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Parece una esquina de otra época: el café de Buenos Aires que conserva su encanto desde 1904

En la esquina de Boedo y San Ignacio, un edificio de 1904 guarda uno de los cafés más queridos de la Ciudad. Mostrador de mármol, mesas de madera y un sándwich de pavita en escabeche que, según cuentan, conquistó a Perón. Su historia, sus habitués y dónde queda.

22 de octubre, 2026 | 21.55
Parece una esquina de otra época: el café de Buenos Aires que conserva su encanto desde 1904

En la esquina de avenida Boedo y el pasaje San Ignacio hay un edificio que lleva más de 120 años en pie y que, puertas adentro, parece no haberse enterado del paso del tiempo. En su planta baja funciona el Café Margot, uno de los bares notables de Buenos Aires y emblema del barrio de Boedo.

Mostrador de mármol, mesas y sillas de madera, vitrinas cargadas de botellas y paredes cubiertas de imágenes de la iconografía porteña: el Margot conserva la fisonomía de los cafés de principios del siglo XX. En su carta manda un clásico: el sándwich de pavita en escabeche, protagonista de una de las anécdotas más repetidas de la historia gastronómica de la ciudad.

Una esquina con más de un siglo de historia

El edificio fue levantado en 1904 por encargo de Lorenzo Berisso, un inmigrante genovés. Como tantos locales de la época, la planta baja empezó como bar y almacén, y a lo largo de las décadas cambió varias veces de rubro: fue fonda con despacho de bebidas, después bombonería y más tarde la Confitería Trianón, que con el tiempo se trasladó a un local cercano.

El nombre actual llegó recién en 1994, cuando abrió el Café Margot. Pero el nuevo bar no partió de cero: mantuvo la fachada y la estructura original de la esquina, y también buena parte de las historias que se contaban entre sus paredes.

El sándwich de pavita y la leyenda de Perón

La especialidad que hizo famosa a la esquina es el sándwich de pavita en escabeche, que se preparaba con la receta de Doña María y Don Gabino Torres, dueños del negocio en la década del 40.

Su fama cruzó los límites del barrio y dio origen a una leyenda. Se cuenta que en los años 50, mientras recorría la avenida Independencia, Juan Domingo Perón pidió desviarse por Boedo para conocer el lugar. Según el relato, bajó en la esquina de San Ignacio, entró al bar sin ceremonias y pidió el sándwich del que tanto había oído hablar.

La pavita sigue en la carta y comparte protagonismo con otros clásicos de la casa: sándwiches de lomito, medialunas, pastas caseras, strudel de manzana casero y sidra tirada.

Escritores, boxeadores y futbolistas entre sus habitués

Por las mesas de la esquina pasaron figuras de la política, la literatura y el deporte. Entre los nombres que forman parte de su historia figuran el diputado Alfredo L. Palacios; los escritores Raúl González Tuñón, Gustavo Riccio e Isidoro Blaisten; el goleador José Francisco “El Nene” Sanfilippo, y dos leyendas del boxeo: Oscar “Ringo” Bonavena y José María “Mono” Gatica, de quien se recuerda que llegaba al bar en un Cadillac rojo.

Ese vínculo con la vida cultural del barrio tiene también reconocimiento oficial. La Junta de Estudios Históricos de Boedo lo distinguió como uno de los hitos del barrio, el Museo de la Ciudad lo declaró Testimonio Vivo de la Memoria Ciudadana y la Secretaría de Educación porteña lo reconoció por su participación en el programa Buenos Aires Lee. Además, integra el listado de bares notables, que forman parte del patrimonio cultural de la Ciudad.

Dónde queda el Café Margot

El Café Margot está en avenida Boedo 857, esquina pasaje San Ignacio. A un par de cuadras se encuentra el cruce de San Juan y Boedo, la esquina que Homero Manzi inmortalizó en el tango “Sur”, donde está además la estación Boedo de la línea E del subte.

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