El Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) anunció este viernes la identificación de los restos de Carlos Rafael Medina, víctima del terrorismo de Estado durante la última dictadura cívico-militar. Había sido hallado en el Pozo de Vargas, provincia de Tucumán, la fosa común más grande del país donde ya fueron identificados 122 los detenidos desaparecidos.
"Sus restos óseos fueron recuperados en el Pozo de Vargas, Tucumán, por el Colectivo de Arqueología, Memoria e Identidad de Tucumán (CAMIT) y analizados e identificados genéticamente por el EAAF", indicó el EAAF en sus redes sociales.
Según el organismo, el Juzgado Federal de Tucumán N°. 2, a cargo del Guillermo Díaz Martínez, notificó esta semana a su familia la identificación y próximamente se concretará la restitución y ceremonia. En la audiencia estuvieron los dos hermanos de Carlos, Silvia y Jorge Medina; el esposo, un hijo y dos nietos de Silvia.
Su identificación se logró mediante un análisis genético de los restos óseos recuperados, cuyos resultados fueron cotejados con las muestras de ADN aportadas por sus dos hermanos. La extracción de esas muestras se realizó en el marco de un convenio de colaboración con la Secretaría de Derechos Humanos de la provincia.
Hasta el momento pudieron ser identificadas 122 personas de un número mínimo de 149 individuos representados genéticamente que fueron hallados en el Pozo de Vargas, ubicado a 10 kilómetros de la plaza central de la capital tucumana. Se trata de un viejo pozo de agua para abastecimiento ferroviario que la última dictadura militar convirtió en un centro clandestino de detención.
Quién era Carlos Rafael Medina
Tenía 20 años, estudiaba en la universidad y residía en San Miguel de Tucumán. En la madrugada del 15 de abril de 1976, un grupo armado irrumpió en su casa, ubicada en el barrio Mercantil de Manantial. Tras registrar la vivienda, se lo llevaron por la fuerza, en un hecho que se inscribió en los secuestros de jóvenes perpetrados durante la dictadura.
El operativo fue presenciado por su madre, su hermana, su yerno, su hijo y otros familiares. Durante esos mismos días, también fueron secuestrados otros compañeros de colegio de Carlos, cuyos restos fueron identificados recientemente por el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) en el Pozo de Vargas.
