En la provincia de Corrientes existe un rincón ideal para escapadas en el que la naturaleza abre un abanico de paisajes increíbles. Se trata del Parque Nacional Mburucuyá, un área protegida de más de 17.000 hectáreas que forma parte de la ecorregión de los Esteros del Iberá. Sin dudas, ofrece una de las propuestas más interesantes para quienes buscan descubrir la fauna y la flora del litoral argentino.
El lugar fue creado en el año 2001 y se convirtió en el primer Parque Nacional de Corrientes. Su origen está ligado a una historia muy particular. Diez años antes de su inauguración, el doctor danés Troels Myndel Pedersen y su esposa Nina Sinding donaron las estancias Santa Teresa y Santa María para contribuir a la conservación del territorio.
El área se encuentra atravesada por distintas formaciones naturales y reúne características del Chaco Húmedo, el Espinal y la Selva Paranaense, lo que explica en gran parte su enorme biodiversidad.
Palmares, lagunas y monte
Una de las mejores maneras de conocer el parque es caminando por sus senderos. Entre ellos se encuentra Che Roga, un circuito de 4,4 kilómetros que atraviesa palmares jóvenes de yatay, lagunas y sectores de monte. El recorrido permite observar aves y detectar movimientos de distintos mamíferos entre la vegetación.
Otra alternativa es el Sendero Yatay, de 6,6 kilómetros entre ida y vuelta. Puede realizarse caminando o en bicicleta y atraviesa pastizales y montes hasta aproximarse al estero Santa Lucía, donde aparecen antiguas palmeras yatay.
Para quienes prefieren caminatas más cortas existe el Histórico Tapé Porá y el sendero botánico Troels Myndel Pedersen, los dos de un kilómetro. Este último permite conocer la historia del matrimonio que dedicó décadas a estudiar y conservar la flora correntina.
El parque permanece abierto todos los días de 7:30 a 20. Los senderos tienen horarios específicos según la época del año, así que antes de ir hay que chequear la propuesta elegida.
Una escapada diferente
La diversidad de ambientes convierte a Mburucuyá en un sitio especialmente atractivo para el avistaje de aves y fauna silvestre. En sus pastizales, bosques, esteros y lagunas encuentran refugio numerosas especies, entre ellas aves amenazadas como el yetapá de collar y la monjita dominicana.
Las inmediaciones permiten disfrutar de una experiencia turística integral asociada con la cultura correntina. El pueblo de Mburucuyá se encuentra a pocos kilómetros del parque y ofrece alojamiento, gastronomía y propuestas como cabalgatas, paseos en carro y visitas al Museo del Chamamé.
Dato importante: dentro del parque no hay señal de celular ni de internet y tampoco hay proveeduría, por lo que se recomienda ingresar con agua y alimentos. El acceso principal se realiza desde Mburucuyá por la Ruta Provincial 86.
