El océano todavía guarda encuentros capaces de sorprender incluso a los especialistas. Eso fue lo que ocurrió recientemente en Brasil, donde una ballena fin, considerada el segundo animal más grande del planeta después de la ballena azul, fue avistada en el canal de São Sebastião, en el litoral norte del estado de San Pablo. El registro llamó la atención de científicos y amantes de la fauna marina debido al enorme tamaño del animal y a la poca frecuencia con la que esta especie se acerca a zonas costeras.
Las imágenes del ejemplar fueron obtenidas durante un monitoreo marítimo y rápidamente despertaron interés porque la ballena fin no suele protagonizar avistamientos tan accesibles para el público. A diferencia de otras especies más conocidas, gran parte de su vida transcurre en mar abierto, lo que hace que cada observación cercana aporte información valiosa sobre sus movimientos y comportamiento.
La gigante que solo es superada por la ballena azul
La ballena fin (Balaenoptera physalus), también conocida como rorcual común o ballena de aleta, ocupa el segundo puesto entre los animales más grandes que existen en la Tierra. Los ejemplares adultos pueden superar los 20 metros de longitud y alcanzar pesos de más de 70 toneladas, aunque algunos individuos llegan incluso a tamaños mayores. Solo la ballena azul logra superarla en dimensiones.
Su cuerpo largo y estilizado la convierte además en una de las ballenas más veloces del mundo. Los especialistas destacan que puede desplazarse a gran velocidad y recorrer enormes distancias durante sus migraciones, lo que explica su presencia en distintos océanos del planeta.
Uno de sus rasgos más llamativos es la coloración asimétrica de su cabeza. La mandíbula inferior derecha suele ser blanca, mientras que la izquierda es oscura, una característica que permite identificarla fácilmente cuando emerge a la superficie.
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La ballena fin posee una distribución prácticamente global. Puede encontrarse en aguas templadas y frías de distintos océanos, desde regiones cercanas a los polos hasta zonas subtropicales. Sin embargo, suele preferir áreas profundas y alejadas de la costa, motivo por el cual muchos encuentros con la especie resultan excepcionales.
Brasil forma parte de algunas de las rutas migratorias utilizadas por diferentes especies de cetáceos. Aunque los avistamientos de ballenas jorobadas y ballenas francas son relativamente habituales en ciertas regiones del país, la presencia de una ballena fin genera una atención especial debido a que se trata de una especie mucho menos frecuente en las observaciones costeras.
Una especie vulnerable que aún enfrenta amenazas
A pesar de su enorme tamaño, la ballena fin continúa siendo una especie vulnerable. Durante el siglo XX fue una de las más afectadas por la caza comercial de ballenas, que redujo drásticamente sus poblaciones en distintas partes del mundo. Aunque actualmente cuenta con protección internacional, todavía enfrenta riesgos asociados a colisiones con embarcaciones, contaminación marina, ruido submarino y cambios en la disponibilidad de alimento vinculados al cambio climático.
Por ese motivo, cada nuevo registro resulta importante para los investigadores. Además de aportar datos sobre la distribución actual de la especie, estos avistamientos ayudan a comprender mejor cómo utilizan los ecosistemas marinos y cuáles son las áreas que podrían requerir mayores medidas de conservación.
