingredientes o por la creencia de que puede ser más dañino que exponerse al sol sin protección. Esta corriente, impulsada sobre todo desde redes sociales como TikTok e Instagram, encendió alertas en la comunidad médica, que advierte sobre los riesgos reales de abandonar uno de los cuidados más básicos para la salud de la piel.
Si bien existen inquietudes legítimas sobre algunos componentes presentes en ciertos bloqueadores solares y su posible absorción en el organismo, la evidencia científica disponible es clara, ya que no hay pruebas concluyentes de que estos ingredientes generen daño en las dosis utilizadas en productos de uso habitual. Por el contrario, los beneficios de proteger la piel de la radiación ultravioleta superan ampliamente cualquier riesgo hipotético asociado a las fórmulas.
La radiación ultravioleta (UV) está clasificada como carcinógena para los seres humanos. La exposición prolongada y sin protección es uno de los principales factores de riesgo para el desarrollo de cáncer de piel, incluido el melanoma, el tipo más agresivo. Estudios epidemiológicos demuestran que el uso regular de protector solar con un factor adecuado reduce de forma significativa el daño solar y la aparición de lesiones precancerosas a lo largo de la vida.
En ese sentido, médicos dermatólogos y cirujanos plásticos fueron contundentes al rechazar las afirmaciones que circulan en redes. “Hay investigadores clínicos que afirman que se debe usar protector solar cada vez que uno se exponga al sol. La gente muere de melanoma todos los días. Nadie muere por usar protector solar todos los días”, señaló el Dr. Fernando Felice, cirujano plástico y docente de la UBA, al referirse al impacto de la desinformación.
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Cómo usarlo correctamente y cada cuánto renovarlo
Para que el protector solar sea efectivo, no alcanza con aplicarlo una sola vez. Los especialistas recomiendan elegir un producto con SPF 30 o superior, colocarlo al menos 20 o 30 minutos antes de la exposición y usar una cantidad suficiente, aproximadamente una cucharada sopera para cubrir rostro, cuello y brazos.
La reaplicación es clave. El protector debe renovarse cada dos horas, y siempre después de nadar, transpirar en exceso o secarse con la toalla, incluso si el producto indica ser resistente al agua. Sin esta reaplicación, la protección disminuye de forma considerable.
Los dermatólogos recuerdan que la protección solar no es solo un hábito estacional. Incluso en días nublados, hasta un 80% de la radiación UV puede atravesar las nubes y dañar la piel. Por eso, recomiendan usar protector durante todo el año en zonas expuestas como cara, cuello y manos, y complementarlo con sombreros, ropa adecuada y la búsqueda de sombra en las horas de mayor radiación.
